LA PALABRA DEL DÍA

Por Ricardo Soca

ETIMOLOGÍA - ORIGEN DE LAS PALABRAS
Viernes, 10 de julio de 2026

tortícolis

LA PALABRA DEL DÍA

tortícolis

Término médico empleado en español desde mediados del siglo XIX para referirse a las contracturas que se producen en los músculos de la nuca e impiden girar la cabeza u obligan a permanecer con el cuello torcido.

Proviene del italiano torti colli  ‘cuellos torcidos’, que también dio lugar al término portugués torcicolo, de idéntico significado.

La palabra se emplea en castellano desde el siglo XIX, pero solo en 1914 es recogida por el diccionario de la Academia española, que le atribuye una etimología latina (tortum collum). Benito Pérez Galdós había empleado tortícolis en 1899 en su novela VergaraZoilo tenía el pescuezo torcido de una fuerte tortícolis:

No obstante, medio siglo antes la voz ya había sido registrada en el diccionario de Salvá (1846), que la definía como mal ó dolor que no deja poner derecha la cabeza.

EL MEDIEVALISMO DEL DÍA

El almizcle es un aceite fuertemente aromático producido por glándulas situadas en la región perineal de algunos mamíferos

musco

Del árabe misk. m. Almizcle.

[...]después que je la ouieren metida en aquellos logares, poluorénjelo de suso con musco, e a cabo de VII días, cámbienles esta lana e métanles otra d’esta guisa. Toledo. Libro de las animalia que caçan, fol. 79r.

■De misk provienen también el latín tardío muscus ‘musgo’ y el griego μόσχος o μύσχος. (Corominas 1980). En Calila e Dimna, musco aparece con el significado de ‘almizcle’.

 
PÍLDORAS DE LENGUAJE

La palabra conmigo la veo muchísimas veces asociada con mismo, es decir: «Estuve hablando conmigo mismo». Mi duda radica en si es necesario decir «estuve hablando conmigo mismo» o sería igualmente válido decir solamente conmigo con lo que diríamos «estuve hablando conmigo» pues ya se entiende que es con uno mismo. De la misma forma que decimos: «Lo llevo conmigo».

En efecto, el adjetivo mismo se emplea como modificador enfático de pronombres personales (yo mismo, nosotros mismos, conmigo /contigo / consigo mismo, etc.) en contextos en los que la semántica del enunciado hace que ese uso pleonástico resulte perfectamente válido, tanto que al prescindir del adjetivo, se perdería la energía y fuerza expresiva que se buscaba inicialmente. No es lo mismo afirmar Ese pastel lo hizo ella que Ese pastel lo hizo ella misma, oración en la que, además de indicar el agente de la acción, se transmite información adicional, como p. ej., ella que no sabe nada de respostería; ella y no otra persona, lo hizo especialmente para ti; no lo compró. Así, en su primera oración, Estuve hablando conmigo mismo, hay un pleonasmo aceptable, empleado para resaltar el hecho de que el interlocutor en este caso es el propio hablante, dado que, por la naturaleza del verbo, el interlocutor es generalmente otra persona. En la segunda oración, Lo llevo conmigo mismo el uso de mismo resulta extraño porque llevar algo conmigo no exige la presencia de un interlocutor, luego no hay necesidad de enfatizar ese hecho, no tendría sentido decir *lo llevo conmigo y no con otra persona. Sin embargo, note que Lo llevo yo mismo sería adecuado porque aquí el énfasis se hace sobre el sujeto y no sobre el complemento circunstancial

EL LATÍN DEL DÍA

in puris naturalibus.

En estado de naturaleza. Completamente desnudo.

Fecha de envío: 
Martes, 7 de julio de 2026