Jueves, 21 de octubre de 2021

El autismo no es una deficiencia, sino una diferencia de lenguajes

10/06/2021
Larissa Marulli *

Las expresiones de los rostros autistas y no autistas hablan lenguajes diferentes

Las personas con trastorno del espectro autista (TEA) tienen más dificultades para comunicarse que las que se presentan como neurotípicas. La comunicación no consiste sólo en hablar y decir palabras. Es leer el lenguaje corporal, las expresiones faciales y los gestos. Todo permite que una conversación tenga lugar sin que resultar aburrida ni difícil de entender.

Las personas autistas tienen dificultades para leer estas señales, lo que provoca malentendidos sociales. Un nuevo estudio que acaba de publicarse en el Journal of Autism and Developmental Disorders (Revista de Autismo y Trastornos del Desarrollo) ha descubierto que los autistas parecen ser incapaces de reconocer la ira en las caras. Esto era interesante porque parecía que la ira era una emoción específica que se malinterpretaba con frecuencia. No había ningún problema para reconocer emociones más positivas.

El autor principal, el investigador doctorado Connor Keating, escribió en un comunicado de prensa que esto sugeriría que la descripción del autismo como una deficiencia sería incorrecta. El comunicado de prensa correspondiente a este estudio dice: "Es más bien que los rostros autistas y no autistas pueden estar hablando lenguajes diferentes cuando se trata de transmitir emociones".

Keating explica otra teoría llamada "problema de la doble empatía" como razón por la que existen estos límites de comunicación. Según explica la National Autistic Society, esto ocurre cuando dos personas con antecedentes muy diferentes se comunican entre sí y carecen de empatía hacia el otro. Basamos nuestras interacciones sociales en nuestras experiencias pasadas, y estas experiencias son muy diferentes entre los autistas y los neurotípicos.

Este fenómeno romperá la interacción y frustrará tanto a la persona autista como a la neurotípica. Es lógico que la socialización entre ambos sufra algunos problemas.

Las personas autistas suelen ser groseras y no entienden las señales sociales básicas en comparación con los neurotípicos. Tener empatía con el otro facilitaría la conservación para ambas partes. Este estudio sugiere que los autistas y los neurotípicos simplemente no entienden las señales del otro. En el caso de las expresiones faciales, los autistas las ven de forma diferente y eso no significa que esté mal.

La trabajadora social de la escuela Jen Elcheson tiene autismo y tiene experiencia de primera mano en no reconocer la ira. Explicó en un artículo de MSN que cualquier signo sutil de enfado en una cara no lo podía reconocer. A menos que el enfado se expresara exteriormente, Elcheson no lo captaba y seguía enfadando a quien estuviera con ella.

 Tardó muchos años en entender el problema y en solucionarlo. Elcheson también compartió que no tiene estos problemas con otras personas autistas. Dice que parece que se entienden entre ellos. Elcheson está de acuerdo con estas conclusiones y las valida.

 

* Larissa Marulli es periodista y orgullosa madre de familia en el estado norteamericano de Colorado.