Lunes, 25 de octubre de 2021

¿Por qué los mexicanos usan tantos diminutivos?

08/09/2021

¿Has utilizado pretextos como decir ‘ahorita’ para librarte de un compromiso?, o ¿te has sorprendido diciéndole ’taquito’, ‘molecito’, ‘tlacoyito’, o ‘huarachito’ a la comida? Entonces es muy probable que seas mexicano, y la explicación de su uso se encuentra en una de las raíces del país: el náhuatl, hablado por culturas como la de los mexicas.

Así lo da a conocer el artículo Posible influencia del náhuatl en el uso y abuso del diminutivo en el español de México, escrito por J. Ignacio Dávila Garibi, y archivado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). ¿Quieres saber la explicación? Te lo contamos en este septiembre, conocido como el mes patrio.

Según cuenta Dávila Garibi, una de las diferencias fundamentales entre el español hablado en México con relación a España, es el abuso del diminutivo para nombrar a casi cualquier cosa, ni siquiera el nombre de ‘Dios’, pues las familias enseñan a sus hijos a llamarle ‘Diosito’, aún cuando gran parte de la población profesa la religión católica, y por tanto, podría parecer una falta de respeto; pero no es así. ¿La explicación? “Muchos nombre indígenas, de diversas procedencias lingüísticas, casi siempre se usan en diminutivo”, y dicha costumbre ha evolucionado al grado que ni siquiera los adverbios, como ‘adiosito’, ‘por favorcito’, y desde luego, el popular y siempre útil ‘ahorita’.

Desde  lenguas como el tarasco, maya, coca, tarahumara y principalmente, el náhuatl, es común llevar palabras ajenas al idioma al diminutivo aún hasta nuestros días. Por ejemplo, suéter es una palabra adaptada del inglés, y es común escuchar llamarle ‘suetercito’ en México.

“El idioma náhuatl (...) es rico en diminutivos. Los hay de diversas clases y con diferentes matices de significación (...). De ahí que de una voz primitiva se formen muchas derivadas sin que la variedad de diminutivos haga perder el valor fundamental de la palabra”, escribió el autor, refiriendo a que se mantiene la raíz lingüística de las palabras.

Y es que el náhuatl suelen agregar más partículas a las palabras para lograr decir lo que desean. Para ello, son comunes las terminaciones de diminutivo “ton” y “tontli”, con toda normalidad.

Por ejemplo, mazáton significa ‘venadillo’ y mazatontli significa ‘venadito’, y ambas formas son muy usadas. Así ocurre con palabras, explica el autor, como etzintli (frijolitos), mimizton (gatito), tepitzin (tantito o poquito). 

El autor también explica que se trató de un fenómeno lingüístico emanado del bilingüismo que se practicó durante la colonia de la Nueva España. Es decir, durante el virreinato se hablaba tanto español como náhuatl (principalmente) en el territorio, por lo que el español que se practicó, comenzó a tomar ciertos rasgos de estas lenguas originarias. “La influencia recíproca entre el idioma del conquistador y el del vencido era inevitable en ese tiempo. A esto se debe, a mi modo de ver -y creo estar en lo justo- la abundancia de diminutivos en el español que se habla actualmente en México”, explica.

“Por otra parte, los hijos de los españoles avecindados en México, aprendían el idioma de Castilla en labios de sus padres y familiares y lo hablaban con sus parientes y amigos criollos (hijos de peninsulares nacidos en América); pero al mismo tiempo aprendían el náhuatl cuando sus niñeras y criados se comunicaban con ellos”, concluye Dávila Garibi.