Miércoles, 21 de abril de 2021

Se parecen, se parecen..., pero no son lo mismo: “plasma” y “serum”

Fernando A. Navarro

Cuando en un laboratorio de análisis clínicos llevan a cabo un análisis de sangre, la determinación correspondiente puede hacerse en una muestra de tres tipos de líquido orgánico: sangre propiamente dicha, blood; esto es, sangre entera o completa, whole blood, plasma (en el sentido de plasma sanguíneo o blood plasma o suero (en el sentido de ‘suero sanguíneo’ o blood serum.

El concepto de blood o sangre es fácil de entender: hace referencia al líquido rojo contenido en el aparato circulatorio, tal cual lo extraemos de una vena o de una arteria, con todos sus elementos formes suspendidos en la fase líquida.

En cuanto a plasma y serum, en teoría las diferencias entre ambos términos están claras tanto en inglés como en español.  Plasma es la porción líquida de la sangre circulante, donde se hallan suspendidos los eritrocitos o glóbulos rojos, los leucocitos o glóbulos blancos y los trombocitos o plaquetas. En el laboratorio lo obtienen normalmente por centrifugación de un tubo con sangre al que se ha añadido un anticoagulante: el sobrenadante que resulta es plasma sanguíneo. Serum, en cambio, es la porción líquida obtenida de la sangre tras su coagulación (esto es, el sobrenadante resultante de centrifugar un tubo con sangre que se ha dejado coagular de modo natural); se diferencia del plasma, por lo tanto, en que carece de fibrinógeno, la glucoproteína necesaria para la coagulación de la sangre.

Así lo estudian en las aulas universitarias y en los libros de texto los médicos y otros profesionales del ámbito biosanitario. Pero eso es solo la teoría. En la práctica, al traductor científico le conviene tener presente que, tanto en inglés como en español, estos dos términos se usan con frecuencia erróneamente, como si fueran intercambiables; la expresión serum level puede significar en ocasiones, pues, ‘concentración plasmática’, y no es raro tampoco encontrar blood serum usado de forma equivocada para referirse al plasma sanguíneo, o viceversa.

Aparte, aprovecho ya para comentar que en español el término suero se usa mucho de manera laxa o impropia en contextos médicos –probablemente por influencia del francés sérum– para designar las disoluciones acuosas de administración intravenosa, como el suero glucosado, el suero fisiológico, el suero glucosalino y el suero salino hipertónico, que no son en realidad sueros. En inglés, esta acepción de suero no corresponde a serum, sino a solution.