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Los argentinos y el «español
neutro»

22/07/2013

Graciela Melgarejo, La NaciónInesperadamente, un hecho político como fue hacer entrar en vigencia una ley de 1986 –el miércoles pasado, más de un cuarto de siglo después de su creación, se publicó en el Boletín Oficial la reglamentación de la ley de doblaje– renovó el interés acerca de un hecho lingüístico: el llamado castellano neutro.Es curioso también que esto haya coincidido más o menos en el tiempo con otro hecho, más parroquial: en una columna pasada, «Tiempo de inauguraciones y encuentros especiales», del 8/7, el presidente de la Academia Argentina de Letras, José Luis Moure, se había referido a «la diferencia entre el empleo del lenguaje en sus registros cotidianos y su forma estándar, la elaborada como lengua de cultura». Algunos comentaristas habían confundido «lenguaje estándar» con el «castellano neutro», y otros comentaristas habían recordado oportunamente varios artículos de la profesora Lucila Castro para aclarar el tema. Uno en particular, publicado en la sección Opinión de este diario el 19/11/2004, que se llama «Nadie puede ser neutral».El artículo está, por supuesto, lleno de conceptos brillantes, de manera que se aconseja fervorosamente su lectura (en http://bit.ly/156Gcgv ). En tanto eso ocurra, he aquí algunos fragmentos: «?los hispanohablantes siempre celebramos la unidad en la diversidad. Así era antes, cuando no estaba de moda la comunicación y tal vez por eso no nos diéramos cuenta de todo lo que nos separaba. Por eso ahora hemos emprendido la búsqueda del vellocino de oro del español internacional (?) Llegaríamos así al famoso español neutro que algún avispado empresario del doblaje nos quiso hacer creer que existía, al castellano neutro (un oxímoron) de la ley de doblaje argentina»; «un aspirante a hispanoneutroescribiente poco avisado seguramente evitaría la palabra pibe , pero difícilmente se le ocurriría que manejar , en la acepción de conducir un vehículo, es un americanismo. Y emplearía tranquilamente ese verbo en una traducción al español neutro. Pero poco importaría, porque de todos modos lo entenderían y, de paso, los españoles enriquecerían su vocabulario».La profesora Castro concluye así su lección: «Es preferible una buena traducción al madrileño o al porteño o al guatemalteco, con toda su carga de intencionalidad y connotación, a esos engendros supuestamente neutros que no son ni chicha ni limonada».El tiempo dirá cómo sigue este proceso de doblar las series de TV y las películas «al argentino», e incluso qué camino harán estos productos si consiguen acceder a otros mercados de América latina. De tener éxito nuestra interpretación del neutro, no nos encontraremos con la sorpresa de oír (sí) doblados a los actores argentinos. Quien esto escribe descubrió una noche en un canal de cable que sólo pasa películas dobladas al español la versión en castellano neutro de Un novio para mi mujer : Adrián Suar y Gabriel Goity discutían en un parque de diversiones bien porteño, pero doblados al colombiano. ¿Deberíamos deducir, como lo menciona la profesora Castro en otro artículo, que el español neutro es «cualquiera menos argentino?» Por suerte, la canción de fondo de la película, que era de Cacho Castaña, no estaba doblada.© La Nación