Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Lenguaje humano combina sistemas de comunicación de pájaros y primates

28/07/2015

El lenguaje humano utiliza un conjunto finito de elementos, como gestos, sonidos y palabras, para crear una aparente infinidad expresiones. Es esencialmente diferente y mucho más complejo que las formas de comunicación de otras especies. Un estudio reciente afirma que la complejidad de nuestro lenguaje no demoró miles de años para alcanzarse, como afirman algunos estudios.

La investigación fue realizada conjuntamente por Vítor Augusto Nóbrega, de la Universidad de São Paulo, y Shigeru Miyagawa, profesor de lingüística y lengua y cultura japonesa en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), nos Estados Unidos.

Nuestro lenguaje está compuesto por dos capas: una expresiva y la otra, léxica. La expresiva está formada por rasgos gramaticales que no se producen en forma independiente, tales como flexiones de género y número, entre otros elementos relativos a la organización de las frases.

Algo semejante se puede verificar en el canto de los pájaros: los ruiseñores pueden producir hasta doscientas canciones manipulando sus patrones. Sin embargo, estas canciones, a pesar de sus variaciones de patrón, siempre expresan un mismo mensaje: identidad, localización, disponibilidad sexual, entre otras informaciones.

La capa léxica, por su parte, se refiere al contenido de una oración; está compuesta por elementos que contienen una referencia al mundo. Puede ser encontrada en algunos tipos de simios, que emiten diferentes vocalizaciones de alarma para anunciar la presencia de diferentes predadores. Tienen un sonido para predadores terrestres, como los tigres; otro para advertir sobre predadores aéreos, como águilas y otro para predadores que se arrastran en el suelo, como serpientes. Sin embargo, no son capaces de transmitir mensajes que traten de una idea abstracta del predador, por ejemplo.

Recombinaciones

Según el estudio de Nóbrega y Miyagawa, estas dos capas se integraron en forma rápida y exitosa, haciendo posible la emergencia del lenguaje humano tal como lo conocemos actualmente, es decir, con estructuras complejas, desde las palabras hasta las oraciones.

Estos nos hizo capaces de transmitir informaciones esenciales, pero también hacer recombinaciones con significados nuevos. Las palabras María, comer y pastel, por ejemplo, pueden combinarse en varias oraciones con significados diferentes, por ejemplo “María comió pastel ayer”, “pastel, es lo que María comió”, “María no come pasteles”. Sin embargo, en todos estos casos las informaciones esenciales son las mismas: María, comer y pastel.

La evolución del lenguaje humano, por lo tanto, consistió en la combinación de estos dos sistemas preexistentes, dando origen a la sintaxis. “En nuestro trabajo demostramos que el lenguaje humano emergió abruptamente por medio de la integración de dos sistemas disponibles en la naturaleza, un sistema léxico, presente en las vocalizaciones de algunos primates, y un sistema expresivo, presenta en el canto de los pájaros, con la misma complejidad que atestiguamos en la actualidad”, explicó Nóbrega.

Para testimonia la inexistencia de un lenguaje primitivo que se habría desarrollado gradualmente a lo largo de los años, Nóbrega y Miyagawa se valieron de la “hipótesis de la integración”, propuesta por el segundo y algunos de sus colegas, que encontraba evidencias en la disertación de maestría de Nóbrega. Tópicos em composição: Estrutura, Formação e Acento, la tesis defendida por el brasilero en 2014, argumenta que las palabras compuestas de las lenguas de las lenguas naturales, como paraguas, están formadas superficialmente por dos compuestos diferentes, pero todas ellas contienen una estructura interna uniforme. Los autores afirman que cada palabra es tan compleja como una oración, lo que significa que es poco probable que las palabras que usamos hoy sean descendientes de un supuesto modo de hablar primitivo. “No hay evidencias que permitan suponer que los (vocablos) compuestos puedan ser fósiles lingüísticos de un protolenguaje”, resume Nóbrega.

 

El estudio, que va a contramano de la visión gradualista defendida por algunos investigadores, demuestra que las investigaciones en lingüística están teniendo impacto en cuestiones que hasta ahora estaban restringidos a otras áreas, como la biología. “Nuestras discusiones sobre la correlación entre algunos sistemas de comunicación animal y la emergencia del lenguaje humano puede esclarecer diversos puntos sobre la naturaleza y las características de esos sistemas”, concluye el investigador.