
Las flores que albergan el aroma del orégano
orégano
Hierba aromática cuyas brácteas (hojas que nacen en el pedúnculo de las flores) son muy apreciadas en gastronomía como condimento, y también en infusiones herbales, que algunos llaman “tés de hierbas”. La planta, que fue clasificada en 1753 por Linneo con el nombre botánico Origanum vulgare, tiene unos 45 cm de altura.
En medicina se reconocen sus propiedades antimicrobiana y antioxidante y, según estudios que todavía están en sus inicios, se presume que pueda tener efectos antitumorales. Se sabe que Hipócrates la usaba como antiséptico.
En España ha dado lugar a la expresión “no todo el monte es orégano”, con el sentido de que algo no es tan fácil como puede parecer. En el Río de la Plata, surgió otra expresión semejante: “se te hizo el monte orégano”, que equivale a “habías creído que era muy fácil”.
La palabra está en nuestra lengua desde fines del siglo XV, cuando aparece en los vocabularios Palencia y de Nebrija, se empleó con mayor frecuencia a partir del siglo XVI.
El vocablo, como sugiere su nombre científico, proviene del latín orīgănum, y este del griego όρίγανος (oríganos).
