A comienzos de este año, un vocablo poco conocido empezó a aparecer súbitamente en los despachos de la prensa económica:
La crisis de los créditos hipotecarios que estalló a mediados del año pasado en Estados Unidos puso de moda una palabra hasta entonces poco conocida por los legos: subprime, empleada como denominación de las hipotecas de alto riesgo, acordadas a clientes de escasa solvencia económica, que fueron el detonante de la tempestad bancaria actual.




