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El orden de los días de la semana - No hay una única respuesta “correcta”

Ricardo Soca

No hay una respuesta única: el primer día de la semana es una convención, y hoy coexisten dos convenciones legítimas. Según la tradición religiosa judeocristiana —reflejada en los calendarios de pared de buena parte de Hispanoamérica, Estados Unidos, Japón e Israel— la semana comienza el domingo. Según la norma técnica internacional ISO 8601, vigente desde 1988 y adoptada en Europa, en América Latina, en China y en los sistemas corporativos e informáticos de casi todo el mundo, la semana comienza el lunes. El uso popular hispano añade una tercera capa: aunque el calendario tenga el domingo en la primera columna, cuando recitamos los días de la semana casi todos empezamos por el lunes.

Los orígenes de la semana de siete días

La semana no corresponde a ningún ciclo astronómico exacto: es la única unidad del calendario puramente humana. Su origen se remonta a Mesopotamia, donde el número siete tenía valor sagrado y los días múltiplos de siete contados desde la luna nueva se consideraban nefastos, en aproximación a las fases lunares (unos 7,4 días cada una). Fue sin embargo la tradición judía la que consolidó la semana como ciclo continuo e independiente de los astros: el relato de la Creación en el Génesis culmina con el descanso del séptimo día, el shabat (sábado), y los demás días simplemente se numeraban; el «día uno» (yom rishón) corresponde a nuestro domingo. En ese cómputo, que el cristianismo heredó, el domingo es el primer día y el sábado, el séptimo y último.

La semana planetaria y el orden de los días

El orden que conocemos —que parece caprichoso, pues no sigue ni la distancia ni el brillo de los astros— nació de la astrología helenística, probablemente en el Egipto ptolemaico. Los siete «planetas» visibles se disponían en el llamado orden caldeo, del más lento al más rápido: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y Luna. Cada hora del día estaba regida por uno de ellos, en rotación; el astro regente de la primera hora daba nombre al día entero. Como el día tiene 24 horas y 24 dividido entre 7 deja resto 3, el regente de la primera hora del día siguiente queda tres posiciones más adelante en la lista, y de ese salto aritmético resulta exactamente la secuencia Saturno, Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus: sábado, domingo, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes. El historiador Dion Casio (siglo III d. C.) describe este mecanismo y atribuye la costumbre a los egipcios. En Roma, la semana planetaria se difundió en el siglo I d. C. —hay grafitos en Pompeya que enumeran los días por sus dioses— y terminó por desplazar al ciclo comercial romano de ocho días, el nundinum.

Domingo, el primer día: la consagración cristiana

Para los primeros cristianos, herederos del cómputo judío, la resurrección de Cristo ocurrió «el primer día de la semana» (Marcos 16, 2), el día siguiente al sábado. Ese primer día se convirtió en el «día del Señor» (dies dominica, de donde viene «domingo»), celebrado semanalmente. El 7 de marzo del año 321, el emperador Constantino hizo del «día del Sol» (dies Solis) el día legal de descanso del Imperio, soldando la semana planetaria pagana con la semana litúrgica cristiana. Así quedó fijada, durante más de milenio y medio, la convención de que la semana va del domingo (1.º) al sábado (7.º). El islam conserva un cómputo análogo: en árabe, domingo es al-áhad, «el primero», y la oración congregacional cae en viernes (yawm al-yumu‘a, «día de la reunión»).

Los nombres en español: los planetas sobreviven

El español conserva casi intacta la semana planetaria romana: lunes (Luna), martes (Marte), miércoles (Mercurio), jueves (Júpiter) y viernes (Venus). Solo los dos días del fin de semana fueron rebautizados por la tradición judeocristiana: sábado (del latín sabbatum, el shabat hebreo) desplazó al día de Saturno, y domingo (dies dominicus, «día del Señor») al día del Sol. El caso vecino más curioso es el portugués, única lengua románica que abandonó por completo los nombres paganos: por iniciativa de san Martín de Braga (c. 520-580), adoptó la numeración litúrgica de las ferias pascuales, y por eso el lunes se llama segunda-feira, «segundo día» — testimonio fósil de que el cómputo tradicional empezaba en domingo. El griego moderno (Deftera, «segunda» = lunes), el hebreo y el árabe numeran igual. Las lenguas eslavas guardan el vestigio opuesto: en ruso, martes es vtórnik, «el segundo», y miércoles sredá, «el medio», cómputos que presuponen la semana empezando en lunes.

Rupturas y reformas

Dos intentos modernos de abolir la semana de siete días fracasaron. El calendario revolucionario francés (1793-1805) la sustituyó por décadas de diez días; el calendario soviético (1929-1940) impuso semanas continuas de cinco y luego de seis días para no detener las fábricas. En ambos casos la semana tradicional sobrevivió en la costumbre popular y fue restaurada oficialmente: prueba de la extraordinaria resistencia cultural de este ciclo.

Lunes, el primer día: la convención moderna

La idea de comenzar la semana el lunes es reciente y de origen práctico: con la consolidación del fin de semana (sábado y domingo) como período de descanso a lo largo del siglo XX, resultaba natural que la semana laboral abriera el calendario. La norma ISO 8601, publicada en 1988 (versión vigente de 2019), fijó el lunes como día 1 y definió la numeración internacional de las semanas del año (la semana 1 es la que contiene el primer jueves de enero). España y el resto de Europa siguen esa convención en sus calendarios civiles; en gran parte de Hispanoamérica —México, la región andina y el Río de la Plata incluidos— los calendarios impresos y muchas aplicaciones conservan el domingo en la primera columna, por influencia de la tradición litúrgica y del uso estadounidense. Los sistemas operativos y aplicaciones modernos consultan el repositorio Unicode CLDR, que registra la convención de cada país: lunes para España, domingo para la mayoría de los países hispanoamericanos.

Conclusión

La pregunta «¿qué día comienza la semana?» tiene, pues, dos respuestas correctas según el criterio. Histórica y litúrgicamente, el domingo es el primer día, como lo atestiguan el cómputo hebreo, el árabe y las ferias portuguesas. Técnica e internacionalmente, el lunes es el día 1 desde la ISO 8601 — y el propio idioma español, que empieza a recitar «lunes, martes, miércoles…», acompaña de hecho esa convención. En el uso hispanoamericano corriente conviven ambas: el almanaque de pared suele comenzar en domingo; la agenda de la oficina y el calendario del teléfono, casi siempre, en lunes.