Domingo, 21 de Diciembre de 2014

El deporte moderno y Unamuno

Jesús Castañón Rodríguez
La literatura de tema deportivo surge con la Generación del 98, un grupo de autores cuyo estudio ha abarcado enfoques sobre la preocupación angustiada por el atraso de España y la búsqueda de soluciones para crear un moderno Estado a partir de la imitación de técnicas e ideologías extranjeras y de la exaltación de un nuevo patriotismo (1).

Esta necesidad de modernizar con realizaciones concretas, pasaba por una educación moderna y técnica y por una renovación física y espiritual (2) en la que el deporte moderno se convierte en asunto para la literatura de creación de varios autores del fin de siglo. Cronológicamente su precursor es Miguel de Unamuno (3), con su habitual crítica del oscurantismo español y del progreso europeo así como de la propuesta de soluciones que ampliará al mundo iberoamericano (4).

I

POR UNA VISIÓN INTELECTUAL DEL DEPORTE MODERNO

Como consecuencia de este papel de reflexión en la búsqueda de una profunda renovación, Unamuno interpreta el mundo deportivo que le rodea sin copiarlo ni deformarlo hacia la historia y hacia el intimismo buscando el lado emocional de las cosas , hasta llegar a la conclusión de que el paisaje condiciona al hombre su manera de ver (5). Desempeña el papel del intelectual como rector de una vanguardia política y social que recurre al ensayo como género literario para realizar crítica sociológica.

Practica un ensayismo que trata de forma directa la cuestión nacional, asentada en varios ejes: la comprensión del pasado con valores ideales y morales, el problema de España y el afán de europeización, la extensión de sus ideales y reflexiones a sus colaboraciones en publicaciones americanas. y el debate entre europeización y casticismo en todas sus manifestaciones.

El ensayo periodístico como forma de expresión

En este papel de observador de la vanguardia social, Unamuno declara que la función del universitario está más en el periodismo que en la enseñanza, con una difusión de crítica de ideas que debe de explicarse en un tono "para hacer oír con los ojos" (6). Razón por la que colabora en numerosas publicaciones españolas y extranjeras (7). La reflexión deportiva de Miguel de Unamuno se desarrolla en publicaciones de información general, en revistas culturales y, en revistas especializadas en deporte moderno, en concreto en publicaciones del País Vasco -la revista Euskalherria (1903)-; de Madrid -los diarios El Liberal (1920), El Sol (1932), Ahora (1933 y 1934), las revistas La Esfera (1915) y Nuevo Mundo (1915, 1917 y 1922) y la publicación pedagógica Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (1921); de Valladolid -el diario El Norte de Castilla- y de Cataluña -la barcelonesa revista deportiva Sports (1923)-, así como en publicaciones de Argentina -la revista La Baskonia (1907) y el diario La Nación (1920, 1923 y 1924)- y de Chile -la revista Juventud (1921)-.

II

ETAPAS EN LA REFLEXIÓN DEPORTIVA DE UNAMUNO

El ideario sobre el deporte moderno de Miguel de Unamuno parte de una actitud reflexiva sobre la lectura e interpretación creativa de artículos españoles y traducciones de textos extranjeros en revistas culturales españolas. Muestra una preocupación por el mundo exterior, desde la propia subjetividad, caracterizada por la realización de ensayos periodísticos sobre aspectos sociológicos e ideológicos para renovar estructuras sociales y la mentalidad de las personas individuales en un tono regeneracionista (8).

Y como en otros escritos suyos, estos textos deportivos recogen elementos de formación humanística y clásica -con citas al deporte griego y romano-, la preocupación por la muerte -en cuanto el deporte es una manifestación de militarismo que se encubre con una exaltación del patriotismo-, el contraste entre valores nacionales y extranjeros con una especial influencia inglesa, así como el análisis de las relaciones entre el hombre y el deporte a través de lazos de idioma y de espacio. Su ideario deportivo se asienta en cuatro líneas de pensamiento fundamentales: el deporte moderno como fuente de salud, el deporte moderno como elemento de expansión afectiva, el deporte moderno como medio educativo para formar un hombre nuevo y una visión intelectual.

El deporte como fuente de salud

Una primera línea de pensamiento consiste en la consideración de la práctica del deporte moderno como fuente de salud.

Se corresponde con una etapa de problemas de salud personales en Bilbao y familiares en Salamanca. Ya como estudiante de bachillerato en Bilbao se aficiona al alpinismo y al excursionismo por los montes vascos, como consecuencia de los largos paseos diarios que debía hacer por prescripción médica para combatir problemas de estrechez de pecho. Práctica que mantuvo en Salamanca con caminatas por la carretera de Zamora. Sus beneficiosos efectos los describe como una expansión del alma y como una adquisición de espíritu de libertad para gozar en calma un sensaciones fugitivas y para poder remozarse del duro trabajo (9). Posteriormente, ya como rector de la Universidad de Salamanca exaltará la influencia del deporte en la salud con el dibujo de una tabla gimnástica como ejercicio de rehabilitación para recuperar a una de sus hijas de la enfermedad de espina bífida, según un boceto que actualmente se conserva en la Casa-Museo Unamuno en Salamanca

El deporte moderno como expansión afectiva

Una segunda línea de pensamiento corresponde a la descripción en cuadros costumbristas del ambiente festivo de la restauración del juego de pelota vasca en Bilbao a finales del siglo XIX, dentro del marco de recuperación cultural vasca que ensalza costumbres, fiestas y folcklore en una visión idílica de lo rural como forma de resistencia ante la incipiente industrialización.

Incluye reflexiones sobre el público del espectáculo deportivo: la división en banderías con intereses económicos exaltando las pasiones, las crónicas periodísticas del deporte como si fuesen escuetos partes de guerra y el costumbrismo social antes, durante y después del partido (10).

El deporte moderno como medio para formar un hombre nuevo

Una tercera y más compleja línea de pensamiento está compuesta por la consideración del deporte moderno como un elemento educativo capaz de formar un hombre nuevo. Ideario que desarrolla en Salamanca y abarca dos aspectos: la exaltación del helenismo muscular y el papel de la pedagogía moderna en esa labor.

Por un lado, la personalidad de Unamuno se muestra favorable a la regeneración espiritual de la raza por medio del uso del deporte como forja moral, dentro del ambiente generalizado en Europa de exaltación del helenismo muscular para buscar un hombre completo, equilibrado en cuerpo y alma. Es una faceta de la "metarritmisis" o transformación moral de la juventud que en el siglo XX se verá desvirtuada y deformada intelectualmente, hecho que Unamuno recrimina duramente en ensayos de crítica al sistema político difundidos por la prensa, el Ateneo y las cátedras de Universidad.

Con el deporte moderno se crean las bases para una regeneración espiritual vinculada a un ideal educativo al servicio de la mayoría del pueblo y no al de una minoría ilustrada. Se crea una formación moral especial -basada en la sinceridad y autenticidad en las relaciones personales, la honradez y honestidad de comportamiento y la ecuanimidad y equilibrio de carácter- que intenta favorecer el progreso de la humanidad. Unamuno participa de este ansia de renovación espiritual de España entendida como misión pedagógica -que desarrolló el krausismo de Giner de los Ríos a través de las actividades de Extensión Universitaria- intentando organizar en Salamanca una extensión universitaria al estilo de la Universidad de Oviedo (11).

Y por otro lado, Unamuno muestra una honda preocupación por el papel de la pedagogía y la educación física en la construcción de la nueva sociedad preparada física, moral e intelectualmente. En sus escritos, editados por diarios, revistas deportivas y publicaciones pedagógicas -como el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza-, analiza las vertientes de gimnasia muscular, ejercicios militares, ejercicios de fortalecimiento, paseos y excursiones al campo y juegos corporales organizados. En ellos se recogen diversas consideraciones sobre los valores deportivos que favorecen las pedagogías inglesa y francesa -en detrimento de la concepción alemana-: el beneficio del ejercicio físico, el esfuerzo como progreso y la regulación de la vida social jerarquizada con valores impuestos con inteligencia, no con violencia y coacción (12). Y son constantes las referencias a su adaptación española a través de entidades como la Institución Libre de Enseñanza, La Escuela Moderna, el Instituto Militar Pestalozziano, los Batallones escolares y los Boy-scout.

Su pensamiento deportivo coincide en esencia con la labor desarrollada por la Institución Libre de Enseñanza, que pretendía el desarrollo moral, intelectual, cultural y físico como medio para alcanzar el progreso social sobre tres ejes de acción: el desinterés por la gimnasia salvo como elemento médico, el desinterés por los batallones escolares y formas ritualizadas de patriotismo y el fomento de los juegos corporales organizados que se extienden desde Francia, Inglaterra y Alemania en la segunda mitad del siglo XIX.

Estas tres líneas de actuación general fueron desarrolladas por el reformismo pedagógico de Francisco Giner de los Ríos en 1888 (13), del Movimiento de Oviedo y de numerosos miembros de la Institución Libre de Enseñanza. A través de su boletín informativo muestran una disposición favorable a la difusión masiva de los juegos corporales desde la Extensión Cultural, con actividades para la vulgarización y difusión masiva de conocimientos científicos. Esta tarea pedagógica que surge en 1871 en Inglaterra, es adoptada en 1898 por la Universidad de Oviedo y en su vertiente deportiva es desarrollada por Adolfo Álvarez Buylla -favorable a la educación integral del hombre y el cultivo armónico de alma y cuerpo desde 1888-, por Aniceto Sela -que considera los juegos corporales como escuela de carácter moral y de robustez física en 1887, a imitación de las ideas educativas francesas y de las universidades de Oxford y Cambridge- y por Adolfo Posada especialista en el estudio de la pedagogía francesa. Este proceso culmina con la participación de estos tres profesores en el Congreso de París de 16 de junio de 1894, en la Universidad de La Sorbona, donde se aprueba la restauración de los Juegos Olímpicos (14).

La visión intelectual del deporte moderno

La cuarta y última etapa de reflexión deportiva de Unamuno se realiza en Salamanca y durante su destierro, con una visión intelectual del mundo deportivo español que se proyecta después a varios países iberoamericanos. Unamuno critica la conversión del deporte en una misión patriótica que se opone a la misión educativa defendida por la Institución Libre de Enseñanza y se rebela contra la utilización del deporte con fines políticos.

En su mirada intelectual sobre el deporte moderno en España, posteriormente comentada en América, es frecuente la aparición de las siguientes ideas:

a) La contraposición entre el deportismo como espiritualidad exacerbada e inconsciente frente al intelectualismo que favorece el hombre de sentido medio y común.

b) La crítica al deporte como escuela de moral patriotera y de falseamiento del sentimiento patriótico con una exageración de la unidad sin integración de diferencias ni búsqueda de una riqueza emocional e intelectual, que alcanza su apogeo durante el Directorio Militar de Primo de Rivera. En la vida civil se promociona una formación cívica de corte premilitar que exalta el azar y diversos valores no intelectuales que impiden la renovación espiritual (15).

c) La caracterización del espíritu deportivo como una forma de reacción contra la inteligencia.

d) La crítica a la vanidad del deportista profesional, aunque mantiene el respeto por la práctica individual de las distintas manifestaciones deportivas.

e) La denuncia del flamenquismo social del fútbol profesional, hasta el uso de las discusiones sobre fútbol como calmante de la crítica social de las masas.

f) La excesiva ritualización de los juegos corporales, ya englobados en las disciplinas del deporte moderno tras la restauración de los Juegos Olímpicos. Sólo el fútbol se muestra como símbolo de libertad frente a la educación física de corte premilitar (16).

g) Los perjuicios que el profesionalismo del deporte causa en los valores intelectuales de jugadores, aficionados y prensa especializada.

h) La comparación entre el público de los juegos corporales modernos como el fútbol, de la pelota vasca y del mundo taurino.

i) La utilidad del deporte como medio para caracterizar la violencia de la sociedad española.

Unamuno expone estas ideas deportivas con un estilo lingüístico caracterizado por la sencillez para narrar con fidelidad los hechos. Algunos rasgos destacados son: la presencia de tecnicismos del deporte moderno, el uso de anglicismos en sentido etimológico para definir el papel social del aficionado al deporte, la creatividad léxica con los sufijos -ero, -ismo para denunciar las exageraciones creadas en torno a la educación física y la modificación del discurso repetido a partir de frases de lenguas clásicas. Es el caso de los términos: aficionado, cortada, chutar, dejada, deportero, deportismo, gentleman, goal, héroe, pelotari, pelotaire, saque, sportman, sportsmanship y volea. La modificación de discurso repetido está presente en la transformación de Panem et circenses! en ¡Pan y pelotón! con la exageración del fútbol, en un proceso que culmina con la denuncia del uso político de las masas en el estadio con la expresión ¡Pasto y deportes! También aparecen referencias a héroes clásicos del esfuerzo y a los juegos griegos y romanos del mundo clásico.

III

ESCRITOS DEPORTIVOS

La obra deportiva de Miguel de Unamuno está formada por un total de 25 composiciones, escritas entre 1893 y 1934. Consta de un relato sobre el ambiente de la restauración de la pelota vasca -Un partido de pelota (1893)-, el ensayo El "jiu-jitsu" en Bilbao (1908), el poema "Al aeroplano" (1915), la correspondencia con Juan Antonio de Zunzunegui -"Carta de Unamuno a guisa de prólogo" (1926), para la novela Chiripi- y veintiún artículos de prensa de variada temática:"Rousseau en Iturrigorri" (1907), "Sobre el ajedrez"(1912), "Recuerdos entre montañas" (1915), "Deporte y Literatura" (1915), "Juego limpio" (1917), "Ludendorff, el jugador" (1920), "Patriotismo y optimismo" (1920), "Carta a jóvenes chilenos" (1921), "Del deporte activo y del contemplativo" (1922), Andanzas y visiones españolas (1922), "Intelectualismo y deportismo" (1923), "Boy-scouts y foot-ballistas" (1923), "Sobre el desarrollo adquirido por el football en España"(1924) y "¡Pasto y deportes!" (1924), "El desdén con el desdén", "Mozalbetería" (1932), "Mozalbetes anárquicos" (1932), "Juventud de violencia" (1933), "Puerilidades nacionalistas" (1933), "Comentarios de las armas y las letras" (1934) y "Gorros rojos y gorros gualdos" (1934). Un análisis temático, por orden cronológico, permite una clara visión de conjunto sobre su reflexión sobre los juegos, el deporte moderno.

Un partido de pelota (1893) constituye un relato de su obra De mi país. Descripciones, relatos y artículos de costumbres, en la que presenta una crónica de un partido de pelota a ble disputado entre las parejas Indalecio Sarasqueta "Chiquito de Eibar" y Vicente Elícegui -de Rentería- frente a Francisco Alberdi "Baltasar" y Juan José Eceiza "Mardura", de Azpeitia, en el frontón bilbaíno de Abando. Narra el ambiente costumbrista de los jugadores, de las 12 pelotas elaboradas por Modesto Sainz -de Pamplona- y del público comparándolo con el ambiente de los festejos taurinos, antes, durante y después del espectáculo deportivo. Unamuno lee esta crónica en la sociedad El sitio de Bilbao, la reproduce en la revista Euskalherria y la recoge en su libro El Nervión (17).

"Rousseau en Iturrigorri" es un artículo -publicado en La Baskonia, de Buenos Aires, en 1907- en el que Unamuno expone su relación con el deporte desde niño. Recuerda los tiempos infantiles en que esperaba el ambiente de las corridas de toros en agosto y disfrutaba de las regatas en la ría y evoca sus críticas juveniles a los mundos taurino y deportivo como muestra personal de anti-urbanismo. Además, destaca que aprecia la gimnasia, al haber sido terapia médica en la superación de sus problemas de estrechez de la caja del pecho, escaso aguante para la fatiga física y temple de músculos y nervios, gracias a largos paseos y ascensiones a los montes Archanda, Arraiz o Arnótegui.

El "jiu-jitsu" en Bilbao conforma un conjunto de reflexiones en forma ensayo sobre el espectáculo de la lucha japonesa en 1908.

"Sobre el ajedrez" está recopilado en Contra esto y aquello (1912). Plantea los recuerdos de una visita al casino de Guernica para ver una partida de ajedrez. En él expone la locura de ajedrecismo que sufre en su mocedad por tener un propósito caballeresco, ser culto, favorecer la intelectualidad y ser educativo al tener que desarrollar dotes de observación, orden y previsión. Pero, en un segundo momento, lo critica por ser un juego de envido y de azar más que no merece la pena si no es capaz de promover la conversación íntima y libre o el cambio de ideas y de enseñar a aprender a servirse del azar en la vida como escuela de psicología práctica.

En "Recuerdos entre montañas" -artículo que aparece en La Esfera, de Madrid, en 1915- reflexiona sobre las ideas de Rousseau sobre el odio a la civilización para aspirar a la vida de la naturaleza. Y exalta el estado de ánimo y repliegue del alma que siente entre montañas: la alegría del soleado y despejado monte Archanda, la profunda melancolía entre los montes Arnótegui y Pagazarri, las hondonadas de espíritu al pasar las hondonadas de Buya, la felicidad al tenderse bajo los árboles del monte Pagazarri y la paz al ascender a las cumbres de los montes Oiz, Udala, Amboto y Sollube.

En el artículo "Deporte y Literatura" -publicado en 1915, en Nuevo Mundo- retoma el tema de su práctica activa del alpinismo, para compararlo con el exhibicionismo del deporte profesional al que decide combatir.

En el poema "Al aeroplano", considera a este medio un artilugio, un ángel desalado que da cabriolas en busca de "la fe de Don Quijote".

En "Juego limpio" -que aparece en 1917 en Nuevo Mundo- realiza un amplio comentario sobre un artículo del oficial del Ejército de Inglaterra, Sir Carlos Waldstein en The Nineteenth Review y de la que publica un extracto en castellano la revista La Lectura. En primer lugar, analiza tres ideas vertidas por el oficial inglés: la influencia de los juegos y deportes en los sistemas educativos de Alemania e Inglaterra, el concepto de juego limpio con sus efectos sobre la conducta humana y la modificación del carácter al desenvolverse de forma espontánea y una crítica a los alemanes por convertir los juegos deportivos en ejercicios gimnásticos de carácter obligatorio. Y amplía esta crítica al considerar que el juego se deteriora en cuanto se pedagogiza y pierde sus funciones de divertirse o explayar la personalidad para convertirse en un medio de preparación obligatoria para la milicia que choca con el espíritu libre de la edad infantil. Y en segundo lugar, critica el espíritu mercenario de los profesionales del deporte y opone su carácter de parásito social al concepto de gentleman porque es el aficionado en el juego y profesional en el trabajo.

"Ludendorff, el jugador" aparece en La Nación en 1920 y plantea una dura crítica al oficial alemán Erich Ludendorff (18), por dirigir el conflicto de la I Guerra Mundial con espíritu de jugador, que es muestra de nula inteligencia y de degradación al reducir sus actuaciones al mero instinto. Unamuno rebate los planteamientos militares de su libro Memorias de guerra: 1914-1918, donde plantea el conflicto como un juego de azar, en el que juega un gran papel la suerte y hay que saber aprovecharse de ese factor. Para Unamuno, la extensión de este argumento del azar como modelo social desemboca en un síntoma de locura y entontecimiento colectivos que va contra la civilización y desemboca en una violenta conmoción catastrófica para poder recuperarse. Y llega a la conclusión de que rehuye "las sociedades deportivas y eróticas" porque son fuente de aburrimiento y tristeza.

En "Patriotismo y optimismo" -publicado en 1920 en El Liberal- somete a reflexión el concepto del deporte de patriotismo o patriotismo deportivo, que consiste en tener un optimismo disciplinario manifestado externamente en liturgias, emblemas y etiquetas. Critica la pedagogía que recurre a la educación en el culto a las ceremonias externas y litúrgicas como una forma de patriotismo que Unamuno denomina "patriotismo deportivo" o "patriotismo de trapo"

"Carta a jóvenes chilenos" -recogida en la revista chilena Juventud en 1921- supone una nueva incursión en la relación entre deporte y exageración del patriotismo en la que Unamuno desenmascara a su practicante medio: el "sportman". Lo caracteriza como personaje holgazán, nada intelectual, estudiante pero no estudioso, profesional de la patriotería y representante del imperialismo militarista y plutocrático que odia la inteligencia.

"Del deporte activo y del contemplativo" se publica en 1922 en Nuevo Mundo y compara el ambiente del deporte moderno con el mundo clásico y los gladiadores. Considera que el deporte corporal no es solución a la degeneración de la raza y lamenta el hecho de que los aficionados -el deportero contemplativo- no se entreguen al juego de las ideas sino que pasen los días discutiendo de fútbol y toros, como ya planteó en el artículo "El deporte tauromáquico". Y termina su exposición con una fuerte crítica a la vanidad del profesional del deporte por no desarrollar su faceta intelectual y llegar a la conclusión de que la salud no se alcanza con el deporte sino con una vida moderada.

Andanzas y visiones españolas es un libro de paisajes editado en 1922, que recoge rutas realizadas por el autor en 1911. Para la temática deportiva destaca la recuperación del montañismo y sus beneficiosos efectos durante el itinerario por la Sierra de Gredos, con la subida a la Laguna Grande y al monte Almanzor.

En "Intelectualismo y deportismo" -publicado en La Nación en 1923- retoma el tema de las nuevas formas de patriotismo para arremeter contra el deportismo, entendido como reacción contra la inteligencia y lo intelectual. Este deportismo combate a los intelectuales partidarios de la imposición de la cultura y de la crítica de los poderes decadentes ejercida con inteligencia y pasión. En su opinión, se produce una alianza militarismo-clericalismo-deportismo contra lo intelectual que favorece un estado revolucionario.

"Boy-scouts y foot-ballistas" aparece en 1923 en la revista especializada Sports, aunque ya había sido publicado en 1921 en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza. Trata el tema de la educación del hombre y del ciudadano para contraponer los valores de los juegos pedagógicos de disciplina y liturgia como los boy-scouts -que es una escuela de patriotismo- frente al fútbol amateur como juego de juventud, divertido, libre, espontáneo, educador y menos intervenido.

"Sobre el desarrollo adquirido por el football en España" se publica en La Nación en 1924 y presenta la idea del juego como espejo de la actualidad colectiva. Es una acotación a un artículo de Fabián Vidal en El Mercantil Valenciano sobre cómo los juegos de chicos imitan a los mayores -en la III Guerra Carlista se jugaba a la guerra; con la Restauración, a los toros; y ahora al fútbol-. Compara el balompié con la tauromaquia para reflexionar críticamente sobre varios aspectos: el flamenquismo que rodea el espectáculo deportivo como sucedáneo espiritual; el aficionado que convierte en pelotón su cabeza y sufre daño en su inteligencia; el localismo cerril de las competiciones; el profesionalismo a sueldo; y la escasa calidad literaria del periodismo deportivo, sin textos que canten a los grandes jugadores como en los Juegos griegos. Establece la diferencia entre juego y deporte moderno -el juego es serio, el deporte, no- y considera que el fomento del "sportman" lleva a un peligroso ambiente de infantilismo irracional para el pueblo que actualiza el "¡Pan y toros!", en "¡Pan y pelotón!" y "¡Pan y catecismo!", hasta reconvertirse en "¡Pasto y deporte!".

"¡Pasto y deportes!" aparece en La Nación en 1924 y es la culminación del ambiente de exageración del patriotismo con los elementos expuestos anteriormente y un ataque al Directorio, Militar de Primo de Rivera por favorecer esta exaltación que, primero, lleva a un ambiente revolucionario y, segundo, favorece el acatamiento incondicional de las acciones del poder por parte de una ciudadanía adormecida con el espectáculo deportivo.

El 2 de diciembre de 1926, Unamuno escribe en Hendaya una carta a Juan Antonio de Zunzunegui como prólogo a la novela Chiripi, que, mediante una visión de cuadros y de costumbres, narra las peripecias del Bilbao Club en 1925 y 1926 a través de su delantero. En ella se presentan las nefastas consecuencias intelectuales del profesionalismo en la degeneración de las personas y exalta el fútbol como medio de regeneración social que apaga la sensualidad, aleja de tabernas y prostíbulos, da elasticidad al cuerpo y proporciona optimismo al alma. Para Unamuno, en su amargura del exilio Chiripi es un motivo para reconfortar el espíritu y para la evocación de los años juveniles en Bilbao, de los ambientes, paisajes y recuerdos en la Campa de Abia, el Abra y Abando. Es una novela que observa el mundo, sus ambientes, costumbres y sus tipos vascos con un toque de sátira de la sociedad.

Después de su exilio, los escritos deportivos de Miguel de Unamuno toman nuevos rumbos y convierten al deporte en un elemento para caracterizar hechos ajenos a la actividad deportiva. En primer lugar destaca "El desdén con el desdén" donde ejemplifica el defecto del carácter español de desdeñar o de fingir deseñar lo que no se puede entender o sentir. Con una anécdota como espectador de un partido de pelota vasca en Bilbao, relata cómo al finalizar el juego, el vencedor, Chiquito de Eibar, era sacado a hombros del frontón entre el entusiasmo general del público y la indignación de un espectador que creía que ese tipo de manifestaciones era más apropiada para el mundo taurino.

En segundo lugar, lo futbolístico le sirve para caracterizar el componente costumbrista del pujante nacionalismo vasco de los años treinta en los artículos "Puerilidades nacionalistas" y "Gorros rojos y gorros gualdos", publicados en Ahora en 1933 y 1934 (19).

Y finalmente, durante la II República, el deporte caracteriza psicológica y socialmente la creciente división y el enfrentamiento de la sociedad española. Las poses que suplen la falta de ideología con ademasnes deportivos, la violencia como juego sin estar al servicio de un ideal, el sentido deportivo de la violencia, el deporte de la rebeldía y la infantilización de la juventud con divisiones en bandos pasan a ser temas recurrentes en los artículos "Mozalbetería" y "Mozalbetes anárquicos" -publicados en El Sol en 1932-, "Juventud de violencia" -aparecido en El Norte de Castilla en 1933- y "Comentarios de las armas y las letras" -que aparece en Ahora en 1934-.
NOTAS (1) Cf. CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 1985, págs. 506-513.

(2) Cf. ROBLES, Laureano, Epistolario completo Ortega-Unamuno, El Arquero, Madrid, 1987, págs. 17-20.

(3) Según Antonio Gallego Morell, La Generación del 98 inicia la literatura de creación sobre el deporte moderno con Unamuno y Baroja y estará presente también en la "generación ejecutoria" de las ideas del grupo noventayochista, establecida por Manuel Alvar. Además de Unamuno, escriben obras de tema deportivo o con referencias al deporte moderno: BAROJA, Pío en Zalacaín, el aventurero (1909); BENAVENTE, Jacinto en Más fuerte que el amor (1906) y Literatura (1931). Ya en la siguiente generación se ocupan: D'ORS, Eugenio en "Pindárica Segona" (1914), Nuevo glosario (1947) y Novísimo glosario (1950); ORTEGA Y GASSET, José en La deshumanización del arte (1925), El origen deportivo del Estado (1930) y Revés del almanaque (1934); y VELA, Fernando Fútbol Association y Rugby (1924) y "Embrutecimiento" (1935). Cf. ALVAR, Manuel, De Galdós a Miguel Ángel Asturias, Cátedra, Madrid, 1976, pág. 28; GALLEGO MORELL, Antonio, "Baroja y Unamuno, precursores del tema en la novela española", Deporte 2000, número 4, Madrid, 1969, págs. 45-46 y Literatura de tema deportivo, Prensa Española, Madrid, 1969.

(4) Cf. ABELLÁN, José Luis, Historia crítica del pensamiento español, Espasa- Calpe, Madrid, 1988, 5/I, págs. 67-72 y CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 1985, pág. 513.

(5) Cf. ALVAR, Manuel, De Galdós a Miguel Ángel Asturias, Cátedra, Madrid, 1976, pág. 35.

(6) Cf. CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 1985, pág. 510 y UNAMUNO, Miguel de, "Artículos y discursos", Nuevo Mundo, Madrid, 22 de junio de 1917.

(7) Para el estudio de la labor periodística de Unamuno, Cf. ARANCIBIA CLAVEL, Patricia, "La América de Unamuno", Actas del Congreso Internacional "Cincuentenario de Unamuno", Universidad de Salamanca, 1989, págs. 371-375; CELMA, María del Pilar, La pluma ante el espejo, Universidad de Salamanca, 1989 y Literatura y Periodismo en las Revistas del Fin de Siglo. Estudio e Índices (1888-1907), Júcar, Gijón, 1991, págs. 67-70; y FERNÁNDEZ ALMAGRO, Melchor, "Unamuno, periodista" , Las terceras de ABC, Prensa Española, Madrid, 1976, págs. 256-262.

(8) Cf. CELMA, María del Pilar, La pluma ante el espejo, Universidad de Salamanca, 1989, págs. 167-170 y PÉREZ VILLANUEVA, Joaquín, Ramón Menéndez Pidal: su vida y su tiempo, Espasa, Madrid, 1991, pág. 219.

(9) Cf. UNAMUNO, Miguel de, Recuerdos de niñez y mocedades, Espasa-Calpe, Madrid, 1982, págs. 90 y 126.

(10) Unamuno desarrolla un modelo francés de relato deportivo, destinado a favorecer su difusión mediante la admiración y el canto de los principales lances del juego y la descripción del ambiente social festivo para reverdecer viejos valores y descubrir otros nuevos más allá de la comercialización. El deporte se convierte en una expansión intelectual y afectiva que exalta los grandes frontones -Durango, Eibar, Zarauz, Vitoria, Vergara, Marquina, Abando (Bilbao), Jai Alai (San Sebastián), Guernica, Oñate y Elgóibar- y el juego de pelota como escuela de formación moral y de disciplina. Cf. IRIGOYEN, Juan de, El juego a mano, Excelsior, Bilbao, 1926, págs. 175, 176 y 178.

(11) Cf. ABELLÁN, José Luis, Historia crítica del pensamiento español, Espasa-Calpe, Madrid, 1988, 4, págs. 428-429 y 5/I, pág. 285; BAHAMONDE, Ángel-MARTÍNEZ, Jesús, Historia de España del siglo XIX, Cátedra, Madrid, 1994, págs. 528-529; y GÓMEZ MOLLEDA, María Dolores, Unamuno, "agitador de espíritus", y Giner (Correspondencia inédita), Narcea, Madrid, 1977, págs. 47-68.

(12) Estos nuevos valores sociales de la educación física son desarrollados por Pierre de Coubertin, a imitación de los valores pedagógicos ingleses del juego practicados por Sir Thomas Arnold y el partido Liberal de William Ewart Gladstone. Cf. MERCÉ VARELA, Andrés, Pierre de Coubertin, Península, Barcelona, 1992, págs. 29-31. (13) GINER DE LOS RÍOS, Francisco, Los problemas de la educación física, Madrid, 1888.

(14) Cf. MARTÍNEZ MAGDALENA, Ángel, Los pioneros españoles del olimpismo moderno, Consejería de Educación, Cultura, Deportes y Juventud del Principado de Asturias, Oviedo, 1992, págs. 38 y 53.

(15) Unamuno describe las diferentes manifestaciones del creciente ambiente patriotismo a partir de la creación de las Juntas Militares de 1917 en: "La crisis actual del patriotismo español", "Más sobre la crisis del patriotismo", "Cuestiones de momento", "Contra el purismo", "La crisis actual del patriotismo español", "La Patria y el Ejército", "Intelectualidad y espiritualidad", "La juventud intelectual española" y "Sobre una publicación del Directorio". En este último artículo, analiza la relación de la educación cívica sobre la patria para la formación de Nuevos Hombres y critica la publicación Catecismo del ciudadano por imitar el modelo alemán de 1914 con su über alles in der Welt de los alemanes en 1914, que convertía elementos de la vida diaria en fetichismos del patriotismo. Cf. CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 1985, págs. 481-491; MORODO, Raúl, Los orígenes ideológicos del franquismo: Acción Española, Alianza Editorial, Madrid, 1985, pág. 22; ONÍS, Federico de, Unamuno en su Salamanca, Universidad de Salamanca, 1988, pág. 189.

(16) Esta consideración positiva del fútbol como elemento de libertad se mantiene a lo largo de todos sus escritos deportivos -excepto en los referentes a los abusos del profesionalismo, que se aprobó en 1926, aunque se venía debatiendo su regulación desde 1917-. Quizá en este planteamiento influyó el éxito social de su sobrino Unamuno como delantero del Athletic Club de Bilbao entre los años veinte y cuarenta. Hasta ser reemplazado por Zarra, Panizo, Gaínza, Iriondo y Gárate en la campaña 1941-1942, consigue 74 goles en Liga y 21 en Copa desde la implantación del profesionalismo futbolístico, en 1928-1929.

(17) Cf. GALLEGO MORELL, Antonio, "Baroja y Unamuno, precursores del tema en la novela española", Deporte 2000, número 4, Madrid, 1969, págs. 45-46; Literatura de tema deportivo, Prensa Española, Madrid, 1969; y "Unamuno y el deporte", Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno, Salamanca, 1970, XX, 25-29.

(18) Erich Ludendorff fue Jefe del Estado Mayor alemán, Ministro de la guerra durante la I Guerra Mundial, ideólogo del pangermanismo y autor del libro La Guerra total (1935) que contiene ideas militaristas puestas en práctica por Alemania durante la II Guerra Mundial.

(19) En estos años, la presencia del deporte en el nacionalismo vasco presentaba especial predilección por ciclismo, fútbol, montañismo y pelota y por la edición de publicaciones especializadas que combinaban el deporte con otras actividades de carácter folclórico y cultural. Cf. ESTORNES ZUBIZARRETA, Idoia, "Educación, prensa y cultura", Los nacionalistas, Fundación Snacho el Sabio, Vitoria, 1995, págs. 267-268. GRANJA, José Luis de, "La prensa nacionalista: 1930-1937. Una aproximación histórica", La prensa de los siglos XIX y XX, Universidad del País Vasco, Bilbao, 1986, págs. 659-685; "Introducción", Nacionalismo y II República en el País Vasco, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, págs. 5-16; "Un modelo de partido-comunidad en el siglo XX: el Partido Nacionalista Vasco", El nacionalismo vasco: un siglo de historia, Tecnos, Madrid, págs.145-169. RICO, Pedro, El "sport" en España, Madrid, 1930. SÁIZ DE VALDIVIELSO, Alfonso Carlos, Triunfo y tragedia del periodismo vasco (1900 a 1939), Editora Nacional, Madrid, 1977.

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