
“Lavanderas gallegas”, óleo de Francisco Pradilla (1887). Museo Thyssen, Málaga
lavar
Limpiar algo con agua u otro líquido; mejorar algo, sacándole una mancha o defecto. Un rasgo semántico que acompaña esta voz desde el latín es el uso del agua; limpiar algo sin usar algún líquido no es lavar.
Se usa también metafóricamente con el significado de ocultar los orígenes del dinero ilegal, generalmente oriundo de delitos como narcotráfico o evasión de impuestos, para que pueda ser usado en el circuito legal.
La palabra nos viene desde los orígenes del idioma, oriunda del latín lavāre, y del latín vulgar lavari (DuCange). Esta última forma aparece también en documentos medievales almacenados en el Corde: orillos lavari à cinco maravedís el ciento, así como labare en las Glosas de Silos (s. X).
Está presente, con ligeras variantes, en casi todas las lenguas romances: en el francés por lo menos desde el siglo XII, laver y se laver (en algún caso, metafóricamente ‘lavar los pecados mediante la confesión’); en gallego y en portugués, lavar; en italiano lavare.
Es un vocablo muy productivo en la formación de nuevas voces: lavabo, lavadero, lavandera, lavandería, lavarropas, lavatorio, entre muchas otras.