Jueves, 23 de noviembre de 2017

Un método revolucionario para
aprender lenguas

18/03/2010

EFEUna empresa de Extremadura, España, está difundiendo en todo el país un método alegadamente «revolucionario» para el aprendizaje de idiomas, y ya mantuvo varias reuniones con responsables del Gabinete de Iniciativas Transfronterizas (GIJ) de la Junta de Extremadura, para adaptar el método al aprendizaje del portugués, una circunstancia que se encuentra en avanzado estado de programación.Teresa Nueva, directora gerente de Quick Language, indicó que el promotor de esta idea fue Ignacio Pérez, que, tras más de veinte años de experiencia en la enseñanza del inglés a empresas, «detectó que las dificultades más notables que presentaba la mayor parte de los alumnos radicaban en su capacidad para establecer un vínculo entre el idioma y la imagen visual que debería llevar aparejado».A partir de ese momento, Nuevo y Pérez trabajaron para lograr «rematar» un método de aprendizaje y una empresa «que cuenta en la actualidad con cerca de treinta empleados, y tenemos la intención de llegar a final de 2010 a la cifra de 50».Nuevo de Quick Language insistió en que el método diseñado «es fácilmente convertible a cualquier idioma, por lo que ya tenemos —dijo— ofertas para desarrollarlo en euskera, catalán y gallego, ya que somos la única empresa en España que puede ofertarlo».Subrayó asimismo que esta firma comercial asegura el aprendizaje del idioma en cuestión, en la actualidad el inglés, en un solo mes, «y, si no, devolvemos de forma íntegra el costo realizado por el alumno».Nuevo dijo también que los talleres presenciales de este método nunca superan las seis personas, «elegidas normalmente por afinidad de caracteres para facilitar un mejor y rápido proceso de aprendizaje».«Nosotros no disponemos de una ubicación concreta sino que nos desplazamos al punto demandado por el cliente particular, con un mínimo de seis personas, o la empresa, y allí enviamos al profesor con el resto de la infraestructura docente necesaria para impartir las clases», apuntó.En su opinión, este método basa su éxito en el trabajo con el área de la memoria visual en el cerebro, «algo que de pequeños hacemos muy bien, pero que la sociedad y los programas educativos, por el motivo que fuere, no siguen incentivándolo a lo largo de la vida académica del estudiante». Nuevo ha indicado que el promotor de esta idea fue Ignacio Pérez, que, tras más de 20 años de experiencia en la enseñanza del inglés a empresas, «detectó que las dificultades más notables que presentaba la mayor parte de los alumnos radicaban en su capacidad para establecer un vínculo entre el idioma y la imagen visual que debería llevar aparejado».A partir de ese momento, Nuevo y Pérez trabajaron para lograr «rematar» un método de aprendizaje y una empresa «que cuenta en la actualidad con cerca de 30 empleados, y tenemos la intención de llegar a final de 2010 a la cifra de cincuenta».La directora-gerente de Quick Language ha incidido en que el método diseñado «es fácilmente convertible a cualquier idioma, por lo que ya tenemos ofertas para desarrollarlo en euskera, catalán y gallego, ya que somos la única empresa en España que puede ofertarlo».Destacó que esta firma comercial asegura el aprendizaje del idioma en cuestión, en la actualidad el inglés, en un solo mes, «y, si no, devolvemos de forma íntegra el costo realizado por el alumno», aseguró.Nuevo explicó que los talleres presenciales de este método nunca superan las seis personas, «elegidas normalmente por afinidad de caracteres para facilitar un mejor y rápido proceso de aprendizaje».«Nosotros no disponemos de una ubicación concreta sino que nos desplazamos al punto demandado por el cliente particular, con un mínimo de seis personas, o la empresa, y allí enviamos al profesor con el resto de la infraestructura docente necesaria para impartir las clases», expresó.En su opinión, este método basa su éxito en el trabajo con el área de la memoria visual en el cerebro, «algo que de pequeños hacemos muy bien, pero que la sociedad y los programas educativos, por el motivo que fuere, no siguen incentivándolo a lo largo de la vida académica del estudiante».