Domingo, 19 de noviembre de 2017

Un pintor de Elche logra que la RAE cambie definición de acuarela

14/07/2008
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Noemí López, La Verdad La precisión es sinónimo de puntualidad, fijeza, exactitud, certeza y determinación. Esta es la definión que ofrece la Real Academia de la Lengua Española acerca de la precisión, un término aplicable al lenguaje. Sin embargo, la controversia ha alcanzado uno de los seis artes: la pintura. El 15 de junio del 2004. el pintor ilicitano Jesús Lozano Saorín, o hasta entonces acuarelista según la RAE, envió una carta al director de la Academia, Víctor García de la Concha, informándole de su desacuerdo en relación a la definición que se ofrece en el diccionario sobre el término acuarela. Algunos de los argumentos que ofreció en la misiva pasan por el origen histórico y material de este tipo de pintura.Originariamente, como explicaba en la misiva, la pintura a la acuarela se obtiene por aglutinación de pigmentos secos en polvo, procedentes de los reinos vegetal, mineral o animal, que dan fruto al ser mezclados con goma arábiga y todo ello solidificado mediante evaporación. El óleo no se libra de la discordia, y es que se obtiene, prácticamente, del mismo modo que la acuarela, pero mezclando los mencionados pigmentos con aceite de linaza y esencia de trementina y ello solidificado por oxidación. Por ello, Saorín entiende que no hay procedimientos o técnicas más relevantes que otros, ya que se ha establecido la equívoca idea de que la acuarela es la pintura de los niños y el óleo de los da Vinci o los Van Gogh. No obstante, así se demuestra la importancia de la lengua y su buen uso, puesto que la simpleza de una definición ha acabado por hacer simple una técnica de pintura tan antigua como Mesopotamia. Sin ir más lejos, de acuerdo con los argumentos de Saorín, las primeras pinturas a la acuarela se conocen desde hace más de 3500 años, aplicadas sobre papiros del antiguo Egipto. La acuarela en China, por otra parte, queda vinculada al descubrimiento del papel en el año 105 de nuestra era, siendo el alemán Alberto Durero el gran difusor de esta técnica. Es por ello que la indignación del pintor ilicitano se acentuó al ser la propia Academia quien coadyuvara a que la situación de inferioridad de algunas pinturas se incrementara. Hasta entonces, en las páginas se podían encontrar las definiciones de acuarelistas como pintores que pintan a la acuarela, templistas como aquellos que pintan al temple y pastelistas los que pintan al pastel. Sin embargo, evitaba aplicar distinciones para los pintores al óleo, es decir, no separaba a los que pintan con témperas, con guache o con acrílico.Todos ellos eran denominados genéricamente pintores, dando a entender para molestia de muchos, que aquellos otros no eran pintores. Para Saorín, la discriminación era de tal naturaleza que en la carta afirmaba que en la mayoría de concursos se establecen premios separados. siendo también las cuantías económicas destinadas a los mismos diferentes. Es más, en muchos certámenes las acuarelas no son aceptadas. lo que se entiende como un acto peyorativo para las personas que se dedican a una técnica tan loable como cualquiera de las otras, así como para el propio arte quien no entiende de distinciones ni géneros. RegulaciónEn el documento enviado a la RAE, Saorín realizó una serie de preguntas retóricas que dejaron entrever la responsabilidad que recae sobre el órgano de regulación de la lengua española, encargado de arbitrar todo un caos lingüístico del que dependen niños, profesionales, estudiantes, etc. Afirmó que el movimiento impresionista atribuido a la pintura al óleo está ya en esa pintura instantánea característica de la acuarela. Por ello, recuerda que las pinturas a la acuarela realizadas entre 1909 y 1910 por Juan Gris ayudaron a la formación del movimiento cubista y que fue un año después cuando éste junto con Picasso y Braque la lanzaron al mundo. Saorín entiende, que toda solución comienza por una definición exacta y correcta de tal técnica. Así que, al fin y tras cuatro años, la RAE ha introducido dichos cambios en la última edición de la DRAE tras varias deliberaciones. Al mismo tiempo ha suprimido las palabras acuarelistas y pintores, por lo que la acuarela ya no son sólo colores al agua y los acuarelistas son, por definición y profesión, pintores.Divulgado por Infoeditexto