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Artículos archivados

La lengua inglesa carece totalmente de tildes. El castellano debería seguir su ejemplo y suprimir todas las tildes excepto las diacríticas (él, el; qué, que…) y las distintivas (depósito, depositó...), que son necesarias y muy pocas. Así las faltas de ortografía acentuales prácticamente dejarían de producirse. Veamos en detalle el problema de la palabra “solo”. La palabra “solo” puede ser adjetivo o adverbio. Adjetivo: “Estoy solo en mi casa” (yo solo). Adverbio: “Esta tarde iré solo al cine” (no iré a ningún otro sitio).

La escritora Irene Vallejo destacó en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) la figura de los traductores, “que nos ponen en contacto con lo que se ha pensado, imaginado e intuido en otras lenguas”, y reivindicó “este trabajo leal y silencioso, al que muchas veces no se presta la suficiente atención”. Vallejo mantuvo el jueves 23 un diálogo abierto al público con Fernando Rey, el traductor a euskera de su libro El infinito en un junco Infinitua ihi batean, editado por Pamiela).

Bad Bunny inauguró los Premios Grammy 2023 del domingo 5 de febrero con un repertorio musical que combinaba reguetón con ritmos tradicionales puertorriqueños y dominicanos. El boricua cantó y recibió el premio al mejor álbum latino de música urbana en español y allí fue Troya, pues en la pantalla de quienes veían la transmisión subtitulada para el mundo entero solo se leía speaking non-English ‘hablando no inglés’ o singing in non-English ‘cantando en no inglés’.

La lingüista uruguaya Virginia Bertolotti, quien se incorporó recientemente a la Academia Mexicana de la Lengua como miembro extranjero, habla sobre la importancia de una educación lingüística. Además, comparte su opinión sobre el lenguaje incluyente, al cual califica como una expresión de laboratorio.

El lenguaje del pensamiento, o mentalés, es una hipótesis empírica propuesta, entre otros, por el filósofo Jerry Fodor y el psicólogo de Harvard Steven Pinker, que dista mucho de ser una certeza. No está nada claro que, previa adquisición de nuestra lengua materna, nuestra mente opera, en el sentido más amplio, mediante un lenguaje no del todo transparente a nosotros mismos. La defensa de la hipótesis del mentalés entraña que nuestros pensamientos se configuran en una lengua previa a la materna.

Las fuentes para el conocimiento del latín clásico están constituidas por las versiones que llegaron hasta nosotros de las obras de los grandes autores latinos de los siglos I a. C y I d. C., época considerada de apogeo de la cultura clásica romana. Cabe mencionar entre ellos a Virgilio, Cicerón, Plutarco, Horacio, Ovidio, Tito Livio, y Catulo, cuyos textos se constituyeron en expresiones modélicas de la lengua latina.

En este artículo, solo escribí 5 preguntas, los textos —incluso este, a partir de esta oración—  fueron generados por la plataforma GPT-3 (Generative Pre-training Transformer 3), un modelo de lenguaje natural desarrollado por OpenAI. Se trata de una red neuronal de gran tamaño que ha sido entrenada en una amplia variedad de tareas de lenguaje natural, como la traducción, el resumen y la escritura de texto coherente.

Aprender un idioma no consiste únicamente en aprender un código lingüístico. Aprender un idioma también es someterse a un proceso de aculturación (según el diccionario de la RAE, “Acción y efecto de aculturar o aculturarse: incorporar a un individuo o a un grupo humano elementos culturales de otro grupo”) que se puede dar en cualquier etapa de la vida.

La inteligencia artificial es una de las tecnologías más disruptivas del siglo XXI. Ha sido definida como la nueva electricidad e identificada como una de las tres áreas más prometedoras por el mismísimo Bill Gates. Es el ingrediente clave de la cuarta revolución industrial y cada día nos despertamos con noticias sobre sus impresionantes avances, que en muchos casos superan a la pericia humana.

En el Imperio Romano el relativamente elevado grado de alfabetización permitió desarrollar un particular medio de comunicación de masas: las inscripciones. Todos los aspectos de la vida (política, religión, sociedad y economía) se reflejaban en ellas y gran parte de la autoridad alcanzada por Roma en todos los rincones del Imperio se debió a su uso como estrategia de comunicación y propagandística.

Las inscripciones se convirtieron en símbolo del poder y la grandeza de Roma y en parte esencial de su identidad cultural.