
espuela
Cuando los godos invadieron la península ibérica en el siglo VI, llevaron consigo sus costumbres y su lengua y, aunque se integraron en forma relativamente rápida a la sociedad ibérica, dejaron una impronta léxica en el idioma castellano, que cuenta en su acervo con muchas palabras provenientes de las antiguas lenguas germánicas.
Una de ellas es espuela, el nombre de la espiga metálica rodeada de puntas, que los jinetes usan en el calzado para picar a la cabalgadura. El vocablo se formó a partir del gótico spaúra, que también aparece en el alemán antiguo sporo, en el alemán actual Sporen, en el inglés spur y en el portugués espora, todas ellas con el mismo significado.
Como voces derivadas de espuela, cabe mencionar, entre otras, espolear, espolón y espoleta. Menos conocida es espolique, que se empleaba para designar al ‘sirviente que camina delante del caballo de su amo’ (para ponerle las espuelas). Este último vocablo apareció en el diccionario académico en 1817, cayó en desuso en el siglo XX y fue retirado en la edición de 2001.