Martes, 21 de mayo de 2019

Una exposición sobre el origen del
lenguaje humano

04/02/2010
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La Rioja«El ser humano es humano en cuanto que es capaz de hablar». Aunque el descubrimiento de la escritura es crucial para el registro y conocimiento de la historia, es el habla «el gran descubrimiento, el gran avance, el cambio más importante del ser humano». Ya lo decía el filósofo Martin Heidegger y lo subrayó en la localidad española de Logroño el director de la Fundación La Caixa, al presentar la exposición 'Érase una vez... ¡el habla!', una muestra sobre el origen y evolución del lenguaje.Esta muestra itinerante, que ya ha sido vista en Gijón, Burgos y Pamplona, y que permanecerá un mes en la capital riojana, «invita a reflexionar sobre algo tan usual e imprescindible y, a la vez, tan complejo en nuestra vida diaria como es el habla». Lo hace desde la perspectiva de que esta capacidad de articular pensamientos y sentimientos «es lo que nos caracteriza como especie» y contando «cuándo y cómo apareció en nuestros antepasados, qué partes del cuerpo humano la hicieron posible, los aspectos esenciales que caracterizan el lenguaje humano y cómo ha evolucionado».«El ser humano es humano en cuanto que es capaz de hablar». Aunque el descubrimiento de la escritura es crucial para el registro y conocimiento de la historia, es el habla «el gran descubrimiento, el gran avance, el cambio más importante del ser humano». Ya lo decía el filósofo Martin Heidegger y ayer lo subrayaba Luis Reverter, secretario general de Fundación La Caixa, al presentar en Logroño la exposición 'Érase una vez... ¡el habla!', una muestra sobre el origen y evolución del lenguaje.Esta muestra itinerante, que ya ha sido vista en Gijón, Burgos y Pamplona, y que permanecerá un mes en la capital riojana, «invita a reflexionar sobre algo tan usual e imprescindible y, a la vez, tan complejo en nuestra vida diaria como es el habla». Lo hace desde la perspectiva de que esta capacidad de articular pensamientos y sentimientos «es lo que nos caracteriza como especie» y contando «cuándo y cómo apareció en nuestros antepasados, qué partes del cuerpo humano la hicieron posible, los aspectos esenciales que caracterizan el lenguaje humano y cómo ha evolucionado».De las células al 'sms'La exposición instalada en una carpa en la plaza del Ayuntamiento contiene diversos elementos visuales e interactivos y abundante información ordenada en tres grandes capítulos: la comunicación entre los seres vivos, desde las células hasta los grandes simios; el origen del habla, como producto de la evolución humana; y el lenguaje, un código de signos muy primitivo en sus inicios y altamente sofisticado y tecnificado en nuestros días.«Hay comunicación en el momento en que un ser vivo realiza una acción que modifica el comportamiento de otro ser vivo». Desde este punto de partida se explican cuestiones como la tendencia de las células a moverse en una dirección determinada como respuesta a un estímulo (comunicación celular). O bien los actos comunicativos que realizan los animales con el fin de alimentarse, reproducirse, competir o evitar ser depredados (comunicación animal). El visitante podrá, por ejemplo, conocer e imitar el cortejo de las arañas.Eso es sólo comunicación, pero el habla es exclusiva de los humanos. «No se sabe con exactitud cuándo apareció el habla, pero estudiando la anatomía de nuestros antecesores podemos saber qué especies estaban fisiológicamente preparadas para ello». Dependiendo de dos factores, la morfología del cerebro y la posición de la laringe, el Homo heidelbergensis es la primera especie capacitada anatómicamente para hablar; sin embargo, hasta su sucesor, el Neandertal, no hay evidencias de un verdadero lenguaje hablado.Para ilustrar esto, una escenografía muestra a una pareja de Australopitecus afarensis, a los que su estructura social, su desconocimiento del fuego y su falta de capacidad para el habla les hace vulnerables; al lado, una familia de Neandertales reunida en una conversación en torno al fuego demuestra su cohesión social y mayor seguridad.La exposición termina analizando el lenguaje como un sistema de signos codificado y en constante evolución, como el ser humano. Y reivindicando la riqueza lingüística del mundo: «Las lenguas —sostiene Naciones Unidas en una cita final— mantienen vivas las tradiciones, inspiran los conocimientos sobre nuestro pasado y el planeta en el que vivimos y su respeto, y vinculan a las comunidades más allá de las fronteras y el tiempo».