
La margarina se asemeja mucho a la manteca, tanto por su aspecto como por su sabor
margarina
La margarina fue creada en el siglo XIX por el químico Hippolyte Mège-Mouriès a petición del emperador francés Napoleón III. Con el objetivo de proporcionar una alternativa más económica a la manteca para alimentar a las tropas y a los sectores más pobres de la población, Mège-Mouriès desarrolló un producto a partir de una combinación de grasas animales y aceites vegetales, que denominó oleomargarina. Desde el principio, se presentó como una opción “más barata y más saludable” que la manteca, aunque esta afirmación no es compartida por la medicina actual.
Para nombrar su invención, Mège-Mouriès recurrió al ácido margárico, descubierto en 1813 por el químico Michel Eugène Chevreul. Sin embargo, cuarenta años más tarde se descubrió que este ácido era en realidad una mezcla del ácido esteárico y del ácido palmítico, desconocido en la época de Chevreul. El ácido margárico había sido llamado así por su textura lisa como una perla, en referencia al término griego μάργαρον (márgaron) que significa "perla".
Mège-Mouriès adoptó este término y le añadió el prefijo latino oleum para crear un nombre que evocara el lujo y que fuera más fácil de vender como un producto barato. También añadió el sufijo francés –ine, que se usa en química, equivalente a nuestro -ine. Con el tiempo, el prefijo oleum fue eliminado del nombre en varios idiomas, incluyendo el español, y el producto pasó a ser conocido simplemente como margarina en español y portugués, margarine en francés e inglés, y Margarine en alemán.
