El español de América

Rafael Lapesa

Otros meridionalismos peninsulares en el español de América

1. El hallazgo de unas 600 cartas de españoles que, instalados en las Indias, querían llevar allá a sus mujeres y otros parientes ha anticipado de manera sensacional las primeras dataciones americanas de fenómenos que se creían mucho más tardíos. Están escritas en su mayor parte por andaluces de escasa cultura y proceden de las más diversas regiones de la América virreinal. Las que hasta ahora se han citado como de interés por sus andalucismos van del año 1549 al 1635. La búsqueda en otras colecciones documentales ha contribuido también a anticipar testimonios. Paralelamente, la investigación española ha documentado, para todos estos fenómenos, precedentes en el Mediodía peninsular, algunos de los cuales remontan a los siglos X y VII. Aunque en el capítulo XIII (§§ 92, y 93) dimos cuenta de los nuevos datos sobre su aparición escrita en América, hay que relacionarlos ahora con los registrados en el habla actual por la dialectología hispanoamericana y buscar solución para los contrastes que surjan.


2. El yeísmo es el rasgo meridional español que en América tiene extensión más cercana a la del seseo, aunque sin llegar a generalizarse como éste. Atestiguado en España desde la época mozárabe, en Méjico desde 1527, en el Cuzco desde 1549, etc. (§ 931), motivó a fines del siglo XVII composiciones humorísticas del poeta Juan del Valle Caviedes, natural de Porcuna (Jaén), pero radicado en Lima. Durante algún tiempo se creyó ver en ellas el primer testimonio del yeísmo hispánico; hoy su interés lingüístico se limita a probar que Inesiya, hayo, bosquejayo, maraviya suscitaban ultracorreciones aller, ballo, desmallo, seguramente no sólo gráficas entonces. En la actualidad la /l/ es de uso normal y prestigioso en una franja interior de Colombia que comprende las ciudades de Bogotá y Popayán; persiste —apoyada por influjo de las lenguas indígenas, como ya se ha dicho (§ 1276)— en la parte Sur de la sierra ecuatoriana, en amplias zonas de las tierras altas y costa meridional del Perú, casi toda Bolivia, parte de las provincias argentinas de San Juan y la Rioja, y, además, en las limítrofes con el Paraguay y en todo este país donde connota independencia frente al yeísmo rehilado porteño; en el Sur de Chile quedan focos aislados. En el Norte y Centro de la sierra ecuatoriana la /l/ no se articula como fricativa lateral, sino central rehilada, [y] o [z] mediopalatal; el rehilamiento la distingue de la /y/, oponiendo caze ‘calle’, estreza ‘estrella’ a mayo, saya, con /y/ sin rehilar; en la pronunciación vulgar la [z] llega a ensordecerse en [s]. La oposición entre /z/ (< /l/) y /y/ se da también en la provincia argentina de Santiago del Estero.


En las regiones yeístas el resultado común e /l/ y /y/ ofrece variantes: aparte de la [y] fricativa normal, existe otra más abierta, cercana a la [i] semivocal y [j] semiconsonante, que en Nuevo Méjico, Norte y Sur e Méjico y gran parte e América Central llega a desaparecer entre vocales, sobre todo en contacto con /í/ acentuada (gayina > gaína, siya > sía), pero también en detae ‘detalle’, ceboa ‘cebolla’, etc.; en San Luis (Argentina), arroíto, medaíta, semía, cuchío, estrea, aqueo y muchos más; la pérdia se registra aisladamente en otros puntos. El refuerzo con rehilamiento se da en Oaxaca (Méjico) y es general y característico del Río de la Plata (Uruguay y províncias argentinas e Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y todas las meridionales); el prestigio de Buenos Aires lo irradia hacia el interior, extendiéndolo a ciudades como Tucumán, Salta y Jujuy. Ya existía a fines el siglo XVIII y durante el XIX hay repetidos testimonios de él, entre otros el del célebre arqueólogo francés Maspero (1872). Junto a la [z] sonora de la dicción porteña consolidada, está cundiendo con pujanza creciente la sorda [s] (case ‘calle’, aser ‘ayer’).


3. La /-s/ final e sílaba o palabra se mantiene con fuerte silbo y tensión en el Norte y meseta mejicanos, en regiones altas de América Central, Colombia y Ecuador, casi todo el Perú, la mayor parte de Bolivia y, dentro de Argentina, en zonas de las provincias e Jujuy, Salta y Santiago del Estero; la influencia culta ha impuesto como norma en Buenos Aires y provincias del Sur una /-s/ menos tensa, aunque en ambientes populares abunden la aspiración o la pérdida, desestimadas en otros niveles sociales. En Chile la /-s/ final de sílaba «es comúnmente semiaspirada en el habla culta», que la aspira muchas veces, «y del todo aspirada o muda en la lengua popular». En el resto de Hispanoamérica es general la aspiración (ehcuela, bohque, otroh), que se asimila con frecuencia a la consonante siguiente (mihmo > [mímmo] o [mímmo]) y a veces le quita sonoridad (rehbalar > [rejjalár] > [rejalár], máh barato > má farato, dihguhto > dihuhto o [dixúhto), etc.). Cuando la aspiración desaparece en final de palabra, la distinción entre singular y plural o entre la segunda y tercera personas verbales se hace en algunos países o regiones con igual procedimiento que en andaluz oriental y murciano, esto es, mediante diferencias de timbre y duración en las vocales finales; el hecho se ha registrado hasta ahora en Puerto Rico (sing. campo frente a campq ‘campos’; dise ‘ice’ frente a dise ‘dices’), en los Llanos e Bolivia y en Uruguay (libro, diente, sing., libro, diente, pl., o bien todo, la casa, sing., frente a todo:, la: casa:, pl.), pero seguramente se encontrará en otras áreas. Como en el seseo y el yeísmo, la prioridad en documentar alteraciones de la /-s/ corresponde a España con el Sofonifa dde Fernando Colón, que obliga a suponer larga evolución previa; en América están registradas desde 1556.

En Nuevo Méjico, Colombia y entre las capas sociales inferiores de Chile y de otros países, la sustitución de /-s/ por aspiración se propaga a la /-s/ intervocálica (pahar ‘pasar’, cahah ‘casas’, nohotroh ‘nosotros’) y a la inicial (hiempre ‘siempre’), como en las hablas rurales de la Sierra de Gata cacereña y ocasionalmente en Andalucía (cahino ‘casino’, eho ‘eso’).


4. La neutralización de /-r/ y /-l/ implosivas o su omisión se encuentran atestiguadas en España desde los siglos XII y XV y en América desde 1525 y 1560 respectivamente. Pese a la riqueza de ejemplos antiguos, estos fenómenos no constituyen hoy rasgo general del español americano: alcanzan principalmente a territorios insulares y costeños, dejando libre el interior de Méjico, del Ecuador y del Perú, Bolivia y Argentina (salvo a región del Neuquén, de rasgos fonéticos chilenos, donde en el habla rural se oyen argún, arquien, úrtimo). Como en España, hay repartición geográfica de variedades, o al menos de preferencias por unas u otras: dentro de la inseguridad de las informaciones, parece que en la relajada (argo) y escasea el inverso (calbón), favorito en las Antillas. Sin embargo en Cuba ha habido juegos de palabras como «un hombre de malas purgas» y en la pronunciación vulgar chilena se dan olol, mujel, querel. La pérdida en final de palabra se prodiga en todas las regiones confundidoras (comprá, confesá, coló, Migué); en los infinitivos es muy frecuente en la guaranítica. La vocalización en [i], registrada en Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Colombia (cuai ‘cual’, vueivo ‘vuelvo’, taide ‘tarde’, poique ‘porque’, aiguien ‘alguien’) figura ya en Lope de Rueda y se encuentra en Murcia, Andalucía y Canarias.


5. La pronunciación de x y g, j antiguas como [h] aspirada consta en España desde 1519 y en América desde 1558, según ya vimos (§ 927). Hoy es norma en las Antillas, Nuevo Méjico, extremo Norte de Méjico y parte septentrional de la península de California, costas mejicanas del Este y Sur, Yucatán, América Central, Panamá, Colombia, Venezuela, costa del Ecuador y litoral norteño del Perú. El resto de Hispanoamérica pronuncia una [X] menos velar que la castellana, postpalatal [X] o mediopalatal [y] ante /e/, /i/ (v. § 1274). La [h] aspirada procedente de /f/ se conserva con mayor o menor intensidad y en variable número de casos en el espa]nol vulgar y rústico de toda América. Su pronunciación se atiene a la de la j: [huír], [hámbre], [hedér] donde son normales [huntár], [dehár], [hénte], pero [Xuír], [Xámbre] o [Xámbre], [Xedér] o [yedér] donde se dice [Xuntár], [dexár] o [dexar], [Xénte] o [yénte].


6. De lo expuesto se desprende que en las Antillas y región del Caribe es donde más se estrechan las semejanzas fonéticas con el habla de Andalucía, sin duda como consecuencia del predominio migratorio andaluz durante el siglo XVI y de la continua relación con Canarias. Más difícil se presenta la cuestión en el Continente: el habla de las altiplanicies se aproxima a la de Cacstilla mucho más que la de los llanos y costas, donde están más acentuadas las semejanzas con Andalucía; en las mesetas, como se ha indicado, subsiste la /-s/ implosiva, no se confunden ni pierden /-r/ y /-l/ finales de sílaba o palabra y, salvo en Colombia y América Central, la j se pronuncia fricativa oral, no aspirada faríngea. Para explicar esta repartición se ha supuesto que los castellanos se instalarían en las tierras altas, mientras que los andaluces y canarios preferirían las llanuras y el litoral, buscando unos y otros el clima más afín al de las regiones españolas de donde procedían. En tanto no se encuentre confirmación histórica para tal posibilidad, hay que pensar en el efecto lingüístico de la doble visita anual de la flota que salía de pueertos andaluces y a ellos regresaba; y sobre todo en el influjo cultural de las ciudades de Méjico y Lima, importantes centros de la vida universitaria y administrativa durante la época colonial. Ya en 1604, Bernardo de Balbuena alaba la dicción de Méjico, «donde se habla el español lenguaje / más puro y con mayor cortesanía»; la comedia urbana de Ruiz de Alarcón es ejemplo de correccíon y refinamiento. La influencia de Lima se extendió a todo el virreinato peruano, del que formaba parte Bolivia. Añádase que, como en estas comarcas abundaba la población india, la cual usaba sus lenguas nativas, el español debió de hacerse allí aristocrático y purista, mientras que en las llanuras la vida dispersa y ruda de los colonizadores favoreció su divorcio del lenguaje correcto.


Ayúdenos a sostener este proyecto

ediciones anteriores

La Palabra del día

Aventúrate en los fascinantes secretos del lenguaje. Recibe diariamente en tu correo una palabra de nuestra lengua con su significado, su origen e historia, así como las noticias del idioma español.

 
¡Recomiende este boletín a sus amigos!

Buscador

Curso online

Asociación Cultural Antonio de Nebrija - © 1996-2014 - Derechos Reservados / Editor: Ricardo Soca

Valid CSS! Valid XHTML 1.0!
Design by: Quarter Studios