Viernes, 24 de noviembre de 2017

Darío Villanueva: “El DRAE pasará a llamarse DILE”

16/12/2014
Elvira Huelves, www.cuartopoder.es

Darío Villanueva es el trigésimo director de la tricentenaria Real Academia Española. Catedrático de la Facultad de Filología -de la que fue Decano- de la Universidad de Santiago -de la que fue rector-, llevaba siendo Secretario de la RAE desde 2009 y sucede a José Manuel Blecua en el cargo, ante la renuncia a volver a presentarse del filólogo zaragozano. Entre sus obras publicadas está Trayectoria de la novela hispanoamericana actual, Teorías del realismo literario, Después de la GalaxiaGutenberg y la Galaxia McLuhan  y MarioVargas Llosa: La novela como Literatura,entre muchas otras.

Y como nunca es tarde si la dicha es buena,cuartopoder.es ha hablado con el nuevo capitán de la nave de la lengua española.

 ¿En qué es importante para usted el cargo que acaba de aceptar? ¿Qué cree que puede aportar a la RAE desde el puesto de Director?

— Es importante por lo que significa de confianza en mí por parte de mis compañeros, que son todos personas eminentes a las que admiro y respeto. Y lo que creo poder aportar es la puesta en marcha de un plan estratégico de la RAE que en cuatro años pueda garantizar susostenibilidad y la continuidad en el cumplimiento de las misiones para las que la Academia se creó hace ahora trescientos años.

— ¿Qué cosas tiene pendientes la Academia? ¿Cuál es su “preferida”?

— Precisamente lo antes dicho: dotarse de un programa estratégico de trabajo que en cierto modo la refunde organizativamente para que continúe siendo en el siglo XXI, lo mismo que fue en los siglos anteriores.

— ¿Qué significa “acometer la remodelación” del próximo DRAE?

— Significa más que remodelarlo, refundarlo. Esa refundación constituye el mejor homenaje que hoy podemos hacer a los fundadores, que produjeron el mejor diccionario de una lengua europea en el siglo XVIII, el conocido como Diccionario de Autoridades, del que procededirectamente la 23ª edición del que acabamos de presentar. Se trata, en definitiva, de elaborar un diccionario de planta y realización digital, pensado ya desde la perspectiva de los usuarios más jóvenes, los llamado “nativos digitales”. Un diccionario que ya no será un libro que se pone en la red para su consulta, como ocurre ahora, sino un diccionario en línea del que se harán varias ediciones en libro, sin duda.

Y en otro orden de cosas, será un verdadero diccionario panhispánico. Dejará de ser identificado con las siglas DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) y pasará a ser genuinamente el DILE (Diccionario de la Lengua Española, la lengua general de 500 millones de hispanohablantes).

— Un reto es cuadrar las cuentas: ¿Se puede hacer algo sin que la RAE devenga en una empresa privada? A algún académico parece que les gusta la idea de convertirla en una Sociedad Anónima.

— Claro que se puede hacer algo, y mucho. En aplicación del mencionado plan estratégico, a partir de enero de 2015 poner en marcha una sociedad de gestión de la RAE, que se encargue de desarrollar y resolver todos los asuntos laborales, financieros, contractuales, comerciales y de mercadotecnia en los que obligadamente nuestra actividad incurre. Esta sociedad será un mero instrumento al servicio de los fines de la RAE, será gobernada desde ella y a ella le pertenecerá en un 100%. Por lo tanto, será la herramienta que permitirá mantener la esencia genuina de la RAE, que ha sido, es y será una academia, nunca una empresa.

— ¿Sobran empleados en la RAE o pueden pasar tranquilos la Navidad?

— La RAE está ofreciendo bajas voluntarias incentivadas a sus trabajadores. Esperamos que esto pueda representar un descenso de un 10% en una plantilla de unos 80 efectivos. Los que continúen son imprescindibles para desarrollar las actividades que según nuestro plan estratégico proporcionarán en cuatro años el equilibrio presupuestario de la sociedad de gestión y de la propia RAE en su conjunto.

— Como en toda institución, en la RAE se dice que hay intrigas palaciegas y que el director suele llevarse la peor parte, ¿no le arredra esta perspectiva?

— No. En absoluto.