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Uslar Pietri califica de gran hecho cultural
«la mezcla de españoles, indígenas y africanos»

 

MIGUEL ÁNGEL VILLENA, De EL PAÍS, Madrid

 

Lúcido, brillante y abierto al mundo y a sus inmensos cambios se mostró uno de los autores de primerísima fila de la literatura en español. A sus 91 años, el venezolano Arturo Uslar Pietri hace gala de una increíble agudeza y de una envidiable memoria, pero sobre todo de una vitalidad que sedujo a los periodistas que compartieron un desayuno con el escritor. Candidato al Premio Cervantes en varias ocasiones, Uslar Pietri presenta hoy en Madrid una selección de su obra bajo el título de La invención de América mestiza (Fondo de Cultura Económica). Para este autor, «el gran hecho cultural en América Latina fue el mestizaje, la mezcla entre españoles, indígenas y africanos».

Antes que nada, Uslar Pietri (Caracas, 1906) aclara que la palabra mestizo tiene mala fama y resulta malsonante, «con una carga negativa». A renglón seguido, precisa que los españoles tuvieron obsesión por la «limpieza de sangre» en un sentido religioso durante la Edad Media para evitar que personas de otras confesiones «contaminaran a los cristianos viejos». «Pero el escenario de América Latina tras la conquista abre una mezcla fecunda entre españoles, indígenas y, más tarde, africanos que convierten este mestizaje en uno de los grandes hechos culturales de la historia», relata el escritor venezolano con una erudición didáctica y nada afectada.

La conciencia de continente y una concepción unitaria del mundo a través de la lengua y del catolicismo aparecen como los efectos más visibles de la llegada de los españoles a América. En opinión de Uslar Pietri, «los ingleses o los franceses no cuentan con una figura mestiza de la talla de Garcilaso de Vega, hijo de un capitán español y de una princesa inca que fue educado en un palacio donde su padre y sus lugartenientes convivían con su madre y sus parientes». Otro caso emblemático de mestizaje fue Simón Bolívar, un criollo de clase alta, que fue educado por una aya africana a la que amó más que a su madre.

 

Claves del mestizaje

 

Como quien ofrece una amena lección, el escritor venezolano desgrana datos, cifras y análisis para explicar las claves del mestizaje. Así, cuenta que a la llegada de Cristóbal Colón al nuevo continente vivían en América, desde Alaska a Tierra de Fuego, entre 20 y 25 millones de indígenas, y apenas poco más de un millón de españoles llegaron a tierras americanas a lo largo de los siglos XVI y XVII. Por otra parte, alrededor de nueve millones de africanos, de diferentes etnias y lenguas, fueron llevados como esclavos entre comienzos del XVI y mediados del XIX.

No obstante, Uslar Pietri reconoce que los españoles llegaron a América «con espíritu de cruzada porque arrastraban los siglos de perpetua lucha y expansión de la Reconquista». «En realidad», apostilla el escritor, «llegaron a América para cristianizar como hicieron en Córdoba o Sevilla». Por todo ello, la conquista de América fue un acontecimiento deliberadamente cultural y al hilo de esta reflexión Uslar Pietri se permitió criticar a Hernán Cortés: «La primera regla que debe observar el buen conquistador es simular que respeta la cultura autóctona y Cortés vulneró ese principio al destruir, nada más llegar, las imágenes de culto de los mayas».

Con su elegante traje oscuro y apoyado en un bastón, Uslar Pietri da la impresión de sobrellevar esa maldición china de «tendrás una vida interesante». Ha escrito varias novelas, ha dirigido periódicos, ha ejercido como diplomático y ha publicado ensayos y cuentos. Pero no satisfecho con tejer una de las obras más densas de la literatura latinoamericana, también fue ministro de Educación en dos gobiernos de los años treinta y cuarenta. Impulsor de reformas educativas, de bibliotecas o de una Ciudad Universitaria, Arturo Uslar Pietri razona así su incursión en la política: «Todos los intelectuales hispanoamericanos han intervenido en la política porque allá no existen compartimentos estancos. Los intelectuales siempre han vivido preocupados por su país y han tenido una vocación profunda de educadores».

No parece muy preocupado por polémicas que le deben sonar como estériles o sencillamente estúpidas. «¿La salud de la lengua española?», le pregunta un periodista. «Tiene una expansión formidable», responde Uslar Pietri. Hace una breve pausa y añade: «Observen que el español es la lengua materna, insisto en lo de materna, de casi 400 millones de personas. No ocurre lo mismo con el inglés o con el francés, que son lenguas de comunicación en muchos países de África o de Asia para personas que cuentan con otra lengua materna». Decididamente optimista, en contraste con otros intelectuales amargados siempre con la salud del español, Uslar Pietri remacha su argumento: «Fíjense que en Estados Unidos los descendientes de los inmigrantes hispanos conservan su lengua materna a diferencia de los muchos italianos que emigraron a América y perdieron su idioma».

 

Una injusticia a los 91 años

 

«No se es joven ni viejo. Se está vivo». A fe que esta frase de Arturo Uslar Pietri debe presidir toda su filosofía de vida a la altura de sus 91 años. Por ello encaja con donaire la obligada pregunta de «¿por qué no le han dado a usted todavía el Premio Cervantes?» y contesta: «Bueno, no tienen porqué dármelo». Ahora bien, el autor venezolano no puede esconder un deje de amargura cuando confiesa: «En realidad poseo el récord de ser el escritor propuesto por mayor número de academias de la lengua». Cuando el galardón más importante de las letras españolas ha sido concedido a intelectuales de segunda división, sorprende todavía más la injusticia que se ha cometido con Arturo Uslar Pietri.

A partir de su novela Las lanzas coloradas, que publicó en 1931, el escritor caraqueño cultivó el «realismo mágico», un término acuñado por él mismo, en la narrativa con obras como El camino de El Dorado, Estación de máscaras u Oficio de difuntos. Pero ha destacado también en el cuento o en el teatro sin olvidar el ensayo donde ha mostrado sus preocupaciones por la historia y por la literatura latinoamericanas. El mestizaje y los infinitos contrastes de un continente desmesurado e incomprendido han marcado su obra.

Uslar Pietri dijo hace unos años: «América ha sido una creación intelectual de Europa, una creación compuesta de imaginación, sorpresa, desajuste y necesidad de comprensión ante una realidad geográfica, natural y humana al principio desconocida, luego mal conocida y nunca enteramente entendida».

Amigo de juventud de Miguel Ángel Asturias y de Alejo Carpentier, el venezolano se autodefinió así ayer: «El guatemalteco Asturias era un maya y el cubano Carpentier procedía de un país donde los indígenas habían sido eliminados, pero con enorme presencia africana. Yo era el más mestizo de todos porque Venezuela alumbró un inmenso mestizaje».