Aroa nos señala un pequeño muñeco encima de la estantería. La entendimos perfectamente. A esta niña le interesa el juguete en cuestión y se lo hemos acercado. La estrategia comunicativa fue sencilla, y para ello utilizó la mirada y el gesto de señalar. Pero ¿cómo surge esta interacción comunicativa?
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¿Existen leyes que gobiernen cómo nos comunicamos, cómo hablamos y escribimos? ¿Cuáles son estas leyes y cuál es su origen?
En julio de este año, el diputado uruguayo Ope Pasquet presentó un proyecto de ley para establecer el “idioma español” como “idioma oficial de la República Oriental del Uruguay”. El proyecto propone, además, que será la lengua de la enseñanza y que se deberá regir por las reglas “de uso generalmente reconocidas en los países de habla hispana”.
Dependiendo de lo que usted lea, hablar más de un idioma puede o no hacerlo más inteligente. Es comprensible que estos mensajes contradictorios sean un poco confusos. Es que nada es tan sencillo como se suelen describir las cosas cuando se trata de neurociencia.
¿Alguna vez te ha preocupado en tus años de estudiante o más adelante en la vida que el tiempo pueda comenzar a agotarse para lograr tus metas? Si es así, ¿sería más fácil transmitir este sentimiento a los demás si hubiera una palabra que significa exactamente eso? En alemán, hay. Ese sentimiento de pánico asociado con las oportunidades de uno que parecen agotarse se llama Torschlusspanik.
Semejante a lo que sucede con colero(a), en el Diccionario de la lengua española hallamos otras unidades léxicas formalmente coincidentes con voces privativas del español de Cuba que nada o muy poco tienen que ver en cuanto al significado.
Los nombres de los días de la semana en inglés está emparentados con los de antiguas divinidades nórdicas y germánicas que, en la mayor parte de los casos, fueron identificadas con sus equivalentes romanos.
La variedad del castellano llamada maracucho (también conocida como maracaibero, marabino o zuliano) es hablada en el estado venezolano de Zulia, capital Maracaibo, en el noroeste de ese país y en parte del vecino estado de Falcón.
El uso en varios países americanos del pronombre vos en la segunda persona del singular es un resabio del abuso que de él hacían los españoles al hablar con los indígenas y con los criollos, afirmaba el lingüista colombiano Rufino José Cuervo.









