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Estos textos fueron extraídos del "Esbozo de una nueva gramática de la lengua española", publicado desde 1973 por Real Academia Española, que es poseedora los derechos de autor.
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Temas y características.

a) en la conjugación se distinguen dos temas fundamentales, llamados así por el hecho de que cada uno de ellos da lugar a la formación de varios tiempos y modos: el de presente aparece en el presente de indicativo, en el imperfecto de indicativo de la I conjugación y en el imperativo (también en el infinitivo) (§ 2.10.4a, 1.o, 2.o y 3.o); el de perfecto, en el pretérito perfecto simple de indicativo y en el imperfecto y futuro de subjuntivo (§ 2.10.4b). El presente de subjuntivo, así como el imperfecto de indicativo de la II y III conjugación, tienen temas especiales (§ 2.10.4a, 4.o y 5.o). El futuro de indicativo y el condicional presentan una formación especial (§ 2.10.4c). Para las formas infinitas o no personales, véase el § 2.10.4e.

1.o El tema de presente de indicativo aparece en las tres conjugaciones con variaciones vocálicas y acentuales. (En todos los cuadros que siguen señalamos con acento ortográfico la sílaba sobre la que recae el acento prosódico.)

 

1.a ámo

   

1.a amá-mos

I. Sing...

2.a ámas

 

Plural

2.a amá-is

 

3.a áma

 

-

3.a áma-n

 

1.a témo

   

1.a temé-mos

II. Sing...

2.a téme-s

 

Plural

2.a temé-is

 

3.a téme

 

-

3.a téme-n

 

1.a párto

   

1.a partí-mos

III Sing...

2.a párte-s

 

Plural

2.a partí-s

 

3.a párte

 

-

3.a párte-n

Las variaciones del tema son, pues:

I.

ámo

áma-

amá-

II.

témo

téme-

temé-

III.

párto

párte-

partí-

La vocal que precede a la desinencia es la característica del tema de presente de indicativo.

2.o En el imperfecto de indicativo de la I conjugación se agrega a la variante amá- del tema de presente la característica de imperfecto de indicativo -ba-. El tema presenta en este tiempo una sola variante vocálica y acentual: amá-ba-.

3.o El singular del imperativo se basa en la segunda variante del tema de presente de indicativo: ama, teme, parte. El plural, en la tercera variante: ama-d, teme-d, partid. Esta última aparece también en los infinitivos de las tres conjugaciones: amar, temer, partir.

4.o El tema de presente de subjuntivo aparece formado por la característica -e- para la I y -a- para la II y la III conjugación unidas directamente a la raíz. Las dos primeras personas del plural son formas débiles: am-é-mos, am-é-is; tem-á-mos, tem-á-is; part-á-mos, part-á-is. Las restantes son formas fuertes: ám-e, tém-a, párt-a, etc. Los temas de la II y la III conjugación son, pues, idénticos.

5.o Tanto el imperfecto de indicativo de la II conjugación como el de la III forman su tema con la característica -ía- unida directamente a la raíz, sin variación acentual: tem-ía, part-ía, etc. Como en el presente de subjuntivo, se da identidad de tema entre la II y la III conjugación.

Este grupo -ia- es normalmente bisilábico. La dislocación del acento, lo mismo que en otras formas con hiato, es, sin embargo, fenómeno usual en el habla, lo que se refleja con frecuencia en la métrica del verso.

 

 

1.a amé

   

1.a amá-mos

I. Sing...

2.a amá-ste

 

Plural

2.a amá-steis

 

3.a amó

 

-

3.a amá-ron

 

1.a temí

   

1.a temí-mos

II. Sing...

2.a temí-ste

 

Plural

2.a temí-steis

 

3.a temió

 

-

3.a temié-ron

 

1.a partí

   

1.a partí-mos

III. Sing...

2.a partí-ste

 

Plural

2.a partí-steis

 

3.a partió

 

-

3.a partié-ron


La vocal o el diptongo que precede a la desinencia constituye la característica de perfecto. También en este tiempo, como podemos observar, es idéntico el tema de la II y la III conjugación.

2.o Tanto el imperfecto como el futuro de subjuntivo se forman agregando a la variante del tema de perfecto de la 3.a persona de plural, amá-, temié-, partié-, las características -se- y -ra- en el primer caso y -re- en el segundo. El acento de intensidad se mantiene siempre en la sílaba del tema originario.

I. amá-se, amá-ra, amá-re; amá-se-s, amá-ra-s, amá-re-s, etc.

II. temié-se, temié-ra, temié-re; temié-se-s, temié-ra-s, temié-re-s, etc.

III. partié-se, partié-ra, partié-re; partié-se-s, partié-ra-s, partié-re-s, etc.

Aquí también la II y la III conjugación uniforman sus temas.

c) El futuro de indicativo y el condicional tienen su origen en dos perífrasis verbales en las que entran el infinitivo del verbo conjugado y el presente e imperfecto de indicativo, respectivamente, del verbo haber en sus formas contractas. Los dos componentes debieron conservar, durante mucho tiempo, su plena autonomía en las formas sintéticas amaré, amaría, de lo que es prueba el haber convivido con ellas, con más o menos intensidad, hasta época relativamente reciente, una forma analítica en la que, entre el infinitivo y los tiempos de haber, se interponen pronombres personales inacentuados: amaros he, partir vos edes (= habedes, habéis), amarle hía (= había) . Pero en las formas sintéticas que acabaron por prevalecer llegó a perderse la significación y el carácter funcional de palabra regente que tenía haber en la perífrasis (como en han de + infinitivo, ant. an a + infinitivo), para quedar reducidas las formas he, ha-s, etc., a pura característica temporal. El infinitivo, a su vez, perdió el carácter funcional de término regido y su categoría gramatical, hasta conservar exclusivamente su contenido semántico, como una raíz verbal.

En las tres conjugaciones el acento de intensidad recae uniformemente sobre la misma sílaba, dentro de cada tiempo: sobre la última del tema de futuro: amará-s, temerá-s, partirá-s; sobre la penúltima del tema de condicional: amaría-s, temería-s, partiría-s.

d) Los perfectos fuertes pertenecen a la conjugación irregular. Forman dentro de ella un grupo caracterizado por el hecho de que no solo en los cambios de su raíz, propios de la conjugación irregular, sino también en la estructura de sus temas y características se apartan de las formas regulares, hecho casi excepcional dentro de la conjugación irregular. Por otra parte, a pesar de esta particularidad y de que los cambios de la raíz son de muy variada naturaleza: vocálicos, consonánticos y las más de las veces vocálicos y consonánticos a la vez, todos los perfectos fuertes se ajustan a un modelo temático especial que es estrictamente regular (con una sola excepción que afecta a una sola persona), lo que hace de los perfectos fuertes un grupo singularmente homogéneo. Esta es la razón por la que los hacemos figurar entre los cuadros de todos los demás temas y características. Nos limitamos aquí (para las variedades de la raíz, v. el § 2.12.8) a comparar las características de los perfectos regulares (o débiles) con las características de los perfectos fuertes, señalando en todas las formas la situación del acento prosódico (obsérvese que las características de los perfectos fuertes, a pesar de que estos pueden pertenecer a verbos de las tres conjugaciones: andar, haber, decir, se ajustan a un solo modelo, en contraste con las características de los perfectos regulares, que se ajustan a dos modelos diferentes; para ejemplificar la posición del acento prosódico de los perfectos fuertes escogemos uno cualquiera de entre ellos).

Singular Plural

   

1.a

2.a

3.a

1.a

2.a

3.a

Perfectos

I conjugación

am-é

-á-

-á-

-á-

-á-

débiles

II y III conju-

tem-í

-í-

-ió

-í-

-í-

-ié-

 

ción....

part-í

-í-

-ió

-í-

-í-

-ié-

   

andúv-e

-í-

-o

-í-

-í-

-ié-

             

-é-

Perfectos

fuertes

I, II y conju-

gación...

(-é, 3.a persona plural, en los perfectos fuertes cuya raíz termi-

na en -j: traj-e-ron, dij-é-ron, condujé-ron

e) Del sistema latino de formas infinitivas o no personales solo han pasado a la lengua española el infinitivo, el gerundio y el participio; el primero solo en su forma activa y de presente; el gerundio como forma invariable, privado de sus morfemas de flexión nominal, y el participio, privado también de ellos, como todas las palabras nominales en español, pero con variación de género y número, como los nombres adjetivos, cuando funciona fuera de las formas compuestas de la flexión (v. 2.10.3a). El infinitivo y el gerundio de los verbos transitivos pueden acompañarse de complementos directos e indirectos nominales, o de acusativos y dativos pronominales; los de los verbos intransitivos, de dativos pronominales o de complementos con a equivalentes a ellos, no de manera diferente, en uno y otro caso, a como lo hacen las formas personales de las mismas clases de verbos. Estos complementos constituyen el carácter más genuino del régimen verbal. Infinitivo, participio y gerundio, asociados a formas personales, entran en diferentes clases de perífrasis para expresar conceptos de naturaleza verbal que las formas sintéticas de la conjugación española expresan ya en parte (modalidad, tiempo y aspecto verbal) y que otras lenguas desarrollan más ampliamente que la nuestra con recursos puramente morfológicos. Existe, pues, una estrecha relación entre el campo semántico de las formas de la conjugación y el de las construcciones perifrásicas verbales, que la Sintaxis trata de precisar.

Los tres infinitivos amar, temer y partir mantienen (§ 2.10.4a) la característica del tema de presente de indicativo en su forma débil. Los participios amado, temido, partido son formas nominales que estudiaremos al tratar de la Derivación. De los participios irregulares con acentuación fuerte: puesto, visto, etc., tratamos en la conjugación irregular (v. § 2.12.11). Los gerundios de la I, amando, y de la III, partiendo, conservan el vocalismo latino en la sílaba acentuada; el de la II, temiendo, ha adoptado el vocalismo de la III española. Como vemos, la II y la III conjugación se uniforman también en el participio y el gerundio.

Las formas procedentes del participio latino se emplearon esporádicamente durante algún tiempo, sobre todo en la Edad Media, con su pleno régimen verbal, como los infinitivos y los gerundios. Al fin, perdido este carácter, conservaron exclusivamente su naturaleza nominal, con la categoría de adjetivos o sustantivos derivados. El vocalismo de la sílaba acentuada, en los procedentes de la II y III conjugación española, coincide en unos casos con el de los gerundios: teniente, teniendo de tener; maldiciente, maldiciendo de maldecir. En otros casos, los procedentes de la II conjugación española conservan su vocal -e- originaria, en desacuerdo con el vocalismo del gerundio: descendente (también descendiente), descendiendo de descender; yacente, yaciendo de yacer. Inversamente, algunos procedentes de verbos de la II conjugación presentan la vocal e: urgente, urgiendo, de urgir. De estas particularidades se tratará en el capítulo sobre Derivación.

2.10.5 El acento en el verbo. — Como resulta de las descripciones que hacemos en este capítulo, la acentuación esdrújula solo aparece dentro del verbo español en algunas formas débiles: am-ábamos, am-aríamos, etc., nunca en las formas fuertes, que son nueve en total (singular y 3.a persona de plural de los presentes de indicativo y subjuntivo, y 2.a persona de singular del imperativo): am-o ..., am-e ... y am-a. Esa razón explica el contraste acentual entre los sustantivos y adjetivos lástima, líquido, fórmula, íntimo, entre otros muchos, y las formas fuertes de los verbos correspondientes: lastima, liquido, formula, intimo. Debemos decir, por lo tanto, alineo ,alineas, alinee, delineo, etcétera, y no alíneo, alíneas, alínee, delíneo, como va siendo cada vez más frecuente oír y leer.

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