Jueves, 09 de diciembre de 2021

La inteligencia artificial de Netflix sucumbe ante las variedades del español

27/10/2021
Por Marcos Merino

Tradujo “lo siento mucho mi arma (alma)” por I’m sorry, this is my weapon.

El otro día, ,un profesor español colgaba en Twitter una captura de pantalla de una serie (concretamente, el biopic sobre el músico Luis Miguel) indicando que lo hacía como ejemplo de por qué les dice a sus alumnos de Primaria que recurran a un diccionario y no a un traductor automático.

En la captura se ve a dos personajes, acompañados de lo que se entiende que es la línea de diálogo subtitulada de uno de ellos que reza así: “I’m sorry, this is my weapon”. Es decir, “Lo siento, esta es mi arma”.

El problema es que la frase en cuestión en el español original es “Lo siento mucho, ‘mi arma’“, lo cual cambia enormemente el significado de la conversación. Tienes los audios en cuestión al final del artículo, para que juzgues tú mismo.

Esta expresión, ‘mi arma’, que cualquier español puede reconocer como una forma típicamente andaluza de pronunciar ‘mi alma’, también es habitual en varios lugares de Hispanoamérica (donde se ambienta la serie): en ambos casos se trata de un modo de referirse de forma cariñosa o coloquial a un interlocutor.

¿Cómo ha podido pasar esto, mi arma?

A estas horas, el error de los subtítulos (viralizado gracias al tuit en cuestión) ya ha sido corregido por los responsables de Netflix, y cambiado por un “I’m sorry, darling”, bastante más ajustado al significado original de la frase. Sin embargo, el error se mantiene en el doblaje en inglés, algo bastante más complejo y caro de solventar.

La pregunta es ¿cómo ha podido colársele a Netflix una traducción como ésta? ¿Acaso hace como los alumnos de Raúl y recurre a traductores automáticos en lugar de a diccionarios (o, en su caso, a traductores titulados)?

Pues bien, según quedó claro con la reciente polémica sobre los subtítulos en español de la serie surcoreana El juego del calamar’ sí, eso viene a ser lo que hace Netflix. O, más exactamente, recurre a lo que en el sector se conoce como ‘traducción automática poseditada’.

En resumidas cuentas, recurre a un servicio de traducción como DeepL o Google Translate y posteriormente le remite el resultado a una persona encargada de hacer los reajustes necesarios para darle sentido al resultado. De esta forma, la tarifa que se paga es muy inferior, pero el resultado también lo es.

Casi cualquier hispanohablante que se hubiera encontrado con la frase podría haber deducido que ese ‘mi arma’ se trata de un modismo regional, y que la traducción de ‘this is my weapon’ no cuadra nada en ese contexto.

Aunque también podría alegarse que parte del problema viene generado por el uso de la transcripción más fonética, en lugar de haber recurrido a un ‘mi alma’ que, sin duda, habría vuelto algo menos loco al traductor automático.