Jueves, 03 de diciembre de 2020

La lengua de los bereberes del oasis de Egipto se desvanece lentamente

10/11/2020
Carles Grau Silvera

Dos mujeres bereberes en un taller de cerámica del oeste de Egipto

A más de 560 kilómetros de El Cairo y 50 de la frontera con Libia, se pueden encontrar los únicos bereberes de Egipto en el oasis de Siwa, un paraíso en el que rigen sus propias costumbres y tradiciones, pero cuya lengua se está desvaneciendo poco a poco.

Desde su almacén de dátiles en el centro de la localidad, Suliman, de 60 años, saluda a sus vecinos en la lengua siwi, un idioma derivado de los bereberes del norte de África que llegaron a Egipto hace unos mil años.

Suliman es uno de los 15.000 bereberes del oasis que hablan esta lengua, según la UNESCO, que clasifica el siwi como “lengua definitivamente en peligro” en su Atlas de los idiomas amenazados, puesto que no tiene escritura y sólo se transmite de manera oral.

El siwi procede del Amazigh, la lengua de los bereberes del norte de África, que ha evolucionado a lo largo de los siglos y cuenta con un alfabeto que no llegó a Siwa en los siglos pasados por la influencia de otros idiomas y pueblos más poderosos, en concreto la conquista árabe.

Una lengua condenada al olvido

“En cien años ya nadie hablará siwi. Quedará en el olvido”, dice a Efe el egiptólogo italiano Sergio Volpi, que ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar la historia del oasis y, desde que se retiró hace dos años, se ha afincado en este rincón remoto.

Ahora ha abierto una biblioteca en el centro de Siwa con más de cien ejemplares sobre la historia, las costumbres y la lengua del oasis, puesto que no existe mucha documentación acerca de este lugar que antaño fue un importante punto de la ruta comercial del norte de África.

Volpi apunta que en los últimos 500 años la lengua de los bereberes ha sufrido muchos cambios y está mezclada con otros idiomas, sobre todo desde la llegada de los árabes y la anexión de Siwa a Egipto a principios del siglo XIX.

“La palabra ‘mesa’ no existe en siwi porque los bereberes comían en el suelo y las mesas no existían. Ahora, miles de palabras nuevas han llegado y la lengua se ha mezclado con el árabe”, dice.

“Esta mezcla supone que la lengua original desaparecerá. Desaparecerá muy lentamente, pero seguro que desaparecerá”, afirma.

De la misma forma que otras muchas lenguas de comunidades periféricas de Egipto, como el nubio, el copto de los cristianos o la lengua de los beduinos del Sinaí (noreste), el siwi no se enseña en las escuelas y hay pocos esfuerzos para preservar el idioma.

Influencias externas

Sin embargo, la lengua ha sobrevivido hasta ahora debido a que Siwa se encuentra en uno de los lugares más remotos de Egipto, a más de 300 kilómetros del núcleo urbano más cercano, y el oasis no tuvo una carretera que la conectara con el resto del país hasta 1984.

En las escuelas de Siwa solo se permite hablar en árabe, mientras que cada vez más jóvenes viajan a ciudades de la costa mediterránea egipcia para cursar sus estudios universitarios, algo que les obliga a hablar en el único idioma oficial del país.

“El siwi se está perdiendo lentamente”, lamenta a Efe Mahdi Hweiti, el director de la oficina de Turismo de Siwa.

Hweiti arguye que las nuevas generaciones, cuando van a la universidad, “se mezclan con otros y regresan con otras expresiones”, además de que la única manera de comunicarse con el mundo exterior a través de las redes sociales es en árabe.

“Los jóvenes ya no dicen ‘kaptar jeirak’ (gracias, en siwi). Ahora dicen ‘shukran’ o, directamente, ‘thank you’… Están olvidando las antiguas palabras”, asegura.

Un idioma sin futuro

Abdo es un artesano que se dedica a hacer cestas con hojas de palmera y a sus 27 años mezcla palabras de su lengua materna con el árabe, porque aunque considera que es “importante cuidar el siwi”, asegura que este idioma “no da oportunidades”.

“Si quiero trabajar fuera de Siwa, no me sirve de nada el siwi. Tampoco podría ir al Ejército si no hablara árabe porque no me entenderían”, dice a Efe mientras enhebra un hilo hecho con palmera en una especie de aguja en forma de anzuelo.

Para el director de la oficina de Turismo de Siwa, la preservación del idioma es muy complicada porque no hay iniciativas, ni públicas ni privadas, interesadas en conservar esta importante parte del patrimonio intangible del oasis, ni tampoco hay incentivos para que los jóvenes quieran hablar la lengua.

“Es lo mismo que escalar palmeras. Ya nadie quiere escalar palmeras para coger dátiles, porque es duro y Siwa está cambiando”, sentencia.