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Cómo el juego ayuda al desarrollo del lenguaje infantil

17/07/2022
Lauren Kozak

Los juegos infantiles son un importante aliado del desarrollo del lenguaje

Desde el momento en que los bebés encuentran esas lindas manitas en los extremos de sus brazos, empiezan a jugar instintivamente, y los estudios demuestran que el juego es una de las principales formas en que los niños dan sentido al mundo que les rodea. A medida que empiezan a crecer, la conexión entre el juego y el desarrollo se hace más evidente: un simple juego de cucú está consolidando la repetición de palabras; la cuenta atrás del lanzamiento del cohete de juguete está desarrollando las habilidades de las palabras numéricas; la imitación de los animales de la granja en su libro favorito está practicando las mismas formaciones bucales que más tarde utilizará para construir palabras y frases.

Nuestras casas están literalmente llenas de oportunidades para el juego y el lenguaje. Al reconocer que el acto de jugar está intrínsecamente ligado al desarrollo del niño, los padres pueden encontrar formas divertidas e interactivas de desarrollar las habilidades lingüísticas de sus hijos, desde la infancia hasta los primeros años.

Antes incluso de respirar por primera vez en el mundo exterior, los cerebros de los bebés ya han empezado a aprender y analizar voces y sonidos. Reconocen patrones de sonido, se sienten reconfortados por voces familiares y, en ocasiones, incluso mueven el cuerpo en respuesta.

Cuando entran en nuestra casa, el juego se vincula aún más a la construcción del lenguaje, con relaciones de causa y efecto que sientan las bases. Las pequeñas interacciones con el mundo que les rodea refuerzan estos conceptos, ayudando a los bebés a comprender mejor la interacción de persona a persona.

El ministro de la Crianza de los Hijos explica esta idea con el ejemplo de un simple sonajero.

“Los bebés aprenden a través de las experiencias que tienen con los objetos y las personas. Durante la infancia, las experiencias sensoriomotoras que conducen al desarrollo de habilidades pueden ocurrir “accidentalmente” durante el juego. Sin embargo, estas experiencias contribuyen al desarrollo del niño. Mientras explora el entorno, un niño puede agitar los brazos y golpear un sonajero. El sonido que hace el sonajero enseña al bebé las propiedades sensoriales de los objetos de su mundo y el efecto que puede tener sobre ellos”.

Cuando el bebé juega con el sonajero, un padre cercano puede responder verbalmente, lo que hace que el niño se dé cuenta de su propia capacidad para interactuar intencionadamente con el mundo que le rodea y con las personas a las que quiere.

Juego en solitario

Puede parecer que un niño que juega solo no tendría muchos beneficios en el desarrollo de las habilidades lingüísticas; pero una vez que entendemos el lenguaje como algo más que simples palabras habladas, las habilidades aprendidas a través del juego independiente se hacen más evidentes. La comunicación implica una serie de habilidades que nuestros bebés y niños pequeños deben dominar, y sólo una parte es verbal.

La transición de los arrullos y balbuceos a la concatenación de palabras requiere mucha atención y concentración, y un niño que juega solo desarrolla precisamente estas habilidades. Las mismas áreas cerebrales que se utilizan para construir una torre de bloques perfecta, también ayudan a concentrarse en la elaboración de frases básicas.

Gracias a la sencillez del juego en solitario, tu hijo comprende mejor el mundo que le rodea, agudiza su capacidad de concentración y aprende la importante práctica de la persistencia. Utilizará estos conceptos repetidamente como bloques de construcción para construir su propio lenguaje y comunicación.

Juego cooperativo y colaborativo

Es posible que su hijo aprenda mucho más que habilidades de etiqueta en su última fiesta de té. De hecho, el juego cooperativo y colaborativo es una de las formas más eficaces para que los niños practiquen sus habilidades lingüísticas.

El Dr. Chris Brew explica la importancia de la interacción social en las habilidades lingüísticas y comunicativas:

Al jugar juntos, los niños practican tanto el lenguaje expresivo como el receptivo. El lenguaje expresivo implica ser capaz de hablar y que los demás lo entiendan. El lenguaje receptivo es la capacidad de entender cuando otros hablan. Por supuesto, ambos son necesarios para que los niños se conviertan en buenos comunicadores.

Tu hijo puede pedir la taza de té azul en lugar de la amarilla; puede animar a sus amigos a que le pasen el balón; incluso puede desarrollar la capacidad de defenderse cuando sea necesario. Todas estas interacciones, aparentemente insignificantes, contribuyen a crear un marco lingüístico para tu hijo.

Modelar

Tal vez la parte más importante de la construcción del lenguaje provenga del hogar, concretamente del modelado de los padres. Desde la infancia hasta el primer año de vida, los padres, sin saberlo, modelan para sus hijos el tono, los movimientos y los métodos del lenguaje.

Aunque la práctica de la construcción de habilidades lingüísticas se produce en la vida cotidiana, se dirige específicamente al juego. Cuando un padre ayuda a construir una torre de bloques, comentando las formas, los colores y la altura, o gritando “¡oh!” cuando se cae, el niño aumenta su vocabulario y también construye una amplia variedad de habilidades lingüísticas.

Los niños aprenden por imitación, así que, mientras juegas con tu hijo, puedes empezar a modelar las palabras que aún no puede formar por sí mismo. Esto ayudará al niño a comprender mejor que cada objeto o acción tiene palabras que pueden describirlo o nombrarlo.

Algunos ejemplos son los siguientes:

Niño: "coche"

Padre: "Sí, un coche rojo": "coche".

Niño: "camión".

Padre: "¡Vamos, camión, vamos!"

Niño: "Andó rápido".

Padre: "Sí, anduvo rápido".

Niño: "¡Es una gran roca!".

Padre: "Tienes razón. Esa roca es enorme".

Fuentes: Frontiers of Psychology, Early Years, Ministerio de la Crianza de los Hijos.

Nota: El Ministry of Parenting, que hemos traducido aquí como “Ministerio de la Crianza de los Hijos”, es una compañía privada del condado de Essex, Reino Unido, que trabaja con niños, jóvenes, padres y madres, profesionales y organizaciones.