Martes, 21 de septiembre de 2021

caer

Etimología - El origen de la palabra: caer

Caer proviene del verbo latino cadere que significa tanto ‘caer’ como ‘dejar caer’, que dio origen a una nutrida familia de palabras en las lenguas neolatinas.

Así, la caída armoniosa de los acordes del canto o de la música llegó a nosotros como cadencia. En cambio, la caída vertical de algo, desde su apogeo hasta su ruina, se llama decadencia, y se habla de ‘la decadencia del Imperio romano o de la del Tercer Reich’. A aquello tan superado y viejo que está listo para caer, lo llamamos caduco.

En francés arcaico se llamó choir --derivado de cadere-- al acto de caer, y más tarde, chance a la caída de los dados, con lo que esta última palabra adquirió el sentido de ‘azar’ y, luego, de ‘oportunidad’.

Chance sólo ingresó al castellano en el siglo XX, como vemos en este texto de Rayuela (1968), de Julio Cortázar:

[...] enderezarse y empezar a caminar entre las florcitas del jardín y sentarse a mirar una nube nada más que cinco mil años, o veinte mil si es posible y si nadie se enoja y si hay un chance de quedarse en el jardín mirando las florcitas.

Sin embargo, tachada de ‘galicismo’ o a veces de ‘anglicismo’, chance no fue incorporada al Diccionario hasta 2001. Como el lector habrá notado en la cita de arriba, Cortázar usó esta palabra en género masculino; en el Diccionario fue incluida como de género ambiguo.


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

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