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Similitud entre la memoria humana y los motores de búsqueda

15/08/2009

ANA PAIS, El País de MontevideoEn cada clic, los buscadores web como Google, Yahoo! y Altavista rastrean información de una forma similar a la memoria. El científico uruguayo Eduardo Mizraji fue premiado por descubrir este paralelismo formal."No fue algo buscado", cuenta el biofísico sobre la investigación titulada Neural memories and search engines (Modelos de memorias y motores de búsqueda), por el que ganó este mes el premio a mejor artículo de 2008 de la revista especializada International Journal of General Systems. Mizraji llegó a una novedosa conclusión estudiando dos temas diferentes, entre los cuales terminó encontrando un vínculo estrecho.Por un lado, el equipo de científicos que integra Mizraji en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República investigan cómo el sistema nervioso busca información, en particular, la lingüística. "Es una estructura que hace que cuando leés lo puedas representar en tu cabeza como ideas y escenarios geográficos, cómo una descripción en un texto enciende imágenes. Es algo fantástico que hace el cerebro y de lo que estamos lejos de comprender", dice Mizraji. De hecho, si bien la ciencia tiene datos sobre cómo funcionan las neuronas -principales células del cerebro-, todavía es un misterio saber cómo en su interacción producen ideas, almacenan información, son capaces de generar cultura o creatividad. "Conocemos mucho sobre las neuronas, pero las redes de neuronas constituyen un desafío técnico complicado", explica el biofísico.Por otro lado, para Mizraji y el equipo de la facultad se volvió importante perfeccionarse en las búsquedas web para acceder a investigaciones científicas del mundo. Según Mizraji, "la complejidad de las redes de información (como la web) vuelve dramático el tema de la búsqueda de información en ellas". El año pasado sólo Google llegó al trillón de sitios webs a los que puede direccionar a sus usuarios."Goma de automóvil" y "neumático", ejemplifica Mizraji, tienen estructuras de letras muy diferentes, pero significan lo mismo. Por lo tanto, "nos dimos cuenta que los ingenieros tuvieron que encontrar técnicas para hacer búsquedas en la red que conceptualizaran y buscaran emparentamientos temáticos de documentos que trataban de los mismos temas, pero con vocabularios o enfoques diferentes", dice el biofísico.Y agrega: "Eso nos llevó a darnos cuenta que quienes resolvían esos problemas estaban en el fondo enfocando el mismo problema que resuelve el cerebro".CIENCIA Y TECNOLOGÍA. A fines del siglo XIX los matemáticos crearon las matrices y los vectores sin pensar en ninguna aplicación concreta. Sin embargo, esas construcciones fueron fundamentales en los años 70 para la neurociencia: se convirtieron en una forma de explorar las intuiciones que existían sobre cómo el cerebro almacena la información."Los matemáticos habían inventado un instrumental que permitía que las ideas que pudieras tener sobre las redes neuronales, las pudieras poner en términos de modelos matriciales. Y una vez que hacés un modelo matemático, tenés luego una especie de máquina lógica, que es la propia matemática, que te ayuda a extraer conclusiones de tu idea y evaluarlas", cuenta Mizraji.Así como se empezaron a aplicar las matrices y vectores para comprender la memoria, los ingenieros que programaban los buscadores web también se dieron cuenta que estas herramientas matemáticas eran ideales para rastrear información en los sitios."El modo transparente por el cual los ingenieros crean los buscadores sobre la red, nos está ayudando a entender en parte cómo procuramos información en nuestras redes de memoria. Y a la vez los modelos de cómo rastrea el cerebro en sus memorias los datos, puede ayudar a remodelar la red como para que los ingenieros generen motores de búsqueda más dirigidos a sus objetivos", explica Mizraji, cerrando lo que para él es una falsa oposición entre ciencia y tecnología.Históricamente estos dos mundos han competido por el protagonismo hasta en los presupuestos estatales. Pero para Mizraji "el énfasis en el desarrollo de las ciencias básicas promueve innovaciones tecnológicas inesperadas. Y recíprocamente, estas últimas repercuten sobre las ciencias básicas, suministrándoles técnicas con las que antes no contaban y las empujan hacia adelante. En lugar de haber competencia lo que hay es simbiosis, como dirían los biólogos".Otro ejemplo de retroalimentación se origina en lo que en balística se conoce como "blanco móvil". Mizraji cuenta que la ingeniería bélica se encontraba con que computadoras veloces demoraban demasiado tiempo en procesar la posición de un avión y anticipar su ubicación futura para dispararle desde tierra. Mientras que, por el contrario, "un ave de rapiña con su pequeño cerebro logra resolver ese problema en segundos porque sabe cómo anticipar la posición de su presa", explica el biofísico."El ave no computa como con un programa inteligente, sino que tiene en su memoria almacenadas las tendencias usuales de sus perseguidos y asocia un movimiento con el siguiente", continúa. Si bien las neuronas son lentas respecto a un procesador de computadora, al funcionar en paralelo logran una eficiencia mayor. Según Mizraji, "los ingenieros se dieron cuenta que aquello que los animales estaban resolviendo y los científicos básicos estábamos modelando, era justo lo que precisaban para resolver problemas muy difíciles de ingeniería".La ciencia sin una aplicación directa"Los científicos básicos hacemos cosas que realmente no tenemos claro para qué sirven. Sabemos el afán cultural y de comprensión que hay detrás, pero no podemos afirmar en qué van a ayudar al país. Pero el tipo de construcción cultural que hace un científico básico es lo que en la mente de un ingeniero brillante enciende la construcción de una tecnología innovadora", afirma Eduardo Mizraji.El biofísico cuenta que en la Facultad de Ciencias dictan un curso de redes neuronales, en el que más de la mitad de los estudiantes son de Ingeniería. "Ellos saben lo que nosotros no: todas las utilizaciones tecnológicas que la ciencia básica está teniendo", dice. Un ejemplo histórico es Tim Berners-Lee, considerado el padre de la web. Este físico cuenta que para su creación se inspiró en el cerebro y en un libro de la abuela llamado Enquire within upon everything (Consultas de y sobre todo), cuyo título es muy explícito sobre su amplitud temática.Comunidad científica mundialEn la editorial de agosto de la revista International Journal of General Systems, se anunció que el ganador a mejor artículo de 2008 era el uruguayo Eduardo Mizraji. La publicación en prensa especializada es, dice el biofísico, una prueba por la que todo descubrimiento debe pasar. Para él, "a diferencia del arte, donde el artista es singular y tiene un talento que no se confronta con el de otros, en la ciencia casi ningún científico es una individualidad. Si no hubiera existido (Albert) Einstein, es casi seguro que la teoría de la relatividad hubiera aparecido más o menos por esa fecha. La ciencia es como una estructura donde los humanos somos sus trabajadores. Es tan colectiva e internamente controlada, que hasta la imaginación está sujeta a la confrontación con pruebas".