
Camafeo con la efigie de Mesalina y la imagen de sus hijos, Claudia Octavia y Británico / Foto:De Clio20, CC BY-SA 3.0,
meretriz
Mujer que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero. Prostituta. El vocablo está atestiguado en nuestra lengua desde comienzos del siglo XIII, como en este fragmento de Santa María Egipciaca, un poema panegírico fechado en 1215 (Corde).
Las meretriçes cuando la vieron
de buena miente la reçibieron;
a gran honor la reçibieron
por la beltat que en ella vieron.
La palabra llegó a nuestra lengua a partir del latín merĕtrix, -īcis palabra que los romanos usaban, no para las prostitutas profesionales, sino en referencia a las mujeres que, sin amor, se casaban con un hombre por interés económico o por prestigio social. En las altas esferas de la sociedad romana, hubo mujeres como Valeria Mesalina, la esposa del emperador Claudio, quien era famosa no solo por su gran belleza, sino también por las frecuentes infidelidades a su esposo, con miembros de la nobleza, con soldados y con gladiadores.
La palabra latina se había formado a partir de la raíz indoeuropea mer-ē, inicialmente en latín mereō ‘la que se gana la vida por sí misma’ que dio lugar a mérito y a emérito ‘jubilado’, ‘el que ha merecido el retiro’.