Domingo, 17 de enero de 2021

cerámica

Etimología - El origen de la palabra: cerámica

Proviene del adjetivo griego keramikó ‘de arcilla’, más precisamente, de su femenino keramiké, formado a partir de kéramos ‘arcilla’, ‘barro’, que pasó al latín como ceramici, -orum con el mismo significado. Se usó también con el sentido de ‘mercado de objetos de barro y cerámica’ y sirvió para designar un barrio de Atenas (Cerámico interior) y otro en la periferia de la ciudad (Cerámico exterior), ambos dedicados al comercio de artesanía de barro. También se empleó para dar nombre a la ciudad griega de Kéramos y al barrio de Roma donde vivía Cicerón: Ceramium. Hubo barrios con ese nombre en muchas ciudades griegas, pues era en esos lugares donde, desde la era neolítica, habían estado establecidas algunas de las tecnologías más avanzadas de aquellos tiempos: la cerámica y la cestería. Los productos de cerámica se cuentan entre los más perdurables de esa época y se hallaron en excavaciones de aldeas y de tumbas. Los hallazgos más antiguos provienen de yacimientos arqueológicos de Anatolia, de Mesopotamia, de Palestina y de Tesalia. En la Península Ibérica se descubrieron restos de cerámicas elaboradas hace más de cinco mil años, y los diseños guardan sorprendente semejanza con otras de Mesopotamia.


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

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