Las cosas del decir

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Usamos nuestro verbo 'decir' para expresar muchas realidades diferentes. Si vemos prolijamente sus acepciones, encontramos que la primera y más corriente es "manifestar con palabras el pensamiento": "Digo la verdad y nada más que la verdad". Ligada a ella, se da la acepción "opinar": "Por favor, díganos su pensamiento”.
Otras veces, el sujeto de 'decir' no es una persona, sino que existe algo que demuestra o evidencia una realidad: "Tu cara me lo dice todo". También, sucede algo similar si se trata de un libro o un escrito, que expresan o contienen ciertas ideas o pensamientos: "La obra publicada dice a las claras cuál es su postura".
Otro uso que se le suele dar es que una cosa conviene con otra, que resulta armónica: "Su vestimenta le dice extraordinariamente bien".
A veces, usado en forma pronominal, 'decirse' es expresar un pensamiento mentalmente, sin dirigir a otro la palabra: "Me dije a mí misma que ya era suficiente".
Las locuciones que se forman en torno a 'decir' son muy numerosas: una de ellas es 'como si dijéramos', que sirve coloquialmente para explicar y también para suavizar algo que se ha afirmado: "Estaba como si dijéramos orgulloso con lo logrado".
Se puede también usar 'como quien dice': "Llegó como quien dice acomodado por la autoridad de turno'.
La expresión 'como quien no dice nada' denota que lo que se ha expresado o se va a expresar es algo de consideración: "Y fue, como quien no dice nada, ganándose el favor del público".
En cambio, 'cualquiera lo diría' es una expresión de extrañeza o protesta ante algo que aparenta ser lo contrario: "Ya es casi un abogado, cualquiera lo diría".
Hoy, una locución adjetiva poco utilizada es 'de digo y hago', que señala que alguien es resuelto y osado: "Resultó ser una mujer de digo y hago". Se vincula a la locución verbal 'decir y hacer', que significa "ejecutar algo con mucha ligereza y prontitud": "Es un funcionario sumamente expeditivo, esos que son de decir y hacer
La locución 'decir bien' es equivalente a afirmar que alguien se expresa con gracia y facilidad: "¡Qué bien dice Pedro cuando pronuncia un discurso!".
Alguien puede hablar sin fundamento; en ese caso, la locución adecuada para aludir a este modo de obrar es 'decir por decir': "No le haga caso, solamente dice por decir semejante barbaridad".
Hay ocasiones en que una persona declara muchas claridades o desvergüenzas: entonces, se le aplica la locución ‘decir de una hasta ciento’: "Es tan chismosa, que anda siempre diciendo de una hasta ciento".
Hay oportunidades en que se hace preciso hablar claramente sobre algo con alguien que se desentiende de ello: coloquialmente, se usa, entonces, 'decírselo deletreado': "Como se fingía ignorante del asunto, hubo que decírselo deletreado".
En el diccionario académico, figura la expresión coloquial 'di que', que para los rioplatenses será 'decí que': "Di (decí) que ya era tarde y nadie tenía ganas de seguir discutiendo".
Los telefonistas tienen varias maneras de responder un llamado: una de ellas es, diciendo al interlocutor, 'diga' o 'dígame'.
Quienes, por sus funciones, deben hablar mucho en público o en entrevistas, suelen tener una molesta muletilla, que es 'digamos', equivalente a "por decirlo así". Otro recurso suele ser la intercalación en su discurso de la expresión coloquial 'digo algo': ella llama la atención de los oyentes y sirve para enfatizar la importancia de lo que se habla: "Debo llevarles tranquilidad y al respecto digo algo: pronto habrá excelentes novedades".
No debemos preocuparnos por el ‘qué dirán’, esto es, la opinión pública que se refleja en murmuraciones: "Salgo al paso del qué dirán y hago conocer mi postura".
Existen dos expresiones muy comunes: una es 'hasta decir basta', locución adverbial que implica que algo se da con gran abundancia, en muy alto grado: "Se llenó de ganancias y obtuvo beneficios hasta decir basta". La otra es la tantas veces escuchada expresión 'he dicho', que sirve a alguien para dar por finalizada su intervención.
Hay veces en que quien habla desea denotar sorpresa o contrariedad: usa, entonces, 'no me digas/digás' o, si hay menos confianza, ' no me diga usted': "Lo han expulsado recientemente, no me digás que no es una arbitrariedad".
Existen expresiones usadas para dar idea aproximada de lo que se quiere decir o para corregir lo ya expresado; ellas son 'por decirlo así' y 'por mejor decir': "Ella dejó un buen legado, por decirlo así, entre sus mejores alumnos" y "Volverá a ejercer, por mejor decir, tendremos de nuevo su figura profesional al servicio de la comunidad".
Una forma muy española suele ser 'que se dice pronto', usada para ponderar la magnitud de algo que sorprende por su carácter inusitado: "En este finde largo, la capacidad hotelera llegó casi al 9%, que se dice pronto". Puede también usarse 'que ya es decir'.
La incredulidad se evidencia en la expresión ‘quién lo diría’: "Terminó la carrera en tiempo récord, quién lo diría"; también, cuando se desea refutar algo porque se lo cree improbable, se usa la expresión coloquial 'ser mucho decir': "Considerarlo idóneo para el cargo es mucho decir".
Existen las locuciones 'es un decir/vamos al decir/voy al decir', destinadas a explicar y/o suavizar lo que se ha dicho: "Voy tranquilizándome un poco, es un decir, a medida que transcurren los días".
Cerramos con algunos pensamientos; el primero, un proverbio de Baltasar Gracián: "Lo bien dicho se dice presto". Y dos de Séneca quien afirmó "Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo"; "Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la vida"; en la reflexión de Gracián, se evidencia que, si hay claridad de pensamiento, el mensaje es conciso y rápido. Luego, en el primer pensamiento de Séneca, vemos que, si las palabras son ofensivas, me dañarán a mí mismo y, por consiguiente, ello indica que no deben decirse. En el último dicho senequista, el retruécano inicial nos conduce a la concordancia que debe existir entre el hacer/vivir y el decir: esa es la base de la armonía.