La Academia Española no se caracteriza, como sabemos, por su agilidad en la incorporación de nuevos vocablos ni tampoco, ciertamente, por su presteza en la hora de eliminar términos abandonados por el uso y olvidados por los hablantes. Este último caso parece ser el de zurruscarse, vocablo que figura en el Diccionario con la denotación de 'irse de vientre involuntariamente'. En la primera edición (Autoridades), más precisa en este punto, se aclaraba que la acción enunciada por este verbo tenía lugar 'especialmente con ruido o en la ropa'.
Artículos archivados
Hace pocas semanas, cuando las tropas georgianas empezaron a atacar Tskhinvali con morteros, Eduard Kabulov no pudo dejar de pensar en los problemas que había tenido para aprender georgiano: su sistema de numeración con base 20, sus ridículas aglomeraciones de consonantes ("gvprtskvni"), sus verbos diabólicamete irregulares. Kabulov, que tiene 22 años, creció en un valle en el que los osetos han cohabitado con los georgianos desde hace siglos, pero eso no facilitó las cosas.
Un pequeño libro aparecido en Francia en junio de 2007 viene a inaugurar una posible era copernicana en el mundo de la lingüística. Su tesis fundamental es que hemos estado equivocados durante siglos respecto al verdadero origen de las lenguas romances (el castellano, el catalán, el francés, el italiano, el portugués, el rumano, entre otras). El autor, a lo largo de doce capítulos deliciosos de leer, nos presenta lo que él considera pruebas irrefutables contra lo que él mismo denomina una auténtica aberración lingüística.
Johnny Torres
El profesor Raúl Ávila, de El Colegio de México, es el encargado de un proyecto de investigación sobre la evolución del español en los medios de comunicación. Para él, los medios contribuyen a la estandarización de la lengua y tienen como ventaja sobre la Academia Española –afirma– de regirse por criterios demográficos y no políticos. En esta entrevista, el investigador analiza las diversas normas regionales del castellano y el dilema de los medios internacionales, cuyos productos están dirigidos a públicos de diversas regiones.
Una apología de las llamadas «malas palabras» emprende aquí el periodista argentino Eduardo Dermirossián con el buen humor que caracteriza sus textos: «Hoy vengo a hacer el elogio de las malas palabras. O, cuando menos, a aligerar su carga ominosa. Vengo a levantar la bandera de la libertad de palabra más alto que Mendieta, el ilustre perro de Inodoro Pereyra, a celebrar la libertad de expresión en la más espontánea de sus formas: irrumpir desde las entrañas del hablante y dar con estrépito en el rostro del oyente.
El académico español Francisco Rodríguez Adrados, sabio vitalista salmantino –un hombre identificado con la defensa a ultranza del idioma español– reivindicó recientemente en Brasil la necesidad de «consolidar los elementos comunes que fortalecen y dan realidad al conjunto de tierras y gentes que forman España», tras recibir el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Sao Paulo (USP).
ABC
El periodista Danilo Arbilla, consejero delegado del semanario uruguayo Búsqueda y ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), comenta la polémica desatada en España por un Manifiesto con miras a imponer y asegurar la obligatoriedad del español, quizás y por lo menos como segunda lengua, en todo el territorio del reino. «Que los españoles cuiden sus intereses y hablen el idioma que más les convenga, es su derecho. Lo que no está bien es que se autoproclamen voceros de Latinoamérica y menos bien aún, que los latinoamericanos acepten que lo hagan», comentó.
A partir de un trámite en la Cancillería argentina, miles de usuarios de Internet podrán registrar en ese país sitios que lleven en el dominio la letra ñ, acentos o diéresis, características propias del idioma español que no se utilizan en inglés. Así, la lengua de Cervantes, hablada por 400 millones de personas en el mundo, fortalece su presencia y su influencia en la Red.
La NacionPor Mariano de Vedia, La Nación
El autor, el lingüista Jesús Castañón Rodríguez, responsable por el sitio web Idioma y Deporte, aborda las relaciones entre la literatura y el deporte con una mirada original: desde el mundo encantado de Don Quijote y Sancho Panza, hasta las modernas aventuras en cuadriláteros de boxeo y carreras de bicicletas todoterreno, la creación literaria se mantiene viva y evoluciona al ritmo de los tiempos.
Hablar de «violencia de género» es traducir mal el término inglés gender, que en español se aplica sólo a las cosas y no a las personas ni a los animales, que tienen sexo y no género. En nuestra lengua se debe decir «violencia doméstica» o «violencia sexual», como nos indica la Academia Española y nos enseña Avelino Alonso en este artículo.
Por Avelino Alonso, La Nueva España