LA PALABRA DEL DÍA

Por Ricardo Soca

ETIMOLOGÍA - ORIGEN DE LAS PALABRAS
Viernes, 18 de septiembre de 2026

bicoca

LA PALABRA DEL DÍA

La batalla de Bicocca (1522)

bicoca

Cosa de poco valor o de poca estima.

Lo habían estado explotando por años y años pagándome una bicoca, que a mí de bruto me parecía un sol, comentaba un personaje de la novela Setenta veces siete, del autor mexicano Ricardo Elizondo. Bicoca se usa en la mayor parte de los países hispanohablantes, si no en todos, pero pocos conocen su origen.

Del italiano bicocca ‘castillo en una roca’, de origen incierto, procedente del bajo latín de Italia, la palabra está documentada desde 1609 con los significados de ‘fortificación insignificante’ y ‘cosa de poco valor’.

En el siglo XVII, bajo la soberanía de Carlos V, en cuyos dominios jamás se ponía el sol, España dominaba parte de Italia, pero los franceses, gobernados por Francisco I, querían arrebatar estas tierras a los invasores ibéricos y contrataron con tal fin a unos quince mil soldados suizos, los más famosos mercenarios de la época. Estos guerreros, que portaban picas, llegaron a Italia al mando del mariscal Lautrec y combatieron contra unos cuatro mil soldados españoles comandados por el general Colonna y por el marqués de Pescara, unos armados con picas, y los más, con arcabuces.

La batalla se libró el 27 de abril de 1522 en la localidad de La Bicocca, población cercana a Monza, en el antiguo condado de Milán, donde el ejército francohelvético fue diezmado sin que hubiera casi ninguna baja entre los españoles. Como resultado de este triunfo, aparentemente fácil, rápido y de gran importancia, se desmoronó la fama de los piqueros suizos y se afianzó la supremacía de los españoles en la zona. Otra consecuencia de la victoria fue la incorporación al idioma de la palabra bicoca, que al comienzo se refería a un bien muy deseado que se había obtenido de manera fácil.

EL MEDIEVALISMO DEL DÍA

dextrale

 Del latín dextralis.

f. Hacha pequeña (Lapesa 2003).

Dona a uobis precium ii solidos et uma dextrale. Obarra. Col. dipl. (1018).

PÍLDORAS DE LENGUAJE

Leo hoy en un diario en la web "Una soldado iraquí vota en Bagdad durante la jornada electoral del jueves". ¿Hubiera sido correcto y aceptado que se ponga "Una soldada iraquí..."?

En principio no tendría nada de inaceptable gramaticalmente llamar soldada a una mujer soldado; sin embargo, mientras se han impuesto médica, arquitecta, abogada, ingeniera, ministra, presidenta, jueza, y muchas otras, no ha ocurrido lo mismo con la voz soldada, lo que podría explicarse por la connotación léxica que ya tiene esta palabra desde hace por lo menos ocho siglos, a saber, 'Sueldo, salario o estipendio', 'Haber del soldado'. En este sentido, se puede hacer referencia a estudios contemporáneos de lexicografía, como por ejemplo: ¿Sexismo en el lenguaje?», de Soledad de Andrés Castellanos, Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 9, febrero 2002, en el que se lee: “La forma femenina la soldada no creemos que arraigue, pues plantea dificultades de coincidencia con otro significado, el de 'sueldo o paga'”. Las Academias lo expresan de manera más categórica: «Es común en cuanto al género (el/la soldado...» y «No existe, con este sentido, el femenino soldada». (Diccionario panhispánico de dudas, 2005, www.rae.es).

EL LATÍN DEL DÍA

ne derelinquas amicum antiquum / novus enim non erit similis illi.

No abandones al amigo antiguo, que el nuevo no será como él (Vulgata, Eclesiástico).

Fecha de envío: 
Jueves, 17 de septiembre de 2026