La única ley lingüística que rige todos los idiomas es la del cambio, un cambio lento pero permanente e inexorable. Algunos estudiosos confunden las transformaciones que el idioma experimenta en virtud de esta ley con «amenazas» provenientes de ignotos enemigos y convocan a una cruzada en su defensa, pero el español goza de una salud envidiable, se expande por los cinco continentes y es una de las lenguas más habladas y más estudiadas del planeta.





