
Las alianzas de bodas constituyen un símbolo del vínculo matrimonial
vínculo
Unión de una persona o institución con otra; relación interpersonal de cualquier orden. El vocablo se emplea también en el lenguaje jurídico con el significado de ‘retención de los bienes, con prohibición de enajenarlos, mientras se procesa un juicio sucesorio.
En general se le atribuye como origen el latín clásico vincŭlum ‘atadura’, lo que en última instancia es correcto, pero es preciso tener en cuenta que nos llegó al castellano a partir del latín vulgar vincro, vinco o vinclo, pasando antes por el portugués brinco ‘anillo’, ‘juguete para niños’, que en España significó ‘joya pequeña, en particular, anillo’. Vinclo tuvo en castellano el significado de ‘aro que, con el engaste, forma un anillo). En el portugués actual existe brinco ‘zarcillo’ o ‘arete’. En esa lengua, el verbo brincar significa ‘jugar’ y los juguetes son brinquedos. Corominas (1980) observa que en asturiano se emplea blincu ‘pendiente pequeño para la oreja. En castellano, brincar significa ‘saltar’.
El duplicado culto vínculo ingresó a nuestra lengua en la Edad Media como término jurídico, junto con el catalán vincle, señala Corominas. El anillo de bodas sería, entonces, una forma de atarse, la misma metáfora que encontramos en la palabra esposa.
