Domingo, 19 de noviembre de 2017

Se extingue el frisio, la lengua
más cercana al inglés

20/01/2010
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La InformaciónEl frisio es el idioma de Europa continental más cercano al inglés. Lo habla casi medio millón de personas en el extremo norte de Holanda y forma parte de un conjunto de idiomas minoritarios de la Unión Europea, hablados por unos 50 millones de habitantes.Estas lenguas van desde el sami, en la zona ártica de Europa o el bretón en la costa occidental francesa, hasta el arberesh, un dialecto del albanés que sobrevive en algunos pueblos del sur de Italia.La suerte de estos llamados “idiomas menos hablados” varía considerablemente.Algunos como el catalán, el vasco o el galés han tenido un renacimiento espectacular en las últimas décadas y son utilizados ampliamente en los medios de comunicación, el gobierno y la vida social. El irlandés incluso se convirtió en uno de los 23 idiomas oficiales de la UE en el 2005.“En general, ha crecido el apoyo a las lenguas minoritarias”, afirma Meirion Prys Jones, director ejecutivo de la Junta del Idioma Galés. ”En los últimos 20 años, hemos visto un cambio en la percepción de la gente; lo ven como una ventaja en el trabajo si hablas galés”.Sin embargo, existen otros idiomas como el manés, la lengua celta originaria de la Isla de Man, o el kashubiano, hablado en la costa polaca, que Unesco clasifica como idiomas en serio peligro de desaparición.Unesco informó de la muerte, en febrero pasado, de Viktor Berthold, el último hablante nativo del livonio, un idioma de la zona báltica.En Leeuwarden, la capital de la provincia de Frisia, la Academia Fryske –que nació en 1938- intenta que el frisio no corra la misma suerte.“Aún es fuerte como idioma de la comunidad”, declara Alex Riemersma, director de la academia. “Nos está yendo bastante bien según los parámetros europeos”.Alrededor de la mitad de los 600.000 habitantes de la provincia hablan frisio como primera lengua, principalmente en zonas rurales, afirma Riemersma. Un 75 por ciento de los residentes de Frisia lo habla y un 94 por ciento lo entiende.El frisio del norte y el saterlandés, idiomas emparentados, cuentan con 12.000 hablantes en el norte de Alemania.El frisio es el segundo idioma oficial de los Países Bajos, después del holandés. En la provincia de Frisia se enseña en todos los cursos escolares. También hay radio, TV y teatro en frisio y cada año se publica un centenar de libros.Pese a ello, Riemersma indica que el frisio está en peligro, amenazado principalmente por sus primos al otro lado del mar del Norte. “Está en declive debido a la presión del holandés y el inglés”, explica. “La gente que tiene una visión simplista de lo que necesitan sus hijos para subir en la escala social dice ‘no necesitas el frisio para tu carrera, necesitas inglés, así es que olvídate de tu propio idioma’”. Riemersma indica que los hablantes de frisio disminuyen un 8 por ciento con cada nueva generación. En lugar de tratar de combatir la influencia del inglés, la Academia Fryske prefiere promover la educación trilingüe desde temprana edad. El objetivo es tener frisios capaces de trabajar en un mundo crecientemente en inglés, pero sin abandonar la lengua de sus ancestros.“El debate nunca es contra el inglés. El inglés es casi una tercera lengua para la población de Holanda”, explica Riemersma. “La estrategia es promover las tres y lograr que los niños tengan el mismo nivel de lengua (en las tres) cuando acaben la educación secundaria”.Un signo positivo es que el número de guarderías que utiliza el frisio ha pasado de siete a 70 en los 20 últimos años.La cercanía del frisio con el inglés se remonta a la Edad Media cuando los sajones y otras tribus germanas avanzaron hacia occidente en lo que actualmente es Frisia para cruzar el mar del Norte e invadir las islas británicas. Los dos idiomas comenzaron a separarse después que Guillermo el Conquistador y sus nobles de habla francesa lucharon por el control de Inglaterra en 1066, en ese momento en manos de los reyes sajones.Algunos sostienen que el dominio del inglés en todo el mundo puede ayudar a la supervivencia de los idiomas menos utilizados.“El hecho de que el inglés sea tan fuerte, de alguna manera es una ventaja. A medida que se convierte en una lengua mundial, la gente también quiere seguir usando su idioma local”, expresa Prys Jones, que también es presidente de la Red Europea de Promoción de la Diversidad Lingüística.“Existe un sentimiento de que se puede ser global y también local. Ayuda a expresar el sentimiento de pertenencia”, declara a través de una entrevista telefónica desde Cardiff.