
tacaño, ña
Que escatima exageradamente en los gastos. No es sinónimo de avaro, que es siempre un personaje adinerado y codicioso, con un afán desmedido por acumular y atesorar riquezas; la persona tacaña, en cambio apenas se resiste a dar o a gastar dinero. La tacañería ha sido descrita como una psicopatología relacionada con el miedo y la necesidad de tener el control.
Según el Diccionario de la lengua española (DLE) proviene del italiano taccagno, del mismo significado. Sin embargo, según Corominas (1980) es voz antigua en los romances ibéricos, de donde pasó primero a Francia y más tarde a Italia, donde el vocablo es bastante más tardío.
El etimólogo catalán cree que puede provenir del hebreo taqanáh ‘ordenación’, ‘reglamento, ’convenio’ que se aplicaba a los arreglos financieros negociados por las comunidades judías durante la Edad Media, que luego los cristianos usaron con denotación malévola.
La palabra empezó a usarse con cierta frecuencia a partir del Renacimiento, pero sin la acepción actual de ‘mezquino’, sino que equivale más bien a ‘bribón’, ‘malvado’. Covarrubias define tacaño, como ‘bellaco astuto y engañador’. En diccionarios posteriores, aparece también la acepción secundaria de ‘miserable, ruin’, que solo se impone en el siglo XIX.
