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José Martí, un traductor avezado

Además de político, revolucionario y gran escritor, el patriota cubano José Martí fue un gran traductor durante su exilio en Nueva York, como demuestra este artículo del Dr. Eduardo González, que se desempeña como traductor e intérprete judicial en Estados Unidos. González analiza diversos trechos de traducciones de Martí, en las que éste muestra la fina sensibilidad con que el autor cubano vertía al español matices del inglés que suelen escapar a traductores menos avezados.

José Martí y la traducción

Por Eduardo González Muñiz

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Luego de un análisis de varias referencias a la figura de José Martí en varios diccionarios y enciclopedias (ver relación en la bibliografía), y comparar dichas referencias a las que se hacen sobre Karl Marx, no es sino en el Pequeño Larousse Ilustrado, 100 años, 2005: 1507 donde se hace justicia al papel desempeñado por Martí no solo como patriota, fundador del Partido Revolucionario Cubano, fundador de varios periódicos y publicaciones, autor de obras teatrales, ensayos y otras piezas literarias, sino también como uno de los fundadores del modernismo en la literatura.

A pesar de lo anterior, Martí no recibe prácticamente ninguna referencia a su papel como traductor y, como dice Tellechea, "el hispano que más ha contribuído a la herencia literaria de los EE.UU." (Tellechea, Manuel, 1997:9). En este respecto, es la opinión de este autor que Martí, a través de sus escritos y traducciones desde Nueva York, así como por su obra periodística, contribuyó en no poca medida a la difusión de la cultura estadounidense en América Latina, en español.

El profesor Leonel A de la Cuesta es quien, en su excelente libro en español Martí traductor (Salamanca, 1996), hace justicia al destacado papel de Martí como traductor.

Se dice que para llegar a ser un buen traductor hay que ser un buen escritor. No cabe duda que Martí fue lo segundo. Sin embargo, cabe preguntarse lo siguiente: ¿Como traductor, fue Martí un buen profesional, o simplemente un traductor ocasional y por cuenta propia que traducía para poder ganar algún sustento? Este artículo tratará de analizar aspectos de esta actividad de Martí.

Durante su corta vida —42 años, 1853-1895— José Julián Martí Pérez se convirtió en uno de los más destacados representantes del modernismo en la literatura. Entre sus escritos se encuentran los mundialmente famosos Versos sencillos, publicados primero como textos y popularizados más tarde con la música de la Guantanamera, una popular canción cubana que le ha dado la vuelta al mundo; historias y cuentos para niños, artículos de variada extensión para periódicos y revistas, prólogos, comentarios y reseñas de libros, entre otros. Como adolescente, Martí escribió una obra de teatro que le valió prisión y torturas en las terribles canteras de San Lázaro, La Habana, por decisión de las autoridades coloniales españolas de entonces. Al finalmente estallar la última guerra de independencia de la colonia cubana en 1895, luego de más de 30 años de luchas contra el férreo dominio colonial español, Martí había unido a los cubanos, negros, blancos, mestizos, chinos, europeos y "españoles de buena voluntad" para la que él llamó "la guerra necesaria". Desafortunadamente, Martí desoyó los consejos de los generales veteranos cubanos y se lanzó al galope contra una avanzadilla peninsular en Dos Ríos, en el Oriente de Cuba, y una bala española terminó con su vida física.

El gran hombre de letras, organizador, escritor, traductor, diplomático, puente entre razas y culturas, no pudo sobrevivir a su primer combate y cayó antes de poder ver a su patria libre del yugo colonial.

Volvamos ahora a su actividad literaria y como traductor. ¿Fue Martí un traductor de ley? La respuesta tiene que ser . ¿Tuvo que realizar traducciones por apremios económicos? La respuesta también tiene que ser , aunque no fueron las únicas traducciones que realizó. Hubo otras, como se verá más adelante, que realizó por placer, por amor a los autores originales y por dar a conocerlos a los hispano hablantes. Veamos algunos aspectos importantes de la personalidad martiana en su conjunto.

1- Martí fue un profesional. Durante su exilio obligado en España luego de haber cumplido su condena de trabajos forzados en La Habana, estudió leyes y se hizo abogado. Debido a la obstinación colonial, no se le permitió nunca ejercer como tal en Cuba.

2- Como muchos hombres y algunas mujeres con acceso a una buena educación en su época, Martí estudió latín, griego, francés, inglés e incluso algo de hebreo.

3- Debido a sus estudios, lectura intensiva y prolongados viajes, José Martí llegó a adquirir un dominio profundo de su lengua materna, el español, prácticamente en todas sus variantes. Su dominio del inglés se profundizó y fortaleció a medida que vivía en los EE.UU., donde residió durantes largos períodos y en varias ocasiones en Tampa, Nueva York y en donde hubiera cubanos, latinos y "españoles de buena voluntad" que pudieran organizarse para la liberación de Cuba y Puerto Rico.

Martí escribió sus primeras piezas teatrales y comenzó a traducir por aficióncuando era un niño. Su curiosidad literaria y lexical, desde temprana edad, contribuyó en gran medida a echar las bases de su futura riqueza literaria en prosa, verso y en traducción-comparación de lenguas.

No obstante todo lo anterior, durante la azarosa vida de Martí, no existía ninguna escuela, carrera universitaria o estudios especiales de traducción-interpretación tanto como ciencia o como arte. Tales escuelas y estudios existirían muchas décadas después, especialmente en Europa, aunque en siglos anteriores había existido una de gran fama y prestigio en Toledo, España. En los EE.UU. pasarían muchos años más antes de que tales estudios y carreras vieran la luz. Los que tenían la suerte de estudiar varias lenguas simplemente las utilizaban en la enseñanza o para traducir literatura y clásicos, aunque ninguna de las dos profesiones fue nunca muy lucrativa.

En lo tocante a la gramática y su relación con la traducción, tocaremos solo dos aspectos al parecer muy contemporáneos para nosotros, pero ya de interés durante la vida de Martí: el contraste entre gramática descriptiva y gramática prescriptiva y el Spanglish, al que llamo aquí angloñol.En una carta a María Mantilla, la hija de dos de sus más queridos amigos, Martí escribió:

(. . .) la gramática se descubre gradualmente por el niño en lo que lee y escucha; esa gramática es la única que es efectiva (Obras Completas, Vol. XX: 319-320).

Tal aseveración por parte de Martí, quien no se refirió muy frecuentemente a la gramática sino de modo indirecto, parece indicar su predilección sobre la gramática descriptiva. Una década más tarde, el gran Saussure desarrollaría sus ideas de la lingüística descriptiva.

En lo que hoy llamamos Spanglish / angloñol, existieron contradicciones entre el enfoque teórico de Martí a este fenómeno y su praxis. Por una parte, él criticó el uso de expresiones tales como jugar un rol en español, en su época un galicismo por desempeñar un papel (to play a role, en inglés, a su vez un calco del francés). Hoy, sin embargo, rol se acepta "oficialmente" en español y su empleo está bastante generalizado. Por otra parte, en su correspondencia informal, Martí usaba frases como las siguientes:

(. . .) que lo lleve al Clerk, en vez de empleado, funcionario, etc. (mi subrayado)

(. . .) recibí su esquela con el bill (. . .) en lugar de cuenta, factura, aviso de pago (mi subrayado)

(. . .) esto es lo que voy escribiendo entre un meeting y otro, en lugar de reunión, asamblea, acto, mitin, etc. (Origen y desarrollo. . .Vol.II :531)

Tal y como hacemos nosotros hoy en día, Martí utilizó en español un artículo (un/el) masculino antes del nombre en inglés en los dos ejemplos anteriores, y una correcta unión de preposición y artículo (al) en el primer ejemplo.

¿Descuido? ¿Divorcio entre la teoría y la práctica? ¿Influencia inconsciente del inglés en el español que usaba Martí? Resulta poco menos que imposible el determinar qué pudo hacer que un "purista" del español como José Martí permitiera que tales "angloñolismos" se filtraran en su prosa informal. Quizá, en honor a la verdad, y como nos ocurre a muchos de nosotros (he hecho esta prueba con estudiantes bilingües y colegas profesores y traductores-intérpretes), cuando se nos pregunta afirmamos que "¡no, por supuesto que no uso angloñol!" y a continuación decimos algo como "No te olvides, call me cuando estés at home".

La primera traducción de Martí en publicarse fue en 1875, cuando contaba con 22 años y fue Mis hijos, escrita por Víctor Hugo en francés como Mes Fils. Los expertos consideran que no fue la mejor traducción de Martí durante su vida, pero resulta interesante considerar que Martí la realizó como un tributo al gran escritor galo a quien admiraba –y a quien conoció por un breve tiempo en París. Sin profundizar en la traducción per se, este autor quiere resaltar el cuidado con que Martí comunica las consideraciones de Víctor Hugo sobre la traducción, con muchas de las cuales coincidía el gran cubano:

El inglés de Shakespeare no es el inglés de hoy: ha sido necesario superponer a este inglés del siglo diez y seis el francés del siglo diez y nueve, especie de combate, de combate cuerpo a cuerpo, de los dos idiomas (. . .) Para esto, ha debido prodigar en cada frase, en cada verso, casi en cada palabra, una inagotable invención de estilo. Para obra tal, es preciso que el traductor sea creador. Escritor extraño y raro, un escritor que prueba su originalidad con una traducción. (De la Cuesta, 1996: 106)

Sobre la calidad del traductor y su capacidad de transmitir el mensaje de la lengua de partida a los hablantes de la lengua de llegada, sigue diciendo Martí:

Los verdaderos traductores tienen esta potencia singular de enriquecer a un pueblo sin empobrecer a otro, de no extraviar lo que toman, y de dar un genio a una nación sin quitarlo a su patria. (De la Cuesta: 106)

Debido a sus constantes y extensos viajes como exiliado, Martí fue, entre otras profesiones, cónsul de Argentina, Paraguay y Uruguay. El gobierno de la República de Uruguay lo nombró como su representante oficial en la Conferencia Monetaria International de las Américas de 1891. Durante ese tiempo, el rango conferido a Martí equivalía a un moderno ministro sin cartera o representante oficial de un gobierno. Fue en esta conferencia cuando Martí presentó su informe al plenario primero en español y luego en inglés según su propia traducción.

De la falta de ambición monetaria de Martí es testimonio su informe final de la conferencia al gobierno uruguayo:

Debiera, al dar cuenta de esta comisión, incluir la nota de los gastos por ella ocasionados; vuestra excelencia me permitirá que no la incluya. Y dé por suficientemente remunerado el cargo con el honor que con él se me ha conferido.

Nunca demasiado orgulloso como para no reconocer sus propias limitaciones, Martí escribía sobre su empleo necesario del inglés en los EE.UU.:

No lo domino aún completamente y, aunque puedo escribirlo sin ningún problema, todavía lo hablo cómicamente (Obras Completas, Vol. 20: 285)

Entre sus muchas traducciones, Martí se sentía particularmente orgulloso de su Ramona en español, traducida por él del original en inglés de Helen Hunt Jackson. En otras ocasiones, Martí tradujo a Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson, Longfellow, Whitman y muchas otras obras de menor extensión y dedicadas a los niños y en el campo periodístico. Su contribución al modernismo se puede apreciar en su poema Ismaelillo (1882) y en su Edad de oro (1889), todo un libro dedicado a los niños y jóvenes de la América hispana.

Es basado en todo lo anterior, que este autor defiende el criterio que Martí, aunque haya tenido que realizar traducciones por estrecheces económicas, prefería traducir a aquéllos a los que consideraba de importancia mundial, con valor educativo y que, por supuesto, se contaban entre sus autores favoritos.

Como se mostrará más adelante, Martí no fue solo un traductor de calidad, sino también, quizá de modo inconsciente, un crítico, pedagogo y metodólogo de cuestiones de traducción, especialmente en lo que concierne a los pasos a seguir para traducir, así como cuestiones de estilo y belleza. En una de sus críticas a la traducción al español de La Ilíada (la hecha por José M de Hermosilla), Martí afirma que "las palabras de la Ilíada están ahí, pero no el fuego, el movimiento, la majestad, lo divino de un poema en el cual parece que el mundo está naciendo." (Obras Completas, Vol. 23: 332).

Solo unos días antes de su caída en combate, Martí escribió a la hija de un amigo lo siguiente:

(. . .) la traducción ha de ser natural, para que parezca como si el libro hubiera sido escrito en la lengua que traduces, que en eso se conocen las buenas traducciones (. . .) el francés de

L’Histoire Générale es conciso y directo, como yo quiero que sea el castellano de tu traducción (. . .) ve, pues, el cuidado con que hay que traducir, para que la traducción pueda entenderse y resulte elegante, y para que el libro no quede, como tantos libros traducidos, en la misma lengua extraña en que estaba. (Obras Completas, Vol. 20: 216-220).

Finalmente, y antes de pasar a analizar algunos ejemplos de traducciones hechas por Martí, una última cita de lo que él pensaba debía hacer un traductor cuando enfrentaba la llamada "intraducibilidad":

Yo anhelo escribir con toda la clara limpieza, y elegancia sabrosa, y giros gallardos del idioma español; pero cuando hay una inteligencia que va mas alla de los idiomas, yo me voy tras ella; y bebo de ella, y si para traducirla he de afrancesarme, me olvido, me domino, la amo y me afranceso (Dorta Contreras, Santiago, 1985: 123, citado en De la Cuesta, 1996:174).

Lo que se ilustra a continuación es una traducción realizada por Martí de Fable, de Ralph Waldo Emerson, con un breve análisis de las más sobresalientes técnicas de traducción que se observan. El título de la traducción que le dio Martí es "Cada uno a su oficio" (1).

The mountain and the squirrel La montaña y la ardilla Had a quarrel, Tuvieron su querella (2)And the former called the latter "Little Prig;"
"¡Váyase usted allá, presumidilla!"
(3)
Dijo con furia aquélla
(4)Bun replied:
A lo que respondió la astuta ardilla (5)You are doubtless very big;
"Sí que es muy grande usted, muy grande y bella; (6)But all sorts of things and weather
Mas de todas las cosas y estaciones

Must be taken in together
Hay que poner en junto las porciones,

To make up a year
Para formar, señora vocinglera, (7)And a sphere,
Un año y una esfera.

And I think it a disgrace
Yo no sé que me ponga nadie tilde (8)To occupy my place.
Por ocupar un puesto tan humilde. (9)

If I am not so large as you,

Si no soy yo tamaña
Como usted, mi señora la montaña,

You are not so small as I,
And not half so spry.

Usted no es tan pequeña
Como yo, ni a gimnástica me enseña.
(10)I’ll not deny you make
Yo negar no imagino

A very pretty squirrel track;
Que es para las ardillas buen camino
Su magnífica falda
(11)Talents differ; all is well and wisely put;
Difieren los talentos a las veces:

If I cannot carry forests on my back,
Ni yo llevo los bosques a la espalda,

Neither can you crack a nut."
Ni puede usted, señora, cascar nueces".

1969, Emerson, Ralph W., Selected Prose and Poetry, NY, Holt, Rinehart & Winston; 1995, Martí, José, La edad de oro, Universal)

Análisis
:

1) En el mismo título, Martí decide hacer una adaptación del original "Fable" al español "Cada uno a su oficio" el cual se lee muy bien en español. Martí publicó esta traducción como parte de sus escritos para niños y quizá no quiso ofrecer la perspectiva de "fábula", o sea, algo imaginario, a sus jóvenes lectores, sino una expresión común y hasta idiomática en español.

2) Perfecta correspondencia entre forma y contenido. Con habilidad, Martí logra mantener en español el ritmo y la aliteración del original en inglés: squirrel / quarrel se convierte en ardilla / querella mientras se conserva el significado del original.

3) Ejemplo de adición. En inglés la montaña trata a la ardilla con desprecio. En español, al añadir la orden váyase usted allá y el diminutivo presumidilla, se mantiene fielmente el tono despreciativo y hasta cierto punto humillante del original.

4) Otra adición, como la anterior, necesaria y útil: la frase preposicional en función adverbial con furia subraya la idea de la montaña arrogante y despreciativa.

5) Una expansión (astuta ardilla por Bun) que aparece quizá como un poco exagerada. Sin embargo, cuando analizamos el contexto, vemos que al utilizar un adjetivo y un sustantivo, Martí logra, por una parte, mantener la rima y, por la otra, aclarar o precisar el contenido.

6) Un ejemplo de la belleza del ideolecto martiano: la conversión de un patrón lineal en el original en una inversión, combinada con adición, adverbio de afirmación, más un adjetivo extra (bella), haciendo así un uso maravilloso de características de la lengua original latina en uno de sus derivados modernos, el español, en cuanto a la flexibilidad del orden de las palabras. Al leer el verso en español, no podemos dejar de sentir la ironía de la repetición (. . . muy grande usted, muy grande. . .) y la adición del adjetivo en cuestión.

7) Introducción de un vocativo (señora) y un adjetivo levemente negativo (vocinglera), para permitir la rima con la próxima esfera. Aunque el análisis verso por verso o palabra por palabra excede los límites propuestos para este artículo, este autor considera que quizás Martí utiliza vocinglera en esta estrofa a manera de "compensación" por el adjetivo bella que aparece antes (un negativo por un positivo).

8) Buen ejemplo del empleo exquisito del español por parte de Martí: tilde como mancha, falta, algo de qué abochornarse, en lugar del sentido más común de señal diacrítica sobre determinadas letras.

9) Un infinitivo seguido de una frase nominal en función de complemento directo (to occupy my place) se convierte en una frase adverbial con una adición de adjetivo (por ocupar un puesto tan humilde). Si la frase original se hubiera traducido por el equivalente literal el ocupar mi lugar, sehubiera roto la imagen del espíritu rebelde y contestatario de la ardilla. Desde este punto de vista, ¡no hay humillación en ser pequeño o humilde, pero sí la habría en aceptar la actitud de la montaña sin pelear! Estamos en presencia de una modulación combinada con adición, o, como algunos autores afirman, una "explicitud".

10) Modulación de la expresión not half so spry por ni a gimnástica me enseña, donde quizá pueda argumentarse que existe una reducción del significado (de vivaz a no me gana en gimnasia/ de gimnasia no me puede enseñar nada), la idea de ser vivaracha, ágil e incluso atlética está clara en español, más explícita que la amplia idea expresada por spry en inglés. Aunque se duplica la expresión en el tiempo que lleva enunciarla, la impresión que causa en español es quizá de más colorido que la que se causa en inglés.

11) En esta parte de la traducción hay varios aspectos dignos de análisis: la ardilla ofrece aquí un halago a la montaña al decir su magnífica falda. Al usar falda en lugar de ladera, se acentúa el aspecto femenino de la montaña (que, como todas las cosas en español, tiene un género) y se allana el camino para la rima con espalda, un par de estrofas más adelante. Hay evidentemente una expansión también: A very pretty squirrel track {artículo + adverbio + adjetivo + sustantivo en función adjetiva + sustantivo} se convierte en Que es para las ardillas buen camino su magnífica falda {conjunción + verbo copulativo + preposición + artículo + sustantivo + adjetivo + sustantivo + posesivo (adjetivo) + adjetivo + sustantivo} para un incremento de elementos sintácticos de un 100%, o sea, de cinco a diez. Sin embargo, se mantiene la rima entre la estrofa anterior que concluye en imagino y, como se dice anteriormente, se prepara la rima para una estrofa posterior que termina en espalda. La concesión que hace la ardilla de la importancia y la belleza de la montaña, por otra parte, está preparando el camino para el final, donde la ardilla resalta su propio valor y lo que le es posible hacer (cascar nueces), totalmente vedado a la montaña por su inherente falta de movilidad. En opinión de este autor estamos en presencia de una comnbinación armónica de belleza lexical mientras se mantiene, al mismo tiempo, el ritmo del poema en español.

A pesar de las adiciones hechas por Martí, las mismas han mantenido al texto de la traducción dentro de un rango normal: 106 palabras en inglés por 127 en español. En traducción literaria, poesía en particular, y manteniendo el contenido del original con una rima perfecta y rica en español, esto puede considerarse una proeza. (González, 2003: 184-185).

En un análisis teórico de algunos elementos de traducción, observamos que, fiel a sus propias palabras, Martí como traductor ha logrado un texto que se lee como si hubiera escrito en la lengua de llegada o meta, con una sorprendente fidelidad al contenido del original y con una forma magnífica en español. Por otra parte, algunos críticos pueden reclamar que "el respeto al texto original" es de primordial importancia, por lo que debía existir un mayor "acercamiento" entre la traducción y el original en longitud, forma y contenido. Entre lenguas no directamente emparentadas, como el inglés y el español, esto resulta muy difícil, especialmente en la traducción de poesía, aunque, evidentemente, Martí lo lograra en la traducción de que se trata aquí. Sobre el concepto de "texto definitivo" o texto de la traducción ya en lengua meta, Jorge Luis Borges, no solo gran escritor, sino también excelente traductor y políglota, expresó que solo existían borradores y que el concepto de definitivo solo se aplica a la religión y a la fatiga (Valarini, 2005:25-26 en "Versiones homéricas"). Cabe entonces preguntarse aquí si existe realmente un "texto definitivo" y si todas las traducciones que llegan a nosotros no son solo aproximaciones (buenas y malas). Vale recordar que algunos escritores de fama mundial –entre ellos García Márquez—consideran incluso que ¡algunas traducciones de sus obras son mejores que sus propios originales!

Un último aspecto del análisis que se ha tratado de realizar sobre Martí y la traducción: en los párrafos anteriores he utilizado "adición" para referirme a elementos añadidos por el traductor a la idea del original. Muchos autores en el terreno de estudios de la traducción consideran la adición como un error y acuden a otros términos cuando tal adición se hace necesaria o "se siente bien" en el texto de la lengua meta. Este autor prefiere utilizar el adjetivo "innecesaria" al referirnos a tal fenómeno, cuando el mismo es negativo. En los ejemplos anteriores, utilizamos solo "adición" porque la consideramos oportuna y adecuada.

A manera de conclusión podemos afirmar que José Martí fue indudablemente un hombre de su tiempo, capaz de respetar e incluir en su filosofía y vida lo positivo del pasado mientras contribuía de manera significativa a construir el futuro. Su amor por las letras nunca impidió su lucha por la libertad y el decoro de los cubanos, puertorriqueños y otros hispanos. Como ser humano de bellos ideales, Martí proclamó que "la grandeza de un líder no está en sí mismo, sino en la medida en que sirve a su pueblo"; "leer es crecer, (. . .) mejorar su propia alma"; "una nación de personas instruídas será siempre una nación de personas libres"; "ser cultos para ser libres" y, otro pensamiento que ni se oye ni se ve ya en Cuba: "la patria es ara, no pedestal".

Sobre Martí como erudito, Alfonso Ortega Carmona, director de la cátedra de poética "Fray Luis de León" y decano de la Facultad de Filología Trilingüe, escribió en Salamanca, España, el 26 de junio de 1996, entre otras, las siguientes bellas palabras:

Es el prodigio de un espíritu genial que, ante modelos de lenguajes diversos, fue capaz de otorgarles vida propia y nueva y aumentar, con frecuencia, su original eficacia.(De la Cuesta, Epílogo, 1996: 235).

Es prácticamente imposible intentar un elogio más depurado y merecido de la figura de Martí que las líneas anteriores, en sí mismas un homenaje también al profesor De la Cuesta y a su magnífico libro sobre Martí citado aquí en varias ocasiones. A pesar de su muy corta vida, la importancia de Martí está presente aún hoy, como ejemplo de patriota, lingüista, maestro y traductor.

Bibliografía de consulta De la Cuesta, Leonel A. 1996. Martí traductor, Universidad Pontificia de Salamanca

Delisle, J, et al 1999. Translation Terminology, Amsterdam: John Benjamins

González, Eduardo 2006. "Translators and Interpreters in Europe and the U.S.:
Luxury or Necessity?’ University of Nebraska, Omaha, 2005

Selected Proceedings, European Studies Conference
2005. "Creatore Vs. Traditore: Borges, Reiss and Others, on the

Translator’s Role" in Confluencia, Vol. 21, No. 1, Fall

2003. "The Time Factor in Interpreters’ Training" ATA 43rd

Conference Proceedings, Atlanta, ATA

Menocal y Cueto, R. 1947. Origen y desarrollo del pensamiento cubano.Habana, Lex

Martí. José 1995. La edad de oro. Séptima reedición. Miami, Universal

1975. Obras completas. La Habana, Ciencias Sociales

Pérez, Louis A Jr. 1995. José Martí in the United States: the Florida Experience. Tempe, ASU Center for Latin American Studies

Tellechea, Manuel A. 1997. Versos sencillos / Simple Verses, José Martí. Arte Público,

University of Houston

Valarini Oliver, Elide 2005. "Creative Translation, Transcreation or Simply

Translation: How Can Literature Be Translated?", Translation,

Vol. 1, University of California, Santa Barbara

Bibliografía de referenciaAbrams, M.H. 1999. A Glossary of Literary Terms, Boston, Heinle & Heinle

2001. Diccionario de la lengua española, Real Academia

Española, Madrid, Espasa

2005. El pequeño Larousse ilustrado, México, D.F. Ediciones

Larousse

2005. Le Petit Larousse Illustré, Paris, Larousse

1999. The New Webster’s International Encyclopedia. Naples,

Trident Press International

1989. Webster’s Encyclopedic Unabridged Dictionary of the English Language, N.Y. Random House

2000. Webster’s New World College Dictionary, Cleveland, IDG

Sobre el autor: Eduardo González Muñiz es graduado de dos universidades: Licenciatura en Lengua, Literatura y traducción, Universidad de La Habana, y Doctorado en Educación, Enseñanza de Lenguas Extranjeras, Universidad Lingüística de Moscú. Posee certificados como intérprete judicial de los tribunales federales de los EE.UU., intérprete simultáneo y consecutivo y ha servido como tal en varios países. Como profesor, Eduardo ha enseñado en Cuba, Rusia, Guyana, Honduras, los EE.UU. y otros países. Estuvo por más de cinco años a cargo del programa de traducción e interpretación en la Universidad de Nebraska, donde enriqueció dicho programa con libros de texto, un semestre adicional de interpretación, ejercicios y vinculación con la comunidad así como un énfasis por igual en el desarrollo de habilidades de traducción e interpretación tanto al inglés como a la lengua extranjera en cuestión. Eduardo se siente muy orgulloso de sus estudiantes en varios países y varias universidades, con muchos de ellos ejerciendo la profesión de traductor-intérprete o maestro de idiomas. Las publicaciones del señor González han aparecido en los EE.UU., Rusia, España, Ucrania, Perú, México, Honduras y otros países. Las mismas incluyen dos libros de texto, un diccionario bilingüe y un libro de crónicas, así como múltiples artículos en inglés y en español. Eduardo ha recibido, entre otras, la honrosa distinción de Senior Fulbright Scholar.

Nota: Este artículo, un poco más extenso, vio la luz por primera vez en inglés, en la publicación electrónica Bridges, de la AAIT (Asociación de traductores e intérpretes de Atlanta), Estados Unidos de América, correspondiente al invierno de 2008.

El objetivo primordial de este artículo es explorar la actividad poco conocida del patriota cubano del siglo XIX, José Martí y Pérez, como traductor y, en menor medida, como intérprete.

Contacto: gonzed5002@yahoo.com