Miércoles, 27 de enero de 2021

Dos escritores con acento

21/12/2020
Oriol Pi de Cabanyes

El primer ministro francés Jean Castex era hasta el pasado julio alcalde de Prades, en la Catalunya francesa. Desde entonces ha sido objeto de burlas por su francés con marcado acento del sur. Ahora la Asamblea Nacional Francesa ha aprobado por gran mayoría una proposición de ley para sancionar toda discriminación por razón de acceso o glotofobia (tal como por razón de etnia, discapacidad, sexo o religión).

Los acentos “regionales” tienen derecho a existir, pues, sin que puedan ser objeto de mofa (o degradación profesional como la que sufrió, por su fuerte acento del Midi, el filósofo Michel Serres). Aunque continúan preteridas oficialmente, las lenguas “regionales” afloran en unos acentos del hablar francés que ponen de manifiesto los más diversos sustratos del “patois” despreciable. La insufrible presencia de las hablas minorizadas ...

Joan-Daniel Bezsonoff y Joan-Lluís Lluís se han hecho escritores en catalán en un entorno mediático adverso o indiferente.

En Francia el Estado y la escuela “impusieron la idea de que el catalán era la lengua vergonzosa, la lengua sucia, la lengua estorbo. Los maestros de escuela, con su autoridad casi absoluta, encarnaban el Estado. Y pocos estados en el mundo han sido considerados tan omnipotentes como el Estado francés”, ha escrito Joan-Lluís Lluís en su A correllengua: “Aunque algunos digan lo contrario, todo el mundo tiene un acento. Los más sorprendidos y, a veces, indignados con la idea de tener uno son aquellos que, pretendidamente, hablan una lengua ‘tal como se ha de hablar’. Se trata a menudo de las clases medias-altas de las capitales de estados. Acento abierto, cerrado, grosero, distinguido, pretencioso, divertido, inaudible, todo es bueno para calificar los acentos, generalmente los acentos de los demás. En Francia, un acento es también a menudo el último residuo de una lengua más o menos descuidada y, a menudo, hacen reír, sobre todo cuando son del sur”...

En su libro Una educació francesa , Joan-Daniel Bezsonoff, en cuya identidad confluyen la Rusia blanca paterna y el Rosellón materno, escribe que “el francés es mi lengua materna. La hablo sin acento marcado. Cuando paso el verano en París, la gente me dice ‘Vous êtes du Midi’ o ‘Vous êtes du Sud Ouest’ porque me cuesta pronunciar la o [...] En cambio, tanto los catalanes como los occitanos, me encuentran un acento parisino [...] Cuando me expreso en catalán, oigo la misma canción. Los catalanes del Principado me repiten que tengo la cantinela francesa y los roselloneses me acusan de ‘españolear un poco’. Hable la lengua que hable, siempre seré extranjero, el hombre que sobra”.

Joan-Daniel Bezsonoff y Joan-Lluís Lluís son dos nombres a tener muy en cuenta. Nacidos ambos en 1963, se han hecho escritores en catalán en un entorno mediático absolutamente adverso o indiferente. Continuadores de una tradición literaria que va de los trovadores a Josep-Sebastià Pons y Jordi-Pere Cerdà, Joan-Daniel Bezsonoff y Joan-Lluís Lluís son dos narradores que aportan a la literatura europea el acento catalán del norte de los Pirineos.