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El camino de Don Quijote, ruta
turística en Castilla La Mancha

18/03/2011

20 MinutosMal podía imaginar Miguel de Cervantes cuando escribía El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que aquel libro se convertiría en uno de los más internacionales de la literatura española. Y más allá de eso, que más de cuatrocientos años después de su publicación, fueran numerosos los que deseosos de seguir las hazañas de aquel caballero andante desgarbado y disparatado, llegaran a Castilla La Mancha para recrear sus más alocadas andanzas. Reconocimiento internacionalEn la actualidad, la «Ruta de Don Quijote», que discurre por las provincias de Toledo, Cuenca, Ciudad Real, Albacete y Guadalajara, permite, a través de los 148 municipios que se integran en el recorrido, conocer el rico patrimonio histórico y cultural, la riqueza arquitectónica, las tradiciones y costumbres, la artesanía, las fiestas populares… de una zona por la que merece la pena dejar volar la imaginación.El viajero puede descubrir que además del arte de las letras se abre ante él una amplia variedad de posibilidades que le lleva por caminos históricos, vías pecuarias señalizadas, cañadas reales y veredas, unos 2.500 kilómetros de ruta que la convierten en el mayor corredor ecoturístico de Europa. Su valor cultural y artístico ha sido reconocido por el Consejo de Europa, que en 2007 la declaró Itinerario Cultural Europeo. De igual modo, su compromiso con el medio ambiente ha sido determinante para que haya sido incluida dentro de la Red Mundial de Destinos Sostenibles de National Geographic.Es uno mismo quien decide cómo explorar esta tierra y estos escenarios. El coche es una cómoda opción, sin embargo, también es posible realizarla en bicicleta o andando. Una ruta con diez itinerariosEl primer tramo de este recorrido comienza en Toledo, declarada Patrimonio de la Humanidad y finaliza en San Clemente, famosa por su Plaza Mayor y declarada Conjunto Histórico. Pero antes hay que disfrutar de lagunas (Longar y Altillo); y descubrir los famosos molinos de viento de Campo de Criptana, castillos y la arquitectura popular. Visita obligada es El Toboso, donde vivía el amor de Don Quijote, Dulcinea. En el siguiente tramo, desde San Clemente a Villanueva de los Infantes, destacan las Lagunas de Ruidera, así como Villarrobledo, en cuyas bodegas todavía hoy se conserva el vino en grandes tinajas; y la cueva de Montesinos y el castillo de Rochafrida, donde Don Quijote vive algunas de sus aventuras. En el tercer tramo, de Villanueva de los Infantes a Almagro y Calatrava la Nueva, se alcanzarán los límites de Castilla la Mancha. En las sierras de esta zona se refugió el hidalgo antes de volver a sus andanzas. Entre viñas, llanuras y conjuntos históricos, se encuentran Viso del Marqués, Valdepeñas y Manzanares. El recorrido desde Valle de Alcudia al Campo de Calatrava, la cuarta opción, se llena de castillos (Calatrava la Nueva y Salvatierra) y fortalezas, pero también de aguas termales (Fuencaliente), volcanes, bosque mediterráneo, dehesas y extensiones cultivadas.El quinto itinerario parte del municipio más poblado de Castilla La Mancha, Albacete, famosa por su artesanía. Esta ruta permite explorar la frondosa Sierra de Alcaraz. En Balazote se halló una de las obras más importantes de arte íbero, «La Bicha de Balazote». Robledo, Alcaraz y la Bienservida son otros puntos de interés.Y de la frondosidad de la sierra a los cañones fluviales, a las construcciones abovedadas y circulares, a la artesanía de esparto y mimbre de El Bonillo y Lezuza, que se encuentran en el camino de La Roda a los Campos de Montiel. El séptimo recorrido lleva de Campo de Criptana, que tan sólo conserva diez de los 34 molinos con los que llegó a contar, a Tomelloso, Argamasilla de Alba y La Solana. En el camino por inmensas llanuras, uno puede toparse con avutardas, alcaravanes o sisones. En el tramo que une Almagro con Toledo, pasando por Ciudad Real y Consuegra, multitud de vestigios de su actividad volcánica (Hoya de Cervera), manantiales de aguas medicinales (Carrión de Calatrava), el Parque Arqueológico de Alarcos y el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel llaman la atención.Otro de los itinerarios une la localidad en la que vivió Cervantes, Esquivias, con Carranque, pasando por Illescas, que aún conserva en el hospital-santuario de la Caridad obras de El Greco. Finalmente, el viajero conoce la riqueza paisajística de la zona limítrofe del norte, surcando los caminos que llevan de la Hoz del Río Dulce a Sigüenza y Atienza. De la flora y fauna del Parque Natural del Barranco del Río Dulce, a la elegancia de Sigüenza, conocida como la ciudad del El Doncel.