Lunes, 25 de octubre de 2021

El caso de las gemelas que se hablaban en un lenguaje misterioso y fueron recluidas en institución mental

11/08/2021
El caso de June Alison y su hermana Jennifer Lorraine Gibbons se dio a conocer bajo el nombre de ‘las gemelas silenciosas’. Nacieron el 11 de abril de 1963 en Aden, Yemen. Desde pequeñas presentaron dificultades con el habla, se demoraron pronunciar palabras y desarrollaron un lenguaje para comunicarse a su manera. Si bien vivieron una infancia relativamente normal, en la escuela empezaron a sufrir ‘bullying’, lo que marcaría sus vidas.
“La gente nos insultaba. Éramos las únicas chicas afroamericanas de la escuela. Nos tiraban del pelo. Fue terrible”, contó June a un periodista de The New Yorker, en el año 2000, según cita el medio La Nación de Argentina.
La profesora del curso notó que las gemelas eran “inseparables”, “muy tímidas” y que no le dirigían la palabra a nadie, se lee en un reporte del caso en el medio Semana, publicado el 3 de agosto del 2021.
A los ocho años, al ser transferidas a un nuevo colegio, ante el rechazo y las burlas constantes, se aferraron aún más la una a la otra. Hablaban solo entre ellas con un lenguaje ininteligible y misterioso. El médico de la institución educativa sugirió sean revisadas por un psiquiatra o un terapista del lenguaje.
“Había una especie de juego en marcha. Yo podía ver que June se moría por hablarme y decirme muchas cosas. Pero entonces algo sucedía. Jennifer frenaba a June… y fue entonces cuando se me ocurrió que June estaba posesionada por su melliza”, afirma la periodista Marjorie Wallace, autora del libro ‘Las mellizas silenciosas’, de 1986, uno de los trabajos más completos sobre el caso. Durante un intento de separación June trató de ahorcarse.
Al ser reconocidas como un caso particular, las niñas fueron matriculadas en un centro de educación especial.
De acuerdo con lo que se dice en el citado libro Las mellizas silenciosas, la terapeuta especializada en el habla, Ann Treharne, logró descifrar el lenguaje introspectivo de las gemelas: “una mezcla de la lengua inglesa con una jerga de Barbados hablada muy aceleradamente”, según la publicación de La Nación.
Con la llegada de la adolescencia, empezaron a trasladar todas las fantasías que rondaban sus mentes a diarios, queriendo publicarlos. Se enamoraron e intentaron involucrarse con un grupo de jóvenes, quienes las introdujeron en el mundo de las drogas y el alcohol. Vivencias que también serían parte de novelas y poemas.
Intentaron unirse a una banda local, siendo rechazadas. Comenzaron con una serie de delitos menores, como robos y actos vandálicos. Pasaron siete meses recluidas en un centro correccional de Bristol, en donde fueron diagnosticadas con trastorno psicopático de la personalidad a lo que se sumaron los cargos por 16 robos, hurtos e incendios premeditados, siendo así enviadas indefinidamente al hospital psiquiátrico de máxima seguridad para criminales de Broadmoor, en el condado inglés de Berkshire.
Durante el juicio, las gemelas no pronunciaron palabras, más que ruidos que la Corte interpretó como aceptación de culpabilidad.
En Broadmoor estuvieron tanto juntas como separadas, las mantuvieron intoxicadas con fármacos antipsicóticos, siendo también abandonadas por su familia.
En los diarios de prisión de June, la mayor de las hermanas, esta describe la relación conflictiva que llevaban entre ellas: “Una de nosotras está conspirando para matar a la otra. Nos hemos convertido en enemigas fatales. Tramamos y tramamos ¿Quién ganará? ¿Cómo puedo deshacerme de mi propia sombra? Sin mi sombra, ¿Moriré? Sin mi sombra, ¿Obtendré una vida?”, se cita en La Nación.
El 9 de marzo de 1993, las gemelas fueron trasladadas a una clínica de mínima seguridad en el suroeste de Gales. A las pocas horas de llegar a la nueva residencia, Jennifer murió a causa de una miocarditis aguda. Un año después del fallecimiento de su hermana, June fue liberada y se trasladó a Haverfordwest, cerca de la casa de sus padres.
Según se narra en The New Yorker, June prefiere que la llamen Alison, porque su primer nombre solo le trajo dolor, procura visitar la tumba de su hermana todos los martes. “Nací gemela y moriré gemela”, menciona.