
La sal, un condimento usado desde la Prehistoria
sal
La sal común, cuyo nombre químico es “cloruro de sodio” y su fórmula, NaCl es el más antiguo de los condimentos con que aderezamos nuestras comidas, porque estimula receptores específicos que tenemos en la lengua. Sin embargo, desde el siglo XVII se recomienda evitar su consumo excesivo. Se usa no solo como condimento, sino también como conservante en la carne y el pescado.
Su nombre nos llegó desde el latín sal, salis, y, con variantes, es común no solo a las lenguas romances, sino a muchas otras, puesto que la palabra es de origen prehistórico, mucho más antigua que el latín. En efecto, los pueblos prehistóricos indoeuropeos usaban la raíz sal- para referirse a este producto y sus derivados léxicos. Nebrija (1495) menciona la expresión sal cosa para significar ‘cosa graciosa’ y, en el español de Andalucía fue donde primero apareció el vocablo saleroso, para referirse a una persona alegre y divertida. El nombre de la sal tiene numerosos derivados: salario, salado, salazón, saladero, ensalada, salame, entre muchos otros.
Además de las lenguas romances —el francés sel, el italiano sale, el catalán y el gallego sal— tenemos el alemán Salz, el inglés, sueco e islandés salt; el polaco sól; el irlandés salann; el sueco salt, etc.