LA PALABRA DEL DÍA

Por Ricardo Soca

ETIMOLOGÍA - ORIGEN DE LAS PALABRAS
Miércoles, 22 de mayo de 2024

juego

LA PALABRA DEL DÍA

“Los jugadores de cartas”, Paul Cézanne (1892)

juego

En todas las épocas históricas, los seres humanos se divirtieron con bromas, chanzas y pasatiempos hasta que, en cierto momento, surgió la idea de crear actividades lúdicas con reglas, en las que, en algunos casos, podría haber ganadores y perdedores, con el solo fin de divertirse, aunque el juego tiene también utilidad educativa. En muchos casos, estas actividades se comparten con otras especies animales.

Hay varias definiciones de juego, pero en este artículo nos quedaremos con la de filósofo neerlandés Johan Huizinga:

Acción u ocupación libre, que se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas absolutamente obligatorias, aunque libremente aceptadas, acción que tiene fin en sí misma y va acompañada de un sentimiento de tensión y alegría y de la conciencia de —ser de otro modo— que en la vida corriente.

Los romanos tenían juegos parecidos al de damas, al tatetí, los rompecabezas, las canicas y el tiro de la cuerda, entre otros. Pero también desarrollaban actividades como las que hoy llamamos deportes, como los juegos gímnicos, la carrera, el salto y el pugilato, entre otros.

A estos últimos los llamaron iocus, para distinguirlos de los meramente recreativos, que se llamaban ludus. Del primero, nos llegó al castellano la palabra juego y sus derivados, jugar, jugador, etc., y del segundo, vocablos como el adjetivo lúdico ‘relativo al juego meramente recreativo’, ludopatía ‘adicción morbosa a los juegos de azar’ y ludo, nombre de un juego de mesa.

En otras lenguas, iocus dio lugar también al francés jeu, al portugués jogo, al italiano giuocco y al catalán joc.

EL MEDIEVALISMO DEL DÍA

petazolo

Diminutivo de pedazo, con ensordecimiento del fonema /d/.

m. Pequeña parcela de tierra. Lapesa (2003).

[…] et suo orto cum sua aqua cursile, et petazolos tres de terras in giro ipsa corte. León. T. Leg. (1022). 

 

PÍLDORAS DE LENGUAJE

¿Para expresar periodicidad de ocho meses, es correcto emplear el término octomestral? ¿Y para períodos de 5, 7 o 9?

Es natural que los meses del año se hayan agrupado según los divisores de doce: bimestre, bimestral; trimestre, trimestral; cuatrimestre, cuatrimestral; semestre, semestral, y que sean estos términos los recogidos en los diccionarios. No se registran términos equivalentes para los períodos restantes en los diccionarios generales de la lengua.

No obstante, se emplea un término para designar el período de cinco meses, correspondiente en muchas universidades a los lapsos académicos: quimestre o quinquemestre (ambos de uso normal en Ecuador), de aquí, quimestral o quinquemestral. Además, hay evidencia del uso de septimestral, octomestral, novamestral y decamestral en el ámbito de las matemáticas financieras. No habría objeción alguna en emplear cualquiera de estos términos porque son perfectamente entendibles en castellano, además de ser morfológicamente análogos a los períodos ya consignados.

EL LATÍN DEL DÍA

ut supra.

Como se escribió más arriba. Para referirse a un pasaje citado antes.

Fecha de envío: 
Jueves, 11 de mayo de 2023