Martes, 21 de septiembre de 2021

Hispanicus est, non legitur. La recepción de la obra coseriana

En la imagen, algunos de los panelistas: Angela Schrott,  Brenda Laca, Adolfo Elizaincín, Andrés de Azevedo y Cristina Altman

Revista de la Academia Nacional de Letras, Montevideo

Panel que discutió el legado de Emilio Coseriu, presidido por Adolfo Elizaincín, e integrado además por Angela Schrott, Magdalena Viramonte de Ávalos, Alfredo Matus Oliviera, Johannes Kabatek, Brenda Laca, Andrés de Azevedo y Cristina Altman

Adolfo Elizaincín: Coseriu no escribió mucho sobre tipología pero lo fundamental es el texto Der romanische Sprachtypus “El tipo lingüístico románico” y algunos otros, pero ese es el que, a mi entender, está mejor explicitado y ejemplificado el concepto. Por otra parte, para Coseriu, la tipología no es una clasificación de las lenguas, no se trata de eso, como se venía aplicando desde los inicios de la tipología en el siglo XIX. No se trata de la clasificación morfológica de las lenguas en lenguas aislantes, flexivas, sintéticas, etc.; tampoco de tipologías sociolingüísticas del tipo de lenguas estándar, clásicas, vernáculas, criollas, etc. un poco.

 La tipología no es una clasificación de las lenguas, insiste el autor muchísimo, aunque pueda serlo, pero no es el objetivo principal de la tipología clasificar a las lenguas. Por eso, es diferente al resto de las tipologías que existen en el mundo, a partir de los años 50-60 del siglo pasado, a partir de Joseph Greenberg fundamentalmente. No quiero banalizar nada, pero por ejemplo, de lo que se trata es de decir, bueno a ver, la pasivización: ¿Cómo se da en esta lengua (si es que se da)? ¿Cuáles son sus recursos? ¿Cómo es la pasiva? Y luego ¿Cómo es la pasiva en a, b, c, d, e, f, g…? Eso es tipología, de alguna manera, en esta línea.

Alguien dice en el mundo, tipología, e inmediatamente pensamos en, por ejemplo, Greenberg, Comrie, tipología de la pasiva, tipología de las oraciones negativas, tipología de la nasalización, en fin. Esta tipología de Coseriu, que para mí es muy útil, aunque quedó a mi entender también, un poco inconclusa, que explica los mecanismos de los procedimientos que las lenguas usan a nivel del sistema. Es un ejemplo que quería poner, como se podría aducir otros tantos.

Así que ¿por qué sucede eso en este campo si la forma como Coseriu trata el tema es útil para explicar muchos fenómenos. Útil y hasta necesaria, diría yo, para el caso de entender, por ejemplo, en las lenguas románicas las construcciones perifrásticas en relación con las no perifrásticas. Por ejemplo, la síntesis en relación con el análisis y tantas otras cosas. ¿Por qué, por ejemplo, las lenguas románicas desarrollaron tiempos compuestos? Un tema como ese, de la formación de los tiempos compuestos, se puede tratar cómodamente con una tipología de tipo coseriana, mientras que con otras me parece difícil. Y así con otros temas, es lo que queríamos poner sobre la mesa en este momento. ¿Que hay causas lingüísticas para esto? Probablemente sí. Por eso es que titulamos precisamente así, Hispanicum est, non legitur. Como él difundió su obra, y lo dice conscientemente en el libro de Kabatek y Murguía, básicamente en español y francés y luego en alemán un poco, en inglés casi nada, eso puede ser una explicación interesante para ver su poca difusión. Estamos llegando a esta altura del siglo a científicos del lenguaje monolingües, que leen una lengua, no digo que hablan una lengua, leen una lengua. Entonces podría ir por ese lado. ¿Que hay razones geográficas ya que la mayoría de las cosas que hizo don Eugenio salieron de este pequeño país?

¿Que medien razones personales?, ¿que medien razones políticas?, no lo sé. Por eso me gustaría ver, qué pensamos cada uno de nosotros sobre la cuestión. Nunca vi tampoco un panel que se haya organizado, una discusión, un intercambio público como este, sobre este tema. Así que dejo la palabra a mis colegas que me quieran ayudar, por lo menos, a entender qué es lo que ha pasado con esta obra, ya que con esta Cátedra queremos, de alguna manera, revertir esa tendencia, si es que podemos.

Alfredo Matus Olivier: Bueno, sobre este punto, solamente quiero recordar algo. Creo que no solo Hispanicum est, non legitur, sino que también, en su momento y hasta el día de hoy, especialmente en el mundo anglosajón, y sobre todo en los Estados Unidos, este sistema de actitudes se ha manifestado en relación con otras lenguas y culturas; podríamos asimismo decir Germanicum est, non legitur.  Coseriu justamente sostiene, en la entrevista que hemos presentado esta mañana: “Es lamentable que un lingüista que cree volver a Humboldt proceda como si Kant y Hegel no hubiesen existido e ignore totalmente los contextos filosóficos efectivos y los fundamentos de la concepción humboldtiana del lenguaje”.

Y ustedes recordarán el famoso párrafo irónico que escribió en su artículo “Semántica, forma interior del lenguaje y estructura profunda”, donde afirma: “Por eso el Humboldt del que hoy en día se habla con tanta frecuencia en las publicaciones transformacionalistas, no es el Wilhelm von Humboldt histórico, sino, a lo sumo, un híbrido Noam von Humboldt”. Es decir, no solo Hispanicum est, non legitur, sino que ha habido y todavía hay una sordera muy llamativa de cualquier otro movimiento expresado en otras lenguas”.

AE: Si Coseriu se dio cuenta de eso, no creo que se le haya pasado desapercibido ¿por qué no escribió en inglés? - Johannes Kabatek: Quizás directamente sobre el tema. Primero ¿qué tenemos? Tenemos algunas cosas publicadas Trends in structural semantics, Linguistic change does not exist, Linguistic competence, what is it really, My Saussure, y algunos textos en semántica que se publicaron en las últimas dos décadas, muy poca cosa, entonces. Luego, en alguna antología aparecen algunas menciones de Coseriu, algo hay en inglés pero es muy poco. ¿Qué más tenemos? Manuscritos. Coseriu mismo habla de la existencia de un manuscrito en inglés de “Sincronía, diacronía e historia” nunca publicado que se quedó en los desvanes de la editorial Mouton y cuando se unió con De Gruyter parece que se perdió. Un día yo mismo en Berlín, en la editorial De Gruyter pregunté y fueron a buscar en los archivos y no se encontró ese manuscrito, nadie sabe si existe, si existió o si jamás ha existido. No lo sabemos. Lo que sí hay son proyectos, varios proyectos pero ninguno de ellos, todavía, se ha llevado a cabo. Tengo noticias de una antología exhaustiva de los textos más fundamentales de Coseriu en inglés que quería organizar Cristinel Munteanu en Rumanía, pero no he vuelto a tener noticias.

Hubo un proyecto de un volumen colectivo coordinado por Klaas Willems que invitó también a algunos de los presentes a colaborar y al final, la mayoría de los autores invitados, por falta de tiempo, no querían colaborar y de alguna forma llegó Klaas Willems a abandonar el proyecto. Hubo, por ejemplo, en el mes de junio, un encuentro sobre “Filosofía del Lenguaje” y sobre Coseriu, en Salamanca, totalmente en inglés. Estuvimos varios días en la casa de Ana Agud, entre otros, Klaas Willems de Bélgica, Araceli López Serena de España, Emma Tamaianu y Cornel Vîlcu de Rumania, personas de distintos lugares. Hubo también intención de publicar algo, lo que a lo mejor, en algún momento, se va a hacer. El encuentro se hizo también con la idea de difundir las ideas de la filosofía del lenguaje de Coseriu.

Yo mismo tengo el proyecto de publicar en el 2021 un monográfico sobre Coseriu, en inglés, con ocasión del centenario. La idea es seguir el modelo del libro de John Joseph sobre Saussure solo con menos detalles de la familia y de cosas privadas y de la juventud, y más bien sobre la teoría, aprovechando también el libro para presentar los conceptos. ¿Razones por el desconocimiento? Yo hablaría de distintas jerarquías y no solo de la lengua, obviamente. Si comparamos a Coseriu, por ejemplo, con Chomsky hay una jerarquía de países: Rumanía frente a Estados Unidos, no digo más. Una jerarquía de lenguas: español, italiano, alemán frente al inglés. Una jerarquía de ideologías: tanto ideologías políticas, Chomsky frente a Coseriu. Una cuestión de jerarquía en el continuo de cercanía y distancia con respecto a las ciencias naturales. ¿Quién es más compatible? ¿Quién es menos compatible? ¿Dónde está el poder en el mundo científico?

Obviamente, Chomsky también se potenció mucho, por ejemplo, en informática, en otras disciplinas que vieron mucha compatibilidad, o en antropología, Teoría de la Evolución, biología, muchas disciplinas, como se ve en el famoso artículo de Hauser / Chomky / Fitch de 2002 sobre la evolución de las lenguas. Allí hay, obviamente, compatibilidades con otras disciplinas lejanas y Coseriu se queda del lado de las humanidades y las humanidades se quedan del lado de los, no digo perdedores, pero de los menos poderosos. Son esas algunas de las razones por las que Coseriu queda, quizás, más marginado y más aislado. También su propio enfrentamiento con otros o su aislamiento en distintas situaciones de la vida. La idea de que todo tiene que ser según su terminología y su teoría puede funcionar o no. Funcionó bastante bien, incluso hay una gran escuela. Pero esa escuela, de alguna manera, no supo difundirse o no se difundió o no se fundió con otras escuelas. ¿Qué podemos hacer en cuanto estrategias? Desarrollar Coseriu, hacer cosas nosotros, no solo mirar hacia atrás sino hacia adelante, desarrollar esa dimensión futura, trabajar con Coseriu hablando por ejemplo de la tipología.

Hace unos años publiqué un artículo en un volumen colectivo sobre un manual de lenguas europeas que se llama The Romance languages: Typology y una de las contribuciones fundamentales es la presentación de la tipología coseriana y de la crítica a la idea de que el latín es sintético y las lenguas románicas, analíticas, y luego la presentación de algunos ejemplos. Creo que eso también se puede hacer, creo que tenemos que no tener complejos porque muchos de los discípulos tenemos, a veces, la sensación de que llega un momento en que hemos superado a Coseriu, de que ya estamos libres, ya somos autónomos, ya no necesitamos solo ser niños de Coseriu pero creo que, con toda soberanía, podemos ser autónomos y al mismo tiempo citar cuando nos convenga a Coseriu. Publicar a Coseriu, obviamente, leer a Coseriu en las clase Como decía ayer, veo una dimensión futura en esa obra porque es tan clara y tan coherente que volverá. Tenemos que contribuir a ello, no es una cosa automática pero yo tengo bastante confianza.

Cristina Altman: Me gustaría colocar en esta situación lo que Pierre Swiggers, mi ex-orientador de tesis, llama el narcisismo románico. El constructo teórico de una Romania ha dado a los lingüistas romanistas una especie de nobleza. Somos una familia, una familia preciosa, de varias lenguas y cada uno de nosotros “o cada uno de los romanistas” ha hecho de su propia lengua un objeto. Un objeto digno ante el inglés, ante las germánicas, etc. Esa especie de orgullo, de narcisismo, como dice Swiggers, pienso que ha causado una especie de cluster, de grupo cerrado que se autovaloriza y valoriza las lenguas románicas en contraposición al inglés dominante. Una especie de proceso de autoafirmación, al menos, en un cierto tiempo y en una cierta época. Hoy en día no sé si tiene mucho sentido eso pero yo conviví con muchos de los romanistas brasileños y ese sentimiento era un sentimiento de antiamericanismo, digamos. Ese chovinismo lingüístico era bastante fuerte. Yo hablo portugués. El portugués es una lengua noble y es una lengua tan noble como el francés, como el español, etc. Ese proceso de autoafirmación, no digo que pueda explicar pero puede acercarnos tal vez, de una razón por la cual Coseriu se ha rehusado a escribir en inglés durante mucho tiempo. Tal vez, es una especulación, claro, difícil de saber. Pero es una razón de ese cluster, de esa comunidad. Es un nuevo dato en esta ecuación, el narcisismo, nuestro narcisismo románico.

Brenda Laca: Primero que nada, muchísimas gracias a Adolfo por haber planteado esta cuestión porque me hizo pensar en cosas en las que raramente me tomo el tiempo de pensar, que es otra manera de decir que voy a hablar de cosas que no sé.

AE: Es espontáneo.

BL: No es tan espontáneo porque alguna cosa escribí antes porque, como era la primera vez que lo pensaba, a veces es mejor dejar escrito alguna cosa. Entonces, lo que les comunico son impresiones y valen lo que valen. Yo me pregunto, primero, en toda elección de lengua, hay un acto de identidad por una parte y hay un acto de comunicación hacia una comunidad. Coseriu no hacía absolutamente nada de modo gratuito o ingenuo. Sabía perfectamente lo que hacía. Él elige publicar de manera consciente esencialmente en dos lenguas: el español, que es la lengua de una comunidad amplísima y el alemán, que siendo una comunidad por su número de hablantes mucho más restringida, viene con dos enormes factores de prestigio. El primero, el de casi haber sido la lengua de la ciencia universal, status al que casi llegó antes de la Primera Guerra Mundial, y la lengua de la filología románica. Y además, el alemán es la lengua de la filosofía que le interesa a Coseriu, que es la filosofía idealista. Entonces, aquí hay una elección consciente de lenguas de publicación y de lenguas de difusión, en la manera en que lo veo yo. Y me parece que podemos pensar, tal vez, que esa elección consciente no viene tanto de una antipatía o de un narcisismo, sino que Coseriu, pienso que también es muy consciente de que pueden ser las dos comunidades que pueden ser receptivas para lo que él quiere decir. ¿Por qué? Coseriu es un conocedor perfecto de la historia de la lingüística, es un crítico perfecto de la historia de la lingüística. Y hay tres factores en los que él se coloca, digamos, a contrapelo de la historia de la lingüística, y pienso que es completamente consciente de lo que está haciendo.

En primer lugar, Coseriu es un adepto, es un defensor, es un paladín de la idea de las dos culturas. Es decir, de la idea de una cultura de las ciencias naturales y de una cultura de las ciencias humanas, de las ciencias del hombre. Y es un defensor de la autonomía epistemológica de las humanidades. Ahora bien, si nosotros miramos, por más superficialmente que sea, la historia de la lingüística, la lingüística como disciplina, desde su nacimiento como disciplina autónoma a principios del siglo XIX se orienta por las ciencias naturales. Primero por la biología, luego con el advenimiento del método hipotético deductivo, por la física. En tanto conocedor de la historia de la lingüística, Coseriu tiene plena consciencia de que al defender la idea de la autonomía epistemológica de las humanidades está yendo a contramano de lo que ha sido, digamos, la tendencia ideológica que ha constituido buena parte de la lingüística, no de la lingüística moderna sino de la lingüística como disciplina separada de la filosofía. ¿No? Segundo punto: Coseriu defiende un programa de lingüística integral o de lingüística total o de lingüística abarcadora en un momento histórico en el que la acumulación increíble de conocimientos y de saberes condena a la disciplina a una fragmentación y a una especialización creciente y eso es una condena. Con el aspecto extremadamente positivo de la acumulación de conocimientos viene también la condena de la especialización. Tercer punto que me pareció llamativo. Coseriu defendió siempre la idea de que, en la historia de la lingüística, había un movimiento pendular entre siglos del universalismo y siglos del historicismo. El universalismo parte de la idea de la gramática general común a todas las lenguas. El historicismo parte de la identidad y de lo propio de las lenguas. El movimiento pendular éste lo describió él. Y toma partido por la hipótesis de la inconmensurabilidad de las lenguas en un momento en el que él sabe que el péndulo está basculando hacia el universalismo. Entonces ¿por qué menciono estas tres cosas? Porque, me parece que esto es un testimonio de integridad intelectual importantísimo. Hay que tener un coraje intelectual, una valentía enorme, cuando uno se coloca en su propio campo a contramano de lo que está sucediendo y sabe que está colocado a contramano de lo que está sucediendo. Entonces, me pregunto si en la estrategia de mantener como lenguas fundamentales de publicación el español y el alemán no se está dirigiendo, también, a las comunidades que le parece que pueden ser más receptivas para lo que él propone que la comunidad del mainstream que habla inglés.

CA: La comunidad de los romanistas, pienso yo. También en Alemania. Los grandes romanistas están en Alemania, también.

AE: Si, explica algo. Es interesante lo que dice, Brenda, y también lo que dice Cristina. A propósito de lo que dice Johannes, comparando, (las comparaciones son odiosas pero a veces hay que hacerlas), a Chomsky con Coseriu, el modelo, por llamarlo así, coseriano, tiene unas bases intocables. Desde que se fundó, se van agregando cosas pero el modelo es el original, el básico, el construido en este país. El modelo chomskiano es todo lo contrario ¿no? Si uno compara Syntactic Structures con lo último de Chomsky encontrará muy pocas cosas en común. No sé si eso no va en desmedro también de Coseriu. No sé si los científicos no prefieren algo que se esté en continua reformulación que algo que se mantiene desde el comienzo como una estructura más apacible, digamos así. No sé, estoy improvisando a propósito de lo que están diciendo ustedes. Lo que dice Brenda, si de acuerdo, pero no me explica algunas cosas. Busquemos grande romanistas norteamericanos. Malkiel, por ejemplo, Yákov Malkiel. Malkiel sabe muy bien quién es Coseriu.

CA: La nobleza de nuestro objeto...

AE: …. porque no hay una corriente de romanística en el sentido europeo en Estados Unidos. Bueno, Malkiel vino a Estados Unidos desde Alemania, así que de alguna manera, trasplantó lo que él había aprendido y es un romanista alemán en California. Los departamentos universitarios en Estados Unidos son Department of Spanish, en todo caso, Spanish and Portuguese, y punto. A veces, quizás haya alguna cosa como Department of Romance Languages, pero no es lo más usual. Esa visión amplia de la Romania. Es un poco lo que tú decias. Ahora, que sea una aristocracia románica, es una idea.

CA: Un orgullo de nuestras lenguas.

AE: Bueno, sí, las lenguas estándar suelen promover esas cosas ¿no? Que sintamos orgullo de pertenecer a la Romania es una idea interesante.

Angela Schrott: Pensaba cómo podríamos transformar esta fórmula de Hispanicum est, non legitur. Entonces, mi primera transformación sería “Hispanicum est, no saben leerlo”. Es decir, en este caso, se trata de hacer una traducción, probablemente con un prólogo para ubicar bien un artículo en la larga obra coseriana. Pero como sabemos todos, la traducción no es solo un proceso lingüístico sino también un proceso cultural. Entonces, esta transferencia sería una transferencia lingüística y cultural al mismo tiempo, es un desafío pero es posible. ¿Cómo sería una segunda transformación de esta fórmula “Hispanicum est, non legitur?” Para mí sería “Hispanicum est, no quieren leerlo”. En este caso podríamos pensar que, quizás, se trata de un tipo de anglocentrismo simple pero no es un centrismo lingüístico sino es un anglocentrismo que da al inglés como lengua de las ciencias una evaluación positiva. Hay este lindo dicho de Rivarol Tout ce qui n’est pas clair n’est pas francais. Sabemos muy bien que Coseriu mostró muy claramente que, desde la lingüística, esta frase es un error grave. Entonces, podríamos decir, que quizás hoy, proviniendo de las ciencias exactas tenemos algo como Tout ce qui est anglais est clair  o Tout ce qui n’est pas anglais n’est pas clair. Traducido en términos de la lingüística, hay una postura de muchas lingüistas que quieren presentarse como muy internacionales, que todo lo que es inglés es parte de una lingüística internacional, competitiva, evolucionada, que pasó por varios procesos de peer review, mientras todo lo que es español o alemán se queda en un nivel más bajo. Creo que tenemos este estatus del inglés que es no solo una lengua franca sino también una lengua de prestigio en el ámbito de las ciencias. Creo que, en el caso de Coseriu “en la mayoría de los casos es “Hispanicum est, no quieren leerlo”.

JK: Solo un breve comentario sobre esto. Siempre es difícil decir “no quieren” porque no sabemos realmente quién quiere qué. Me gustó mucho la observación de Brenda Laca que también es una actitud del autor mismo la de no escribir en inglés. Yo me pregunto por qué publico yo en gallego. Porque sé que en Galicia leen mis cosas con entusiasmo. O sea, sé que hay un público. En el Archivo en los últimos casi veinte años de su existencia ayudé en los procesos de traducción y pienso un poco en las lenguas. ¿Cuáles son? Español, francés, italiano, portugués, croata, japonés y algunas más. En inglés había algunos textos, también, pero textos menores. ¿Por qué yo no me empeñé? ¿Por qué no puse todo mi entusiasmo en organizar algo en inglés?

Klaas Willems lo intentó, lo intentamos juntos pero al final tampoco con mucho empeño. ¿Por qué no? Porque es un poco como lanzar algo al vacío. Lo que tú dices de la receptividad. Sabemos que si se publica un texto de Coseriu en español va a haber reacción. Sé que mis amigos van a reaccionar, sé que tengo un público, lo conozco. Si lanzo un texto de Coseriu al mundo anglófono no sé quién va a reaccionar. Yo sé que si lanzo un texto de otro tipo como el libro que hicimos sobre Bare nouns en inglés, sé que va a ver una reacción porque hay una comunidad que está trabajando sobre Bare nouns y cada vez más, quizás incluso hay demasiados. Pero la cuestión es: ¿cuál es el público? Y a lo mejor hay mucho más público de lo que sospechamos, a lo mejor habría que intentarlo, realmente. Y creo que un monográfico algún eco tendría.

Magdalena Viramonte de Ávalos: Yo creo que el problema del español tampoco es el problema. Yo voy a citar brevísimamente dos casos de Córdoba, de conferencias de alto nivel académico. Una de ellas, nada menos que del recibimiento de un Honoris Causa en donde se habla del tema de la creatividad y no se lo cita a Coseriu en ningún momento. Y provienen de España. De tal manera que no es un problema de la lengua española solamente. Eso quería apuntar. Me parece que no nos podemos quedar solamente ahí.

AMO: El análisis que ha hecho Ángela me parece muy bien y, por supuesto, el de Brenda, desde perspectivas diferentes. Ángela nos habla de una discriminación de tipo cultural. Esto lo tiene muy claro Coseriu desde los comienzos; en nuestra entrevista, hablándonos de los orígenes de su conocido ensayo Sistema, norma y habla, cuenta que envió una síntesis de este trabajo al famoso Congreso de Londres y comenta: “Nadie lo tomó en consideración en Londres porque no les interesaban estos desconocidos de Montevideo”. Hay aquí, como es obvio, un sistema negativo de actitudes, apriorista, de una cultura sobre otra. Sin embargo, no se puede desconocer que nuestra lengua tiene muchos valores positivos de superior evaluación, pero que no es ni ha sido lengua de la ciencia. Es una lengua que ha sido celebrada, con entusiasmo, en todos los foros internacionales, como una lengua multinacional, pluriétnica y policéntrica; de los 500 millones de hablantes, la tercera en el mundo, desde un punto de vista demolingüístico; de una poderosa literatura y como idioma importantísimo para las llamadas “industrias de la lengua” (textos de estudio, cursos, traducciones, etc.). Se trata de un idioma de un valor económico muy significativo, además del valor cultural, que, al revés de otros valores, no se desgasta con el uso, sino que se fortalece.

Bueno, la lengua española ha sido muy elogiada desde múltiples perspectivas en los foros internacionales, pero en todos ellos se ha reconocido que manifiesta un gran déficit: no es lengua de las ciencias. Pero este no es déficit de la lengua española misma, sino de la sociedad que la emplea, la cultiva, la desarrolla; nuestras comunidades han producido y producen poca ciencia y muy débil en el concierto de las naciones. De modo que este es también un elemento de juicio que hay que considerar a la hora de evaluar ese Hispanicum est, non legitur.

BL: El problema de la lengua de la ciencia y de las chances de una lengua otra que el inglés en esta etapa histórica de ser lengua de la ciencia. Otra cosa por la que estoy profundamente agradecida al planteo del tema este es que me obligó a leer un libro, que les recomiendo a todos porque es un libro espectacular, es un libro de Michael Gordin que es profesor en Princeton de Historia de las Ciencias, y se llama La babel científica, Scientific Babel. Es un libro que traza la historia de la o las lenguas de las ciencias en occidente limitándose a las ciencias naturales, no habla de las ciencias humanas y prestándole especial atención a lo que pasa con la química.

Es un libro fascinante y lo que nos recuerda este libro, sobre todo, es que el período de una ciencia occidental plurilingüe fue muy breve. Abarca desde mediados del siglo XVIII hasta fines del XIX. El español nunca estuvo. El período plurilingüe de la ciencia occidental, de las ciencias naturales, digamos tenía un triunvirato. El triunvirato era inglés, alemán y francés. Y ese período plurilingüe, dominado claramente por este triunvirato, es precedido por toda la historia que va desde la Edad Media hasta mediados del XVIII, en la que la lengua de las ciencias es el latín. Lo que dice Gordin es que la historia de la lengua de las ciencias en el siglo XX no es la historia del éxito del inglés. Es la historia del fracaso del alemán y el fracaso del alemán se da por la Primera Guerra Mundial y por la Segunda Guerra Mundial.

 Las tendencias aislacionistas que predominan en Estados Unidos y el hecho, de que en parte, como resultado de la Primera Guerra Mundial el requisito en las universidades americanas de tener una segunda lengua desaparece. A partir ya de 1920 no es un requisito para estudiar en la universidad dominar otra lengua aparte del inglés. La historia de lo que ha pasado es fascinante pero lo que nos muestra es que dentro de lo que son las lenguas de la ciencia, por lo menos, para las ciencias naturales, no es una situación tan extraña el de tener una especie de monopolio, digamos, de otra lengua. Es la situación que se vivió ya con el latín. Y que tenía una ventaja: la de permitir intercambios muy rápidos, la de permitir una difusión muy rápida del conocimiento y la de permitir la figura del universitario itinerante que se mueve, en la Edad Media tenemos escolásticos que pasan un tiempo en Italia, un tiempo en España, un tiempo en Francia, un tiempo en Inglaterra y eso gracias a que el latín es la lengua común, de otro modo, no podrían hacerlo. También hay que ver que el hecho de que exista una lengua dominante en las ciencias no es una particularidad o algo muy específico del desarrollo de lo que pasó en la segunda mitad del siglo XX y el siglo XXI. Es lo contrario que ocupa históricamente períodos más breves, el que haya varias lenguas para las ciencias.

Andrés de Azevedo: Muy interesante todo lo que se viene diciendo. Yo voy a referirme simplemente a mi experiencia lectora de estos últimos largos meses y a tocar un aspecto que Alfredo mencionó y que a mí me da qué pensar. Es en particular con la teoría de Chomsky y el posicionamiento de Coseriu tan beligerante. Realmente con una artillería bastante pesada, lleno de ironías, con un resentimiento, también, porque él sentía que había planteado distinciones totalmente básicas de lo que luego se ve desarrollado exitosamente en la teoría generativo transformacional como la noción de creatividad, la idea de creatividad.

Donde se percibe, también, una suerte de resentimiento ahí, de que él lo dijo, lo puso por escrito y no se lee. Pero el tono beligerante es curioso. Un poco recogiendo la gran interrogante que Adolfo nos puso. Es curioso que no haya, desconozco, quizás la ha habido, no lo sé, pero que no haya habido respuesta a eso. En las huestes generativas transformacionales que no haya aparecido alguien, porque eso llegó y sin embargo es como que no hubiese existido. Simplemente acentuar una suerte de razones de tipo de estilo, expositivo en donde se mezclan muchas cosas, esa variable personal, quizás algo tuvo que ver también.

Eugenia Bojoga: Yo voy a presentar algunos detalles pocos conocidos y demostrar lo contrario que al escribir en español Coseriu tuvo éxito en un ámbito cultural, lingüístico, muy lejano, en la lingüística soviética. Pero antes hay que decir dos palabras sobre el entorno, sobre el contexto histórico. Hace cien años hubo una revolución en la Unión Soviética y después ellos en los años veinte comenzaron a desarrollar, a plantear una cultura proletaria. En ese contexto, en los años 30, Nikolai J. Marr crea una lingüística marxista y para esa lingüística marxista la otra lingüística era una lingüística burguesa, una lingüística enemiga, digamos. El más grande enemigo en la Unión Soviética era el inglés… y fue un fracaso total.

De manera que en 1950 Stalin tuvo que intervenir en el “combate” lingüístico convencido por otros lingüistas. En ese contexto en 1957 comienza el gran debate lingüístico, debate al nivel nacional. No solamente en la revista Voprosy jazykoznanija dedica amplios artículos sobre la lingüística, sobre la situación lingüística en el país pero también el periódico Pravda que era el cotidiano del Partido Comunista.

Entonces, en ese contexto, los lingüistas jóvenes de la Unión Soviética, porque muchísimos murieron en el Gulag, por ejemplo: en los años 30 en San Petesburgo había 18 lingüistas que eran especializados en japonés, 17 de ellos fueron fusilados porque en aquel entonces hubo una pequeña guerra entre la Unión Soviética y Japón y se les consideraba como espías, espías japoneses. Hace 20 años, Coseriu decía que en la Universidad de Petesburgo se trabajaba en un proyecto sobre los lingüistas muertos en Gulag.

Volviendo al año 1957, el primer “lingüista occidental” citado en el debate lingüístico fue, justamente, Coseriu con “Forma y sustancia en los sonidos del lenguaje”, por Sergei Schaumean, que fue el primero que planteó el problema del estructuralismo. Hay que tomar de ese paradigma, de esa corriente lingüística lo positivo, decía el, y dejar lo negativo, o sea, los fundamentos epistemológicos burgueses. En 1962 en la URSS se publica una reseña de 30 páginas, es más que una reseña, es un artículo entero, publicado en un volumen - Strukturno-tipologičeskie issledovanija (1962)-, donde A. Leontiev presentaba analizaba los estudios de Coseriu Forma y sustancia en los sonidos del lenguaje, Sistema, norma y habla, todo lo que Coseriu escribió hasta aquel entonces, presentando al autor, o sea a Coseriu, como “un grande lingüista uruguayo”. Eugenio Coseriu hasta los años 80 fue considerado como lingüista español o uruguayo o hispánico, la mayoría de las veces fue identificado con el idioma español.

Otra reseña, O dvuch aspektach ponjatija jazykovoj normy [Sobre los dos aspectos de la nocion de norma linguistica] esta escrita por G. Stepanov, un gran hispanista. Justamente el introduce los conceptos de Coseriu: la estructura y arquitectura de la lengua, lengua funcional, lengua histórica etc. Y otros lingüistas también romanistas, como Ju. Stepanov, N. Arjutiunova, V. Gak, N. Semejuk etc. utilizaban mucho a Coseriu.

En 1961 empieza a publicarse la serie Novoe v lingvistike, o sea, las novedades en el ámbito de la lingüistíca, las novedades para los lingüistas soviéticos. En el tercer volumen está la traducción de Sincronía, diacronía e historia que tuvo un gran éxito en la lingüística soviética y además el tiraje era enorme, millones de ejemplares. Aquí también, en la introducción, V. Zvegincev presenta a Coseriu como a un destacado lingüista, profesor en la Universidad de Montevideo. Es muy sugestivo el hecho de que el traductor Igor Meličuk tambien fue hispanista y después, en los años 80, se fue a Estados Unidos, de modo que no tradujo más a Coseriu, pero se aprovechó porque tiene libros con títulos y con ideas de Coseriu, algunas veces sin citarlo. La traducción al ruso fue la primera traducción de Sincronía, diacronía e historia. Después en el 91 republicaron Sincronía, diacronía e historia, yo me estoy refiriendo solo a un ejemplo. Un gran impacto también tuvo Sistema, norma y habla, ya vimos que se publicaron varias reseñas. Lo que es importante de Sincronía, diacronía e historia” es que en los últimos años se publicó de nuevo en una colección muy prestigiosa dedicada a lo más importante de la lingüística del siglo XX. Y así editaron varias veces, sin avisar a nadie, ni siquiera a Johannes Kabatek.

Aquí tenemos la edición de 2001 y la última edición de 2010. O sea, la misma traducción de Meličuk, porque es muy buena, fue republicada varias veces. Aquí tenemos, para que tengan una idea, Lecciones de lingüística general en búlgaro, traducido por una hispanista, María Kitova. Fue el primer autor extranjero, representante de la lingüística “burguesa” traducido al búlgaro. Saussure se publicó en la misma colección, fíjense ustedes, la colección se llama La lingüística extranjera. Esa fue la dicotomía impuesta en los países ex comunistas, a partir de 1947, en todos los países del este. Era muy peligroso traducir durante la época del comunismo a un lingüista que no fuera de la Unión Soviética porque los soviéticos impusieron el canon. La lingüística soviética era la lingüística por definición. Por ejemplo, en el Tratado de Lingüística General de 700 páginas publicado en rumano, los lingüistas rumanos, por obligación ideológica que tenían que aprender ruso, citan a Coseriu pero lo citan en ruso. Citan la traducción del 63 y otras traducciones.

Y ahora paso de la Unión Soviética, del contexto ruso, al contexto japonés. Una ex compañera mía, Emma Tamaianu, catedrática de la Universidad de Osaka, Japón desde el 2008, porque ella habla también japonés, publicó en 2002 un libro Integralismo en la lingüística japonesa” o sea, la teoría de Coseriu en lingüística japonesa. En los años 80 hubo un proyecto de traducir la obra fundamental de Coseriu al japonés. Cuando le pregunté a Coseriu cuál de todas las traducciones era más apropiada y le gustaba más, él contestó, la traducción japonesa. Entonces, en los años 80 se publica por primera vez, también en japonés, Sincronía, diacronía e historia y en 2014 es la última edición de Sincronía, diacronía e historia traducido por un conocido lingüista y romanista, Katsuhiho Tanaka. En 2016 Emma Tamaianu publica un artículo en la revista Limba romana con el título “La lingüística de Coseriu como opción de vida – un ejemplo japonés”1  y se trata de un lingüista aficionado, Yoshimasa Sato que estudió lenguas modernas hace cincuenta años y que trabajó como traductor en el ámbito de las relaciones públicas en varias empresas de Japón pero que, desde una vida, traduce Sincronía, diacronía e historia y hay esa versión en japonés, en internet se puede consultar, y cada vez lo está perfeccionando, cada vez que la versión japonesa, ese lingüista por amor…  Se dedicó toda la vida a traducir Sincronía, diacronía e historia al japonés. Así que hoy en día, tenemos dos traducciones en japonés, una todavía no publicada pero está en internet hecha por una persona que no es lingüista. Muchas gracias.