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El enigma sobre los orígenes de Nebrija, ¿era un judío converso el creador de la primera gramática del español?

12/02/2023
César Cervera

Elio Antonio de Nebrija, nacido como Antonio Martínez de Cala

Si en el siglo XVIII lo suyo era afrancesar el nombre y hoy ponerle un tono británico, en la época de los Reyes Católicos la moda estaba en latinizarlo todo. Elio Antonio de Nebrija era el nombre adoptado por Antonio Martínez de Cala, un sevillano que dominaba con tanta soltura el latín que, aparte de darle un toque romano a su nombre, se hizo famoso en toda Europa tras publicar uno de los manuales de gramática latina más utilizados en el continente y luego firmar la primera gramática en español. No obstante, cambiarse el nombre no fue el único detalle biográfico que Nebrija trató de adornar, ni mucho menos el más significativo.

En su reciente ensayo Antonio de Nebrija y su origen judeoconverso (Gedisa Editorial), el historiador y escritor Diego Moldes profundiza en los orígenes menos conocidos del padre de la lingüística española entroncando con una teoría, defendida también recientemente por Juan Gil, que pone sangre judía en sus venas. Pruebas de su legado hebreo es, según Moldes, la enorme cultura de sus padres, impensables en unos labriegos cristianos como se suele afirmar, su gran conocimiento del hebreo, la obsesión del humanista por encubrir su linaje, sus contactos estrechos con otros conversos y «su temeraria arrogancia», típica de la característica chutzpah judía.

Antonio de Nebrija se hizo célebre por su Gramática castellana (1492), pero también destacó por su obra como lexicógrafo, poeta, historiador, cronista real, pedagogo, impresor, traductor, docente y editor. Su inconmensurable actividad profesional de más de medio siglo influyó en la cultura y ciencia europea y americana como pocos en su siglo. Las obras y consecuencias de esta vida intelectual han sido escrupulosamente estudiadas, mientras que las circunstancias de su vida familiar han sido, por influencia del propio protagonista, discretamente solapadas.

«¿Por qué un hombre que consagró su vida a la búsqueda de la verdad miente y, además, lo hace por escrito?», se pregunta el autor de 'Antonio de Nebrija y su origen judeoconverso' sobre la razón por la que la genealogía de Nebrija es radicalmente falsa. El humanista, ya fuera por unos antepasados judíos o plebeyos, fabuló con un pasado caballeresco en un tiempo donde todos, sobre todos los nuevos cristianos, querían entroncar como mínimo con los reyes godos.

Un converso de manual

A juicio de Moldes, la estrategia vital de Nebrija incluida la falsificación de su genealogía obedece a lo que se puede denominar como 'un converso de manual': «Familia en movimiento, declaraciones públicas reiteradas y por escrito de la fe en Cristo, convivencia y amistad con judíos y, a partir de la Expulsión de 1492 con conversos, invención de una genealogía con antepasados ligados a la nobleza y a un pasado ilustre –por supuesto inexistente– y a la población autóctona ibérica».

No hay forma de demostrar documentalmente que el maestro del latín fuera cristiano nuevo, pero tampoco de que fuera viejo. Lo único que se puede hacer, como plantea este ensayo cultural, es desmontar la endeble biografía familiar que sostuvo Nebrija a lo largo de su vida y buscar respuestas a misterios tales como de dónde pudo sacar el hijo de unos labriegos humildes una formación tan notable o de dónde le brotó un carácter tan particular. Sin ir más lejos, sobre su proverbial soberbia en el plano intelectual Moldes lo vincula con el chutzpah propio del arquetipo del erudito hebreo, esto es, una personalidad desafiante, ruda y elevada contra la mentira y la intolerancia.

Una actitud que el inquisidor Diego de Deza le pidió que contuviera y que, a pesar de ser procesado por herejía por el Santo Oficio en 1506, él mantuvo hasta el final de su vida. Inmediatamente después de salvarse de la Inquisición por intervención del cardenal Cisneros, Nebrija publicó un libro, Apología' considerado el primer gran alegato contra la censura y a favor de la libertad de expresión.

En cualquier caso, el pasado converso de la familia de Nebrija no pasaría de la mera anécdota, sino fuera por lo que conllevaba en un periodo, principios de la Edad Moderna, donde surgió la obsesión por la limpieza de sangre. Un hecho que contrasta con el dato, que apunta el propio Moldes, de que entre los siglos XV y XVI un 80% de los escritores de nivel medio eran cristianos nuevos o, lo que es lo mismo, que los cimientos de la edad de oro de la cultura española se sustentaron en conversos que nutrían en una proporción asombrosa la élite intelectual del país.