Miércoles, 27 de enero de 2021

Quino se fue y nos dejó el poder

30/12/2020
María Agustina Leiva

Mafalda: traducida a 43 idiomas

Ella se dirige a nosotros. Niña de cinco años. Personaje de una historieta argentina. Mafalda y su pandilla, la risa garantizada. Garantizada e inquietante porque estos niños cuestionan el mundo formado por adultos. Todo va al punto de sus cáusticos cuestionamientos: el capitalismo, el socialismo, las guerras, el imperialismo, la miseria, la superpoblación, la dictadura, las preguntas existenciales, incluyendo los conflictos entre generaciones. Con esa niña, se potenció la tradición argentina hacia el humor gráfico, o más conocido en otros países como historieta que fue traducida en 43 idiomas.

Joseph Nye, un académico de Relaciones Internacionales, designó un nuevo concepto llamado Soft Power en los años noventa. El éxito de este poder se basa en gran medida en la reputación del actor dentro de la comunidad internacional y en su capacidad para adaptarse a su receptor. En el caso de las historietas de Mafalda han traspasado cualquier barrera idiomática y de la cultura hasta en las regiones menos esperadas del mundo, tal ha sido la influencia de este personaje que fue elegido para acompañar la campaña de la Declaración de los Derechos del Niño para Unicef.

Todos los personajes protagonizados por Quino reaccionan de otra manera frente a la vida cotidiana y frente a las relaciones internacionales con mensajes. Chocan, al nivel inteligencia y corazón, en el lienzo de grandes preguntas y envía, en cierto modo, un guiño a los que están seguros de poseer LA verdad. Quino contribuye a demoler los prejuicios que podemos hablar sobre una gran cantidad de personas y eventos desde lo privado que casi siempre conduce a lo social. Sin embargo, el gran dilema para que una obra de tal magnitud traspase fronteras y pueda tener reputación en la comunidad internacional depende del trabajo y la habilidad del traductor o traductora para adaptar a cualquier idioma sin perder la esencia del personaje de Mafalda.

Es así como la dupla de traductores Jacques and Anne-Marie Meunier cuando realizaron la traducción de la obra de Quino al francés lograron transmitir el efecto humorístico y semántico, por ejemplo, en el caso cuando la historieta usa el recurso de las melodías,  se logró producir un efecto similar en el lector francés con otras similares a su contexto cultural. En el caso del francés, la cercanía cultural occidental permite en muchos casos realizar traducciones literales y en otros tomar decisiones lexicales puntuales para lograr la transferencia cultural, calcos o adaptaciones.

Aun así no todas las obras traducidas son una copia original ya que es una característica y desafío de la traductología actual. Este fue el caso de la obra de Sanmao en su versión de Mafalda en chino donde la protagonista es menos crítica, política y enfocada a un público infantil. A pesar de eso, la traductora Sanmao supo tener una destreza mediadora, teniendo que afrontar no solamente problemas traductológicos, sino también de tipo técnico, con limitaciones y restricciones representadas por el espacio, por el dibujo, por el formato y por todos aquellos fenómenos no lingüísticos que recorren las viñetas de Quino optando en ciertos casos por traducciones explicativas, notas, ampliaciones, y planteando, al mismo tiempo, hasta qué punto es posible omitir elementos del texto fuente. De hecho, tal fue el éxito de su obra que en las universidades Taipéi y Hong Kong que llegó a ser material obligatorio de lectura.

Las historietas de Quino ofrecen una experiencia diferente a otras formas de narración como la novela o el cine. Para el receptor, la diversidad de experiencias de formas de narración es sin duda una gran riqueza que debido al gran trabajo de traducción permitió llegar a diferentes públicos. La combinación de secuenciación de imágenes de texto promovió el procesamiento de la información de una manera profunda y mejoró la retención de información sea el idioma que sea. Octavio Paz consideró respecto a la traducción de obras que “Los estilos pasan de una lengua a otra; las obras, cada una enraizada en su único suelo verbal son únicas, pero no aisladas; cada una nace y vive en relación con otras compuestas en lenguas distintas”.

No fue casualidad que Quino traspasara este plano terrenal el día que se conmemora el patrón de los traductores, San Jerónimo. Despidiendo este 2020, debo expresar que Argentina debió enfrentar el duelo de muchas figuras culturales representativas. En cuanto al legado de Quino no es más ni menos que una mafaldización, su relación con la sopa y sus abrazos con el globo terráqueo, matiz que seguirá vivo gracias a la gran labor de las traducciones que logró traspasar toda frontera y generar un lenguaje propio. Gracias, Quino, por dejarnos un poder blando que seguirá pasando de generación en generación.