LA PALABRA DEL DÍA

Por Ricardo Soca

ETIMOLOGÍA - ORIGEN DE LAS PALABRAS
Jueves, 18 de junio de 2026

herencia

LA PALABRA DEL DÍA

Testamento del siglo XVII

herencia

Acto jurídico que consiste en la transmisión de los bienes, derechos y obligaciones de una persona que fallece a otra: Le dejó la casa en herencia. El vocablo se aplica también al conjunto de caracteres, albergados en los genes, que los seres vivos reciben de sus progenitores (herencia genética): Ese cabello rubio es herencia de su madre. Por extensión, se aplica también a los rasgos de personalidad, morales o ideológicos de alguien, que se manifiestan en sus descendientes. En estudios históricos, sociales y políticos, la palabra se refiere a los elementos culturales y políticos que se trasmiten de una sociedad a otra que la sucede: La herencia del pasado colonialista.

El término proviene del latín haerĕntīa, forma participial del verbo haerēre ‘estar adherido’, que en castellano, según Corominas (1980) fue influenciado semánticamente por heredad, que tiene etimología diferente.

El vocablo ingresó a nuestra lengua bajo la forma herentia, que aparece en documentos notariales y fueros desde el siglo XI hasta comienzos del siglo XVII. Veamos un breve fragmento de una donación del año 1040:

Ego Belasco Sancio et uxor mea Scemena placuit nobis, et sic donamus de nostra herentia que habemus nostra quinta uno agro qui est in loco qui dicitur Valle de Ziti.

No obstante, también la forma actual herencia aparece en fueros y documentos notariales desde el siglo XIII.

 
EL MEDIEVALISMO DEL DÍA

“Los milagros de Nuestra Señora”, de Gonzalo de Berceo (1246-1252)

precio

Del latín pretĭum.

m. Estimación, fama.

Madre, dante buen precio que eres pïadosa, siempre pïadad traes. Berceo. Milagros, v. 391a,b.

PÍLDORAS DE LENGUAJE

¿Cuál es la diferencia sintáctica entre las oraciones Yo preocupo a mis padres (A mis padres les preocupo yo), A mis padres les preocupa mi vida y A mis padres les preocupan sus nietos? ¿Por qué el verbo preocupar se conjuga de diferentes maneras?

Todas las expresiones corresponden a la misma estructura sintáctica: «complemento indirecto + verbo + sujeto», en la cual la persona o personas afectadas por la acción de preocupar se expresan como complemento indirecto, y la cosa que preocupa, como sujeto de la oración. Esto se puede apreciar fácilmente porque el sujeto concuerda con la forma verbal. El complemento indirecto, a su vez, aparece duplicado: A mis padres les preocupo yo. (Sujeto: yo; c. i.: a mis padres-les). A mis padres les preocupan sus nietos. (Sujeto: sus nietos; c. i.: a mis padres-les). A Luis le preocupas tú. (Sujeto: tú; c. i.: a Luis-le). A mi mamá le preocupamos nosotros. (Sujeto: nosotros; c. i.: a mi mamá-le)... En el primer ejemplo de su consulta se ha omitido el pronombre les, lo cual es posible siempre que el c. i. no sea un pronombre personal (mí, ti, él, ella...) y no encabece la oración. Así, no son válidas las formas Yo preocupo a él ni A mis padres preocupa mi vida. Debe ser: Yo le preocupo a él y A mis padres les preocupa mi vida.

EL LATÍN DEL DÍA

mensibus erratis noli considere soli.

Em los meses que tienen erre, no te sientes al sol. Máxima de la escuela de Salerno, basada en el frío que hace en el hemisferio norte entre septiembre y abril.

Fecha de envío: 
Lunes, 15 de junio de 2026