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El solo/sólo en función adverbial: datos para una elección difícil

Autores y editores desconcertados ante el andar errático de la RAE

Pilar Chargoñia

Historia

Ya la mayoría de los profesionales de la edición conocemos la historia de esta propuesta de la Real Academia Española (RAE): sin tilde en sus inicios, igual que con los pronombres ese, este y aquel (y sus femeninos y plurales). Cuando fue propuesta por primera vez la eliminación del tilde en el sólo, se constató de inmediato que la sugerencia normativa había sido un error, un apresuramiento, que no había aceptación suficiente para esta sugerencia entre los buenos escritores que publicaban en idioma español en todo el territorio castellanohablante. Pero como la difusión del diccionario académico (y de la gramática y la ortografía, entre sus múltiples publicaciones) es siempre inmediata, firme y constante por causa de la penetración comercial de la RAE en el territorio castellanohablante —dada la decisión de política lingüística que fomenta la “marca España” y está financiada por el español de a pie—, esta sugerencia normativa no pudo descartarse; la RAE no pudo dar marcha atrás y enmendar el error. No tuvo más opción que dejarlo correr y tratar de mejorar la sugerencia.

Con el tiempo, distinguió primero los casos de ambigüedades para la aplicación del tilde en el sólo: podía seguir tildándose en beneficio de la comprensión lectora. Pero tampoco esta modificación fue de recibo: un niño en edad escolar, por ejemplo, no puede comprender la ambigüedad textual y eso la hacía difícil de enseñar en institutos de enseñanza primaria —y también en los de secundaria—. No era, por tanto, una decisión práctica y fácilmente aplicable.

Pasó más tiempo hasta que llegamos a la actualidad: la decisión actual de la RAE es que se deje siempre sin tilde, y que colocarle tilde ya sea un error ortográfico, y que la ambigüedad se despeje mediante el contexto lingüístico. Ante el lío que armaron…, optaron por seguir corriendo más rápido.

Todas las normas lingüísticas son convenciones, ya lo sabemos. Una convención es, tal como lo indica el propio Diccionario de la lengua española de la RAE en su primera acepción, una “norma o práctica admitida tácitamente, que responde a precedentes o a la costumbre”. Es decir, es una propuesta artificial o no escrita en los usos de los hablantes y que se asienta desde la investigación académica sobre ese uso.

Las academias de la lengua y las editoriales

El mundo editorial toma en cuenta las decisiones de la meca editorial en idioma español: Barcelona. Desde hace ya muchos años, en Barcelona se publica la mayor cantidad de los libros que llegan a América, y en Barcelona se publican los libros en español mejor editados (mejor corregidos, traducidos, diseñados y diagramados, entre otros pasos del proceso de producción editorial). A la zaga, le siguen los libros publicados en Madrid. Luego, los publicados en México, Colombia, Argentina (nombro los países americanos castellanohablantes por orden de mayorías con población de habla castellana), pero… hay otras academias que trabajan en su función de investigación del lenguaje y también en las publicaciones y propuestas de ortografías y gramáticas. Cada país castellanohablante las tiene.

¿Cuántos tipos de academias hay?

Unas academias son correspondientes de la española, como la Academia Nacional de Letras de Uruguay, https://es.wikipedia.org/wiki/Academia_Nacional_de_Letras_de_Uruguay. No puedo explicarme esta correspondencia. Según el periodista, lingüista y etimólogo uruguayo Ricardo Soca, se decidió por primera vez, dicho con sus propias palabras, “entre gallos y medianoches”, en reunión de unos pocos académicos y sin haberle dado difusión alguna a esa decisión. Luego la ANL dejó de ser correspondiente de la española. Luego volvió a serlo en el 2003… No tengo mejores datos.

Pero otras no; otras academias son independientes. Las decisiones de la Academia Mexicana de la Lengua, https://es.wikipedia.org/wiki/Academia_Mexicana_de_la_Lengua y de la Academia Argentina de Letras, https://es.wikipedia.org/wiki/Academia_Argentina_de_Letras, por ejemplo, difieren en detalles lingüísticos de las decisiones de la RAE. Algunos ejemplos: el caso del solo/sólo, de la puntuación en combinación con signos dobles como las comillas y otros, de la tildación de guión/guion y más.

La bibliografía adecuada para informarnos más y mejor sobre este tema es El dardo en la Academia, una compilación en dos volúmenes de las editoras catalanas Silvia Senz y Montserrat Alberte, publicado en el 2011.

En Barcelona están los mejores manuales de estilo (sí, sobre todo los del gran y admirado don Pepe Martínez de Sousa) y también se da la puja con las decisiones sobre la lengua de la RAE. Con una salvedad: las publicaciones de la RAE son investigaciones lingüísticas e incluyen el asentamiento en el diccionario de los términos de uso en la comunidad castellanohablante. La pregunta que debemos hacernos, entonces, es esta: ¿es normativa la RAE?

Y ¿es normativa la RAE…?

La RAE ha dicho siempre que su función no es normar sino sugerir el mejor uso del idioma. Sin embargo, la realidad indica otra cosa, dada la inmersión comercial que dirige la política lingüística de la “marca España”: su función académica, a fin de cuentas, es fijar normas. Esto hace, lo quiera o no; lo diga explícitamente o no. Esto acepta el hablante del idioma español a la hora de publicar sus textos.

Por ello entran en colisión sus propuestas cuando difieren de las de las academias americanas independientes. Y esto pasa, como adelanté, entre otros temas, con el solo/sólo en función adverbial. La decisión académica española no ha sido plenamente aprobada por el resto de las academias independientes.

Tomemos el caso de México: su academia aplica el tilde, pero la RAE, con su contagio comercial incluido, lo elimina. ¿Cómo se decide un autor mexicano de buen nivel de escritura?, ¿qué usa al publicar sus textos? Está mareado… Usa tanto una opción como la contraria; conviven el solo con el sólo. Y así en todo el resto de los países de habla española. Pueden confirmarlo comunicándose con la correctora mexicana Ana Lilia Arias.

En lo personal, me incomodó tanto eliminarle el tilde como volver a ponérselo ahora, desde el año 2025. Actualmente lo tildo porque me convencieron los datos de la correctora y docente uruguaya Ana Claudia De León. Y porque mi docencia me acercó, por la vía de la institución universitaria AulaSic, a Cataluña. Y en Cataluña está enseñando, editando, corrigiendo, traduciendo y publicando la maestra Silvia Senz, a quien le debo buena parte de mis conocimientos actuales y a quien conozco desde el año 2003, por su lista inicial de profesionales de la edición, Editexto. Silvia usa el sólo y lo argumenta en sus publicaciones. Y Silvia es, sobre todo, la continuadora profesional, en la práctica, de los manuales de estilo del recientemente fallecido don Pepe Martínez de Sousa, de quien fue discípula primero y luego una de sus mejores amigas y colaboradoras.

Y don Pepe Martínez de Sousa, ¿qué decía?

A don Pepe, años atrás, la cuestión de la tildación o no del solo/sólo le significó hacer la búsqueda exhaustiva con que siempre encaraba su labor. Su decisión final fue seguir a la RAE y determinar que el contexto aclarara la ambigüedad. El concepto de que el contexto aclare una ambigüedad, sin embargo, como ya dijimos, es tramposo: no siempre puede hacerse, no siempre el contexto tiene esa función y puede resolverla.

Me gusta mucho un ejemplo que conocimos en los talleres de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación del Uruguay: un libro tiene en su tapa el título Solo en Berlín. ¿Solo como referencia a lo solitario?, ¿o como acortamiento de solamente?, ¿o como referencia a un solo musical? Imposible saberlo. La imagen de la tapa, si la hubiera, ¿debería despejar la ambigüedad?, ¿están un editor o un diseñador (o ilustrador) editorial obligados a despejar una ambigüedad textual? Entiendo que no.

¿Y qué aplican las IA actuales?

Dado el mayor contenido de textos publicados en Barcelona, las IA aplican las propuestas editoriales más vigentes y repetidas en internet. Y no siempre es coherente en estos usos al respondernos a los consultantes, depende de dónde tome (copie o plagie) los textos.

Resumen

En definitiva, el uso o no del tilde en el solo/sólo en función adverbial es ya siempre una cuestión incómoda y es imposible resolverla.

A los estudiantes de corrección de estilo editorial les sugiero que dejemos que la responsabilidad la tengan los autores que publican libros; sobre todo los mejores redactores, que suelen ser los autores de literatura de ficción: en sus textos el buen manejo del lenguaje es crucial.

De todos modos, somos profesionales de la edición: nos compete informar adecuadamente al autor sobre estos datos y luego, sí, dejar la decisión a su criterio.

Tampoco debemos olvidar la natural economía o simplificación normativa del lenguaje: toda norma que apunte hacia la economía o simplificación del lenguaje será bien recibida por el hablante/escribiente que ya la aplica en la oralidad o en sus escritos. En este sentido, la balanza se inclina, muy poquito a poco, hacia el solo adverbial sin tilde en detrimento del sólo tildado. Pero aún no están dichas las últimas palabras…

Bibliografía consultada

Markarian, Vania, Jung, María Eugenia y Mariana Monné, Las primeras siete décadas de la Academia Nacional del Letras del Uruguay, 1943-2013, 2018, https://pmb.parlamento.gub.uy/pmb/opac_css/index.php?lvl=notice_display&id=91903

Moskowitz, Andre y Susana Rodríguez Barcia, La RAE y la falacia del panhispanismo: análisis crítico de la preeminencia de España en la vigesimotercera edición del Diccionario de la lengua española, 2017, https://www.academia.edu/35556244/LA_RAE_Y_LA_FALACIA_DEL_PANHISPANISMO_AN%C3%81LISIS_CR%C3%8DTICO_DE_LA_PREEMINENCIA_DE_ESPA%C3%91A_EN_LA_VIGESIMOTERCERA_EDICI%C3%93N_DEL_DICCIONARIO_DE_LA_LENGUA_ESPA%C3%91OLA

Soca, Ricardo, Asale: un departamento de la Real Academia Española, 2013, https://www.elcastellano.org/asale.pdf

 

Pilar Chargoñia

Montevideo (Uruguay), 2026