
Juego de dados de la antigua Roma
aleatorio
Se aplica a algo que ocurre al azar o por mera casualidad, sin seguir ninguna regla predecible ni ningún patrón determinado. La imprevisibilidad está indisolublemente vinculada al concepto de aleatoriedad. Esta noción está estrechamente vinculada a la física, a las matemáticas y a la ciencia en general. En informática, las contraseñas más seguras son aquellas generadas aleatoriamente, sin relación con nada que permita identificar cualquiera de sus elementos.
Entre los romanos, los juegos de azar gozaban de gran popularidad, y los jugadores usaban dados —en latín alĕa— para hacer sus apuestas. El historiador Suetonio cuenta que Julio César, tras cruzar el río Rubicón al frente de sus tropas, para invadir la Galia, exclamó: Alĕa iacta est ‘los dados están echados’. Esta frase es usada hoy para indicar que se ha llegado a un punto irreversible de un proceso.
A partir de alĕa, se formó en latín el adjetivo alĕatōrius que se aplicaba al juego de dados y a los jugadores.
Con paso de los años, y de los siglos, la palabra aleatorio extendió su significado para referirse a cualquier fenómeno incierto o impredecible, no solo los juegos de azar.
