Miércoles, 23 de septiembre de 2020

La importancia del lenguaje en la pandemia

28/08/2020
Ignacio Brusco

Así como se dejó de lado la palabra "cuarentena" hay que repensar "aislamiento" y "distanciamiento"

El lenguaje es la base de la comunicación. Es muy necesaria la correcta utilización del mismo en todo proceso que requiera acción intersubjetiva, comunicación social y aprendizaje. En momentos de estrés poblacional y de incertidumbre, cobra todavía mayor importancia su utilización inteligente y precisa, usando canales correctos y las posibilidades de medición del impacto social y sanitario que genere. Esto es mensurable mediante diferentes posibilidades, desde encuestas regulares a evaluaciones de big data. Y también con el manejo de infodemiología, ciencia nueva derivada de la epidemiología y que analiza las respuestas inmediatas de la población a diferentes situaciones, medidas y comunicaciones.

El lenguaje gestual, prosódico y lingüístico, demostrando unidad de trabajo y conceptos, como presentó la dirigencia con responsabilidad de conducción, fue central para la contención y comprensión de la pandemia.

Este lenguaje en situaciones inéditas y agudas sufre de constantes necesidades de ensayo-error. Existieron algunas palabras conflictivas que se fueron repensando. En esa instancia la palabra "cuarentena" que se empezó a desterrar, se refiere específicamente a 40 días de confinamiento. La cuestión que se prolongó por mucho, generando confusión en el mensaje. Especialmente si se concibe el término etimológicamente y epidemiológicamente, pues la cuarentena se usaba en general en personas humanas, animales o materiales contaminados.

La palabra "cuarentena" proviene de quaranta en italiano, que deriva del latín quadraginta que significa cuarenta, se empezó a usar en el aislamiento de cuartenta días a que se sometía a las personas y bienes sospechosos de portar la peste negra (peste bubónica) durante la gran pandemia del siglo XIV. Sólo actualmente se generalizó para medidas de prevención sobre la población sana.

Otra de las frases que debería repensarse y así fue planteado en varias ocasiones por diferentes especialistas en salud mental o gerontología, es el término "aislamiento social" o "distanciamiento social", distanciamiento físico sería probablemente más feliz, especialmente en momentos en que algunas personas deben mantener mayor aislamiento, por ser más vulnerables y poseer mayor tasa de letalidad. Como sucede con los adultos mayores, que deben por lo contrario tener mayor conexión social pero no corporal. Es decir el lenguaje debería trasmitir semánticamente distanciamiento físico y con acercamiento social.

Otro término muy controvertido es el de "tapaboca" en vez de "barbijo", es decir un tapabocas que tape boca y nariz, sería mejor "barbijo social".

El término tapabocas no es muy feliz, considerando que el sitio de mayor cantidad de receptores para el virus se encuentra en la nariz. Hoy observamos parte de la población con la boca tapada y la nariz al aire, siendo literalmente un "tapabocas".

El lenguaje es un instrumento generado para comunicar ideas, relacionarse y tomar decisiones. En el caso del lenguaje del humano podría atribuírsele características muy complejas e intersubjetivas. Existen otros modos de lenguaje al convencional, como el gestual o el musical. Es decir que le asignamos a nuestro pensamiento otros tipos de idiomas

Esta complejidad es dada por la construcción gramatical del mismo, su heterogeneidad, significados que conllevan carga de ideas e historicidad personal. Dado que el humano puede hablar de cuestiones sucedidas, incluso de hace cientos o miles de años. Esta carga intelectual lleva a pensar en la exclusividad lingüística del homo sapiens. Así, el lenguaje humano es una premisa central de la intersubjetividad y de la posibilidad de intercambiar información aprendida, para luego transmitirla a generaciones sucesivas. Agrandando su contenido y variabilidad. Este modo acumulativo de aprendizaje de información, a través de su "impulso cultural" ha servido para el desarrollo de la cognición del homo sapiens.

El estudio del lenguaje en la instancia de pandemia puede realizarse para convencer. Pero también puede confundir, agigantar diferencias o por lo contrario relacionar y establecer una idea en común que acerque a la tolerancia y el acuerdo. Genera asociaciones colaborativas que han sido claves en el desarrollo instinto gregario, y de los paradigmas culturales y morales de las sociedades.

En las sociedades desarrolladas que respetan los derechos de sus congéneres a partir de valores construidos con el acuerdo social, requiere de aprendizaje, innovación, transmisión y entendimiento, de ahí la importancia del lenguaje preciso.

La palabra es esencial a la hora de explicar una idea, partiendo de una premisa semántica clara se necesitará un conjunto de atributos articulatorios, mnésicos y procedurales que permitan comunicar correctamente la idea que pensamos.

El lenguaje consciente se impacta en la conciencia y también en el inconsciente colectivo. Esto produciría modificaciones en el conocimiento de la gente, generando probablemente modificaciones inconscientes, pudiendo modificar la toma de decisión social.

El aprendizaje, la innovación y la transmisión del mensaje nuevo puede observarse también en el sistema acumulación cultural (acumulación lingüística). Simon Kirby de la Universidad de Edimburgo, director del Centro de Evolución del Lenguaje; hipotetiza que el "refinamiento cultural acumulado" podría modelar la singularidad de la comunicación.

El lenguaje corresponde a un instrumento clave para la capacidad gregaria según plantean Stivers y Enfield, autores que han estudiado decenas de diálogos en diferentes regiones. Presenta procesos universales que si bien aprendidos vendrían como una base funcional común en humanos.

 El entendimiento lingüístico entre personas y grupos será esencial en la base de este difícil proceso. En ese contexto el lenguaje requerirá de significantes como palabras y de una estructura que la administre (gramaticalidad), sumado a una musicalidad (prosodia) y de tiempos y gestos que lo regulen.

El manejo del lenguaje es sustancial a la hora de comunicar la información e impactar en un grupo humano. Una comunicación, simple, clara, segura y amable será el mejor entendida. Acompañada de la gesticulación, el tiempo y la musicalidad adecuada, ayudará activamente a la idea que se quiera que transmitir.

Se requiere de una estructura gramatical y semántica simple para entendimiento del otro que le otorga peso social, si no carecería totalmente de valor sin la comprensión del interlocutor.

El lenguaje es un instrumento que como toda herramienta debe utilizarse para el bien común. Pero su manejo también lo conoce y desarrolla los que no lo desean. Entender al mismo será sustancial a la hora de enfrentar a quien lo utilice para mentir o sólo para su beneficio personal.

El lenguaje es la base de la comunicación. Es muy necesaria la correcta utilización del mismo en todo proceso que requiera acción intersubjetiva, comunicación social y aprendizaje. En momentos de estrés poblacional y de incertidumbre, cobra todavía mayor importancia su utilización inteligente y precisa, usando canales correctos y las posibilidades de medición del impacto social y sanitario que genere. Esto es mensurable mediante diferentes posibilidades, desde encuestas regulares a evaluaciones de big data. Y también con el manejo de infodemiología, ciencia nueva derivada de la epidemiología y que analiza las respuestas inmediatas de la población a diferentes situaciones, medidas y comunicaciones.

El lenguaje gestual, prosódico y lingüístico, demostrando unidad de trabajo y conceptos, como presentó la dirigencia con responsabilidad de conducción, fue central para la contención y comprensión de la pandemia.

Este lenguaje en situaciones inéditas y agudas sufre de constantes necesidades de ensayo-error. Existieron algunas palabras conflictivas que se fueron repensando. En esa instancia la palabra "cuarentena" que se empezó a desterrar, se refiere específicamente a 40 días de confinamiento. La cuestión que se prolongó por mucho, generando confusión en el mensaje. Especialmente si se concibe el término etimológicamente y epidemiológicamente, pues la cuarentena se usaba en general en personas humanas, animales o materiales contaminados.

La palabra "cuarentena" proviene de quaranta en italiano, que deriva del latín quadraginta que significa cuarenta, se empezó a usar en el aislamiento de cuartenta días a que se sometía a las personas y bienes sospechosos de portar la peste negra (peste bubónica) durante la gran pandemia del siglo XIV. Sólo actualmente se generalizó para medidas de prevención sobre la población sana.

Otra de las frases que debería repensarse y así fue planteado en varias ocasiones por diferentes especialistas en salud mental o gerontología, es el término "aislamiento social" o "distanciamiento social", distanciamiento físico sería probablemente más feliz, especialmente en momentos en que algunas personas deben mantener mayor aislamiento, por ser más vulnerables y poseer mayor tasa de letalidad. Como sucede con los adultos mayores, que deben por lo contrario tener mayor conexión social pero no corporal. Es decir el lenguaje debería trasmitir semánticamente distanciamiento físico y con acercamiento social.

Otro término muy controvertido es el de "tapaboca" en vez de "barbijo", es decir un tapabocas que tape boca y nariz, sería mejor "barbijo social".

El término tapabocas no es muy feliz, considerando que el sitio de mayor cantidad de receptores para el virus se encuentra en la nariz. Hoy observamos parte de la población con la boca tapada y la nariz al aire, siendo literalmente un "tapabocas".

El lenguaje es un instrumento generado para comunicar ideas, relacionarse y tomar decisiones. En el caso del lenguaje del humano podría atribuírsele características muy complejas e intersubjetivas. Existen otros modos de lenguaje al convencional, como el gestual o el musical. Es decir que le asignamos a nuestro pensamiento otros tipos de idiomas

Esta complejidad es dada por la construcción gramatical del mismo, su heterogeneidad, significados que conllevan carga de ideas e historicidad personal. Dado que el humano puede hablar de cuestiones sucedidas, incluso de hace cientos o miles de años. Esta carga intelectual lleva a pensar en la exclusividad lingüística del homo sapiens. Así, el lenguaje humano es una premisa central de la intersubjetividad y de la posibilidad de intercambiar información aprendida, para luego transmitirla a generaciones sucesivas. Agrandando su contenido y variabilidad. Este modo acumulativo de aprendizaje de información, a través de su "impulso cultural" ha servido para el desarrollo de la cognición del homo sapiens.

El estudio del lenguaje en la instancia de pandemia puede realizarse para convencer. Pero también puede confundir, agigantar diferencias o por lo contrario relacionar y establecer una idea en común que acerque a la tolerancia y el acuerdo. Genera asociaciones colaborativas que han sido claves en el desarrollo instinto gregario, y de los paradigmas culturales y morales de las sociedades.

En las sociedades desarrolladas que respetan los derechos de sus congéneres a partir de valores construidos con el acuerdo social, requiere de aprendizaje, innovación, transmisión y entendimiento, de ahí la importancia del lenguaje preciso.

La palabra es esencial a la hora de explicar una idea, partiendo de una premisa semántica clara se necesitará un conjunto de atributos articulatorios, mnésicos y procedurales que permitan comunicar correctamente la idea que pensamos.

El lenguaje consciente se impacta en la conciencia y también en el inconsciente colectivo. Esto produciría modificaciones en el conocimiento de la gente, generando probablemente modificaciones inconscientes, pudiendo modificar la toma de decisión social.

El aprendizaje, la innovación y la transmisión del mensaje nuevo puede observarse también en el sistema acumulación cultural (acumulación lingüística). Simon Kirby de la Universidad de Edimburgo, director del Centro de Evolución del Lenguaje; hipotetiza que el "refinamiento cultural acumulado" podría modelar la singularidad de la comunicación.

El lenguaje corresponde a un instrumento clave para la capacidad gregaria según plantean Stivers y Enfield, autores que han estudiado decenas de diálogos en diferentes regiones. Presenta procesos universales que si bien aprendidos vendrían como una base funcional común en humanos.

 El entendimiento lingüístico entre personas y grupos será esencial en la base de este difícil proceso. En ese contexto el lenguaje requerirá de significantes como palabras y de una estructura que la administre (gramaticalidad), sumado a una musicalidad (prosodia) y de tiempos y gestos que lo regulen.

El manejo del lenguaje es sustancial a la hora de comunicar la información e impactar en un grupo humano. Una comunicación, simple, clara, segura y amable será el mejor entendida. Acompañada de la gesticulación, el tiempo y la musicalidad adecuada, ayudará activamente a la idea que se quiera que transmitir.

Se requiere de una estructura gramatical y semántica simple para entendimiento del otro que le otorga peso social, si no carecería totalmente de valor sin la comprensión del interlocutor.

El lenguaje es un instrumento que como toda herramienta debe utilizarse para el bien común. Pero su manejo también lo conoce y desarrolla los que no lo desean. Entender al mismo será sustancial a la hora de enfrentar a quien lo utilice para mentir o sólo para su beneficio personal.

El lenguaje es un elemento trascendental en la conformación de la cognición humana, así como su correcto manejo de la salud mental de las personas. Su complejidad aumenta aún más con su utilización social y mucho más aún en situaciones de estrés y urgencia, como sucede en una pandemia. La necesidad de evaluar el impacto social y sanitario, así como el aprendizaje grupal consecuente requiere de mucha precisión y experiencia. De ello dependerá, en gran parte, la asertividad en el cumplimiento de las diferentes consignas poblacionales.

El lenguaje es un elemento trascendental en la conformación de la cognición humana, así como su correcto manejo de la salud mental de las personas. Su complejidad aumenta aún más con su utilización social y mucho más aún en situaciones de estrés y urgencia, como sucede en una pandemia. La necesidad de evaluar el impacto social y sanitario, así como el aprendizaje grupal consecuente requiere de mucha precisión y experiencia. De ello dependerá, en gran parte, la asertividad en el cumplimiento de las diferentes consignas poblacionales.