
La anquilosis o espondilitis anquilosante en más frecuente en los ancianos
anquilosado
Esta palabra no figura en el Diccionario de la lengua española, suponemos que debido que la docta casa madrileña probablemente considere que es suficiente con incluir el verbo anquilosar y, con él, su participio pasado. Sin embargo, muchos participios pasados se convierten en adjetivos, como ocurre con esta palabra que figura en el Diccionario del español de México, con dos acepciones marcadas como adjetivos, con el significado ‘que ha perdido la movilidad que solía tener: un músculo anquilosado’ y ‘que se ha vuelto viejo, ha caducado o está obsoleto: la mentalidad contemporánea está emancipada de innumerables ideas anquilosadas’.
La palabra proviene obviamente del verbo anquilosar ‘que produce anquilosis por falta más o menos prolongada de movimiento’ o ‘paralizarse, detenerse en una evolución o desarrollo’. Sin embargo, el significado del verbo no nos dice nada de la idea de caducidad u obsolescencia, que aparece más claramente presente en el adjetivo, como vemos en este ejemplo del diario madrileño El País (1984), extraído del Corde:
La insuficiencia del aparato judicial español, anquilosado y arcaico, incapaz de celebrar juicios hasta dos años después de cometidos los delitos y el fracaso de la racionalización y modernización de la Policía […].
El verbo anquilosar, a su vez, proviene de anquilosis, una condición clínica que indica ‘disminución o imposibilidad de movimiento de una articulación’, vocablo formado en el latín científico como ancylosis, a partir del griego άγκύλωσις (ankýlōsis), derivado de άγκύλοσ (ankýlos) ‘encorvado’. Según Corominas (1980), anquilosis está documentado en castellano desde 1728, aunque no precisa la fuente.
